[Columna de sexo] Cómo ser el mozo perfecto (para dummies)

Sexo pirata, por Bárbara Morgan

Por Publimetro Colombia

No nos digamos mentiras, las mujeres bonitas o están comprometidas, o están entusadas, o son tan jartas que nadie se las aguanta y por eso siguen solteras.

Por eso está la opción de ser el mozo de una de esas diosas de ébano que deja boquiabierto a cualquiera. Además es innegable el “picante” que le da al asunto que la relación sea “prohibida”. ¿Pero como ser el amante oculto sin morir en el intento? Aquí algunos consejos prácticos que lo pueden ayudar en la tarea.

Primero, espero que le guste la cerveza en tienda de barrio, el olor a jabón chiquito y los paseos a pueblos recónditos de Colombia que no aparecen ni en el mapa. Una relación a escondidas, necesita permanecer escondida, por lo que deje de andar soñando con cenas elegantes o fiestas en la zona T y vaya buscando chuzos tan horribles que sea virtualmente imposible que se encuentre a alguien.

Segundo tenga en cuenta que aquí la frase de “el que se enamora pierde” se hace plausible. Para ser sinceros, es mejor que deje de hacerse pajazos mentales. Si una mujer esta con su esposo o novio y al tiempo tiene un cuento con usted, lo más probable es que no pase de ser un amorío. El ideal popular según el cual una mujer solo pone cachos por amor es pura película de Disney. El sexo es un placer y si por alguna razón no lo encontramos en nuestra pareja, seguramente lo encontraremos en alguien más.

Tercero, bajo ninguna circunstancia se le ocurra creerse poseedor de esa mujer sensual que lo trasnocha. Si una mujer es infiel es porque algo le hace falta en su relación y créame que no son precisamente los reclamos, los celos y la perseguidera. Usted es un aparecido, el tercero en una relación de dos, entonces mejor deje de hacer reclamos sobre una propiedad que no le pertenece, que no tiene hipotecada ni la está sacando a cuotas ni por leasing. Tenga eso claro, de por Dios.

Pero si usted es uno de esos románticos empedernidos que no saben separar el sexo… el buen sexo del amor entonces es mejor que vaya interiorizando que ella tiene el control. Y no solo le hablo de cuando se puede comunicar con ella, sino, sobre todo, de cuándo se la puede comer. Prepárese para no tener agenda, usted es la defensa civil de su concubina: siempre listo en paz o emergencia.

Y para esto, clave recurrir a medios alternativos y no menos creativos para comunicarse con la mujer del prójimo. Las llamadas al celular son riesgosas si no se tienen claros los horarios en que usted puede comportarse como todo un Romeo y sobra decir que de las llamadas a la casa ni hablar. Tampoco a la oficina: el riesgo de que el subconsciente lo traicione y responda   “eso no te lo puedo contar” cuando le pregunten “y de dónde la llama” es altísimo.

Tampoco utilice Facebook, ni siquiera por Inbox, esos mensajes quedan almacenados y es una frecuente herramienta para atrapar a los infieles. Los mensajes de texto son una buena alternativa, claro, si a su amante no se le olvida borrarlos inmediatamente. No descarte incursionar en la colombofilia o pedir asesoría a expertos en correos humanos.

Resumiendo: para ser un buen amante se necesita pensar con la cabeza (en este caso con la de abajo), relajarse y disfrutar. Como experiencia personal le puedo decir que lo peor que usted puede hacer es involucrarse sentimentalmente, las mujeres tenemos muchas maneras de conseguir lo que queremos y somos capaces al igual que ustedes de decir cualquier cosa solo por asegurarnos el polvo.

No se deje enredar, como dice el conocido refrán, “todo el mundo ama a su pareja de faena cuando está a punto de llegar a un orgasmo”.

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