El clásico del bostezo

Saque de banda, Carolina Jaramillo Seligmann - periodista, @carojaselig

Por Publimetro Colombia

Un clásico en el que los porteros apenas aparecieron, un partido lleno de historia y de expectativas que levantó más bostezos que emociones. El encuentro que abrió la temporada 2012 para Santa Fe y Millonarios, tuvo más acción antes del inicio que en el campo de juego.

La primera vez que en el comienzo del torneo se vivió un clásico capitalino fue en 1986, el 23 de febrero de ese año, el encuentro terminó empatado sin goles; fue el debut de Eduardo Retat en el banquillo de Millonarios y de Jorge Luis Pinto en el de Santa Fe. Veintiséis años después, el sorteo quiso que los dos equipos de Bogotá comenzaran la temporada y la Liga Postobón 2012 viéndose las caras.

Ya en la cancha, bajo un marco de más de treinta mil espectadores que asistieron a El Campín, Millonarios saltó a la cancha vestido absolutamente de azul. Actuaron por primera vez en el conjunto embajador el defensa uruguayo Ignacio Ithurralde, Wilberto Cosme y Orlando Berrío. Santa Fe, que ofició de local, vistió su uniforme habitual luciendo en la camiseta los nuevos patrocinadores. El saque de honor lo realizó el ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, quien saludó uno a uno a los jugadores y a los árbitros, y anunció la entrada en vigencia del decreto para combatir la violencia y promover la convivencia en el fútbol. Resaltó la urgente necesidad de recuperar los estadios que no fueron intervenidos por la organización el mundial sub-20 y la importancia de reforzar la seguridad en todos los escenarios del país.

Millonarios se paró en el campo centrando su juego en la fortaleza de su mediocampo, el dominio del balón y la creación, con la conducción del veterano Mayer Candelo. Sin embargo, poco a poco se fue diluyendo y se enredaron sin muchas ideas. Que falta le hizo a Candelo un compañero para engranar sus jugadas de creación, que falta le hizo Robayo.

Pasados los primeros quince minutos, los arcos estuvieron casi sin acción, el partido se jugó en pocos metros y solo algunas iniciativas aisladas de Santa Fe despertaron sorpresas. Hasta que en el minuto 18, se sentenció un penal a favor de Millos, el debutante Wilberto Cosme ingresó con velocidad al área y fue derribado. Nelson Ramos se sacó la ‘espinita’ del gol que Vargas le marcó en el último clásico y cobró con rabia, potente disparo a mano derecha, que dejó sin opciones al joven arquero.

Hasta ese momento el partido había estado muy parejo, muy igualado, sin mayor dominio y prácticamente sin llegadas. Fue necesaria una jugada aislada como lo es un penal para destrabar las acciones. Tras el gol, Millonarios subió su nivel, tuvo una inyección de energía y por momentos brillo y tuvo algunas claras oportunidades. Fue un muy buen debut de Wilberto Cosme, quien se estrenó en la delantera albiazul y mostró velocidad, explosión y desborde. Llegó con una gran responsabilidad: llenar las botas del goleador Édison Toloza, quien tras su buena campaña fue fichado por el Morelia mexicano.

De nuevo en el juego, el partido regresó al ritmo que venía, lento, flojo, monótono, sin creatividad, hasta que en el minuto 35, el central pitó un penal a favor de Santa Fe. Omar Pérez cobró, por abajo a ras de piso fuerte al palo derecho para celebrar el gol y empatar las acciones. Antes de finalizar el primer tiempo, se tejió una de las mejores llegadas del partido para Millonarios, llegada por la izquierda que estuvo muy cerca de concretarse  de no ser por la muy buena actuación del portero Camilo Vargas.

En el segundo tiempo la historia fue la misma, quizás con algo más de iniciativa de Santa Fe, pero no mucho más, la posesión del balón en el mediocampo se perdió y los equipos se desorganizaron. Prueba de ello es que el primer tiro libre cerca al arco se dio en el minuto 65, fue un cobro a favor de Santa Fe, que fue controlado fácilmente por Nelson Ramos.

En los minutos finales fue el conjunto cardenal quien lo intentó más, quien dominó más, quien peleó más, pero no pudo ampliar el marcador y llevarse la victoria. Y así, terminó el choque empatado a un gol, hasta ahí llegó el clásico de la capital. Con el pitazo final fue muy poco lo mostrado por los equipos, hubo más expectativas que acciones reales.

Es innegable que esto apenas comienza y queda mucho camino por recorrer. Hay jugadores, hay buenos fichajes, hay un mensaje y un estilo claro de los dos técnicos, y muy importante, hay patrocinadores que apoyan la organización y el crecimiento de los equipos bogotanos. Ahora solo queda esperar que con el transcurrir de los partidos la fiesta se prenda de verdad.
 

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