Navidad para emprendedores

Víctor Solano, experto en redes sociales, comunicador y periodista. @solano

Por Publimetro Colombia

Por estos días, el centro de Bogotá es un hervidero. ‘El madrugón’ no es una leyenda urbana. A las seis de la mañana ya hay cientos de personas en San Victorino comprando juguetes para sus hijos o por decenas para surtir sus pequeños negocios de barrio o de provincia. Las rebajas están a la orden del día y conviven con la especulación sin mayores problemas. El ‘costo de oportunidad’ que llaman los economistas con ese eufemismo para designar a esa situación en la que uno tiene que pagar lo que le pidan con tal de satisfacer una necesidad.

 

Y para muchos, las compras de Navidad se convierten en una necesidad básica, comparable con el suministro de agua potable o de la energía eléctrica. La Navidad es una época muy bonita porque en muchos casos justifica la única oportunidad que tiene una familia ampliada para reunirse en todo el año; inclusive para muchas familias que sufren los afanes diarios, una de las pocas oportunidades que tiene un núcleo promedio para sentarse todos a la mesa.

 

No obstante, también es una temporada en la que el consumismo se desborda. Así como el Día del Padre se convirtió mágicamente en el ‘Mes del Padre’ y el de la Madre se transformó veladamente en el ‘trimestre de la madre’, la Navidad es también una oda a las compras. Las empresas de consumo masivo lo saben porque para muchas de ellas en solo 20 días venden lo que normalmente es el equivalente a tres o cuatro meses regulares.

 

Los centros comerciales cuelgan los adornos de Navidad con la misma escalera con la que desmontan la decoración de Halloween sin dejar a vivir noviembre. No hay tiempo que perder: La Navidad es un estado de ánimo transaccional que en lugar de besos se transforma en datáfonos calientes.

 

Estos mismos centros comerciales se han convertido en los nuevos templos de culto, se adoran las vitrinas como pasos del Viacrucis y los cajeros electrónicos son las imágenes de los nuevos santos. Quizá la única gran diferencia es que a las romerías de los centros comerciales asisten menos que a las otras procesiones.

 

No es que sea una especie de ‘Grinch’ que odia la Navidad. Soy de los que creen que la Navidad se ha contaminado con tanto consumismo y que a veces no recordamos cuáles son los valores que se celebran. Más allá de lo religioso, la Navidad tiene la particular característica de hacernos poner el retrovisor para evaluar el año y abrir la ventana para mirar el futuro. Adicionalmente, es la época, como ya dije, de estimular los reencuentros. En estos días, el mejor regalo para mí seguirá siendo siempre una sonrisa de aquél que no te sonrió durante todo el año, el abrazo de un amigo, el beso evadido en la frente del papá.

 

Ahora bien, si usted es de los que no se aguantan pasar por los templos de adoración y dejarse tentar por las compras, le tengo una invitación: En esta Navidad, si todavía no ha decidido qué comprar y dónde, piense en los amigos, en los amigos de los amigos que tienen alguna iniciativa empresarial.

 

Revise si entre sus amistades hay pequeños o medianos emprendimientos y mire si lo que ofrecen podría ser el regalo que le daría a los seres queridos en estos días. Otro amigo probablemente tiene un restaurante pequeño, vaya y cene son su familia; algún excompañero mensajero de la empresa donde usted trabajaba antes, quizá tenga ahora un pequeño negocio de mensajería para llevarle los regalos a sus familiares…   Es posible que una compañera del trabajo o una tía de su amigo, por ejemplo, haga unos preciosos empaques para los regalos que usted va a dar.   Hay muchas probabilidades de que usted pueda contribuir para que esa iniciativa pueda ser el día de mañana el sustento regular de una o varias familias.

 

En Twitter hemos propuesto, para estimular esta idea, el uso del hashtag #NavidadPyme para recordar que siempre hay personas entre nosotros, como nosotros, que tienen la idea de hacer empresa. No se trata, por supuesto, de hacer una campaña contra las multinacionales o las grandes empresas colombianas. Se trata de darles la oportunidad a los que empiezan de creer en sus ideas, en sus sueños. Quizás usted es uno de esos pequeños empresarios en tamaño, pero grandes en ambiciones de generar empleo. En esta Navidad regale la posibilidad de soñar.

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