Ya no hay más excusa

Saque de banda, Carolina Jaramillo Seligmann - periodista, @carojaselig

Por Publimetro Colombia

Dice un sabio adagio que “no hay una segunda oportunidad para dar una primera buena impresión”. Eso es precisamente a lo que se enfrenta José Pékerman este miércoles en el amistoso que se jugará en Miami entre las selecciones de Colombia y México. Inicia el ciclo cargado de muchísima presión y compromiso. Presión de un país que hace 14 años no va a un mundial, presión de recuperar el honor perdido luego de los escándalos de ‘Bolillo’ y la decepción de Leonel, presión de una dirigencia que se la jugó toda después de que durante años se reclamó la presencia de un técnico extranjero; presión de una hinchada que vestida de amarillo azul y rojo de la cabeza a sus pies ha visto a su equipo comenzar con el pie equivocado esta eliminatoria; presión, en definitiva, porque con una selección joven y talentosa, y con un cupo más en Sudamérica llegó el momento de la verdad.

Este amistoso más que ser un partido de fogueo, es el primer apretón de manos de un país necesitado de alegrías con el técnico Pékerman. Ya pasaron la ruedas de prensa, las fotos y los comerciales de televisión, llegó el momento de que el argentino salude al dueño de casa.

Como era de esperarse no hay demasiadas sorpresas en la convocatoria, se recurrió a la lógica y a la memoria colectiva. Con tan poco tiempo para prepararse y en el inicio de un proceso, es mejor ir a lo seguro. Es decir, a aquellos jugadores que ya se conocen, que durante un tiempo han estado juntos, que tienen trayectoria y partidos encima y que, aparentemente, no lo pueden hacer quedar mal. La gran novedad, que ya se ha mencionado por estos días, y que llega como un aire refrescante es el llamado de Bernardo Espinosa.

Pero más allá de esta novedad, lo que preocupa es el poco ritmo que han tenido gran parte de los convocados en sus clubes. Es verdad que podemos orgullosamente decir que la gran mayoría militan en ligas extranjeras, pero también que muchos de ellos han tenido un inicio de año bastante flojo e irregular. La línea que más preocupa, es la defensiva. El capitán, Mario Yepes, no ha jugado en lo que va de corrido este 2012, se viene recuperando de una lesión de tobillo que lo ha mantenido lejos de las canchas; quizás su jerarquía y liderazgo justifican su llamado. Luis Amaranto Perea solo ha jugado tres partidos completos, acumula 314 minutos en dos meses. Cristian Zapata, que también milita en un equipo de La Liga de las estrellas, en el Villarreal, solo llega a 270 minutos este año y ha sido titular en escasos tres choques con el ‘submarino amarillo’.
 
Algo de tranquilidad hay por las bandas con Zúñiga y Armero, que han estado activos en sus respectivos equipos, Nápoles y Udinese, aunque han jugado más reconvertidos en extremos o volantes que como laterales.

La gran duda, que es una de las tareas más duras por resolver del técnico argentino, es la de quién va a ocupar la posición del ‘10’. Entre los 22 convocados solo parecen poder asumir esta posición James Rodríguez o Giovanni Moreno, pero ninguno calza esos zapatos con autoridad. El primero es aún muy joven, es muy temprano para darle esa responsabilidad. A James hay que dejarlo libre, que juegue a plenitud, que se mueva alegremente, que no se sienta con un peso demasiado grande encima, porque es entonces cuando su estrella se apaga.

Y ‘Gio’ no está listo todavía, desde que regresó de su lesión no es el mismo jugador que era un referente claro en Racing. Con solo dos partidos este año, está lejos de ser la brújula y el motor que necesita el equipo en el mediocampo.

Y adelante… solo resta esperar una genialidad de Falcao o de Dorlan Pabón, que ha tenido actuaciones brillantes en el renovado Atlético Nacional en la Liga Postobón y Copa Libertadores. Sin embargo, sin un líder claro en el medio campo, va a ser más complicado que estos goleadores tengan el mismo rendimiento que en sus clubes, donde se entienden con sus compañeros, están acompañados y hacen parte de un completo engranaje.

Suena el timbre, y entra Pékerman y compañía, llegó el momento de ponerse de pie y saludar, ya no hay más excusas.
 

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