Cuidado con estas fantasías sexuales

Sexo pirata, por Bárbara Morgan

Por Publimetro Colombia

Las fantasías sexuales son como un helado de chocolate y avellanas con adición de caramelo, se ve delicioso, pero al comérselo lo más probable es que quede hostigado, decepcionado y con malestar estomacal.

No podemos negar que todos tenemos o hemos tenido fantasías sexuales, algunas cursis inspiradas en alguna película rosa de esas que empalagarían a Winnie Pooh, otras como el sexo en lugares públicos motivadas por el exhibicionista que llevamos dentro y otras que varían desde un fetiche por Batichica cubierta en un traje de cuero, hasta el sexo en grupo (que esa si vaya a saber de dónde la sacaron).

El problema con estas fantasías que lo hacen babear despierto al mejor estilo de Homero Simpson, es que a veces son más placenteras en la imaginación que en las sabanas.  

Uno puede soñar con tener sexo en la playa a la luz de la luna, con la brisa del mar acariciando los cuerpos desnudos y el sonido de las olas como banda sonora de la pasión. Hasta ahí todas suspiran por el romanticismo de la escena, lo que nadie le explica a uno es que va a terminar lleno de arena en todas partes, óigase bien, en tooodas partes y créame que la fricción de la arena en ciertos lugares no es un afrodisiaco para nadie. Además es probable que algún cangrejo puritano se disguste por la faena y termine pellizcándolo a usted o a su pareja en alguna parte que lo haga pegar alaridos y no precisamente de éxtasis. Por lo que si no quiere tener que gastar una fortuna en crema #4 para calmar la irritación de las zonas de su cuerpo que nunca debió exfoliarse, mejor déjeles la escena del sexo playero a los protagonistas de Laguna azul.

Los moteles constituyen un fetiche frecuente, pero siempre tenga claro que usted va a lo que va, a tirar, no a apreciar la decoración ni la estética del lugar. Además piénselo bien antes   de meterse la mano en el jean y desembolsillar 350 mil pesos por un cuarto con jacuzzi y sauna, esa puede ser una gran inversión para un spa en donde su plan sea relajarse, pero para menesteres de la pasión el agua hirviendo y las altas temperaturas pueden hacer que su “mejor amigo” se quede dormido, pringado y colgando.

Si lo suyo son las fantasías de adolescentes y se derrite con la idea de desfogar su pasión en un carro en medio de la oscuridad de las calles de la ciudad, prepárese para una noche incomoda que puede terminar en la UPJ o cuando menos como blanco de todo tipo de vejaciones y chistes más flojos que los de Suso, por parte de los representantes de la ley. Esto si está de buenas y no es víctima de en un atraco que lo bajará de la calentura y del carro. En el mejor de los casos terminará con torticolis, morados y la palanca de cambios en un lugar no muy erótico, así que no se lo recomiendo. Solo haga uso de este lugar en casos desesperados en los que la calentura   lo coja mal parqueado.

En últimas las fantasías sexuales pueden llegar a ser muy placenteras, si no se antepone toda la parafernalia al sexo mismo. Usted puede terminar lleno de crema batida, enmelocotado y feliz, siempre y cuando haya cumplido su cometido o puede terminar pasado la noche aburrido en un motel 5 estrellas viendo Sábados Felices. Sea práctico y recuerde tener cuidado con lo que desea… a veces puede hacerse realidad.

 

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