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Noticias 10/09/2021

De las calles a la U: la importancia de tener recolectores educados

El programa “Gestionando y Reciclando” busca fortalecer al gremio de los recicladores para que lleven su oficio a un nivel profesional. Esa es la importancia de tener recolectores educados.

Viviana Perdomo Mora trabaja en la Asociación Ecoresiduos, en Bogotá, y es promotora de rutas, se encargada de explicarle a los usuarios cómo se recicla.

Conoció el mundo de la recolección de residuos porque sus padres lo hacían y de esta forma la sacaron adelante. Aunque terminó el bachillerato y estudió para ser chef, las puertas no se le abrieron por este lado y por eso decidió seguir los pasos de sus papás.

“Empecé ayudándole a mi mamá. Al principio es muy duro porque uno no está acostumbrado a verse en la calle recogiendo una botella, porque todo el mundo lo juzga a uno. Pero me gusta mucho reciclar, me gusta hacer manualidades con las bolsitas y la decoración de mi casa es hecha en reciclaje”, cuenta Perdomo.

Viviana hoy es una recolectora formalizada convencida de que el reciclaje empieza desde casa y una digna representante de su gremio, en el que dice, hay muchísimas mujeres. Hoy se está formando en la Universidad Central con el curso “Herramientas financieras y Administrativas para Recicladores”, una iniciativa liderada por Gerdau Diaco, empresa líder en la producción de acero y la mayor recicladora de chatarra ferrosa del país, que busca fortalecer y empoderar a la población recicladora dándoles la oportunidad de acceder a educación de calidad a través de cursos y diplomados.

“Para mí esto ha sido algo muy bonito porque estoy aprendiendo muchas cosas que no sabía de contabilidad, es una oportunidad que pocas veces se da, y estoy estudiando nuevamente algo que me gusta y que me brinda las herramientas para ser una empresaria de una asociación de residuos”, cuenta Perdomo.

La importancia de tener recolectores educados

Para Daniel Vanegas, quien ya es representante legal de una empresa llamada Asoreciclar, que opera en Chía y otros cinco municipios de Cundinamarca, esta experiencia ha sido muy beneficiosa. De hecho, ya ha realizado un diplomado y dos cursos.

“Antes no llevábamos una contabilidad para nada, todo era al menudeo, no había formalización ni control. Ahorita ya tiene uno unas metas, sabe dónde invirtió y en qué perdió dinero”, explica Daniel.

“Además, no todos tenemos la oportunidad, y más en este gremio, de estar en la Universidad. Eso es algo que me motiva mucho, porque acá es difícil incluso tener el nivel de estudio de bachiller. He adquirido gran conocimiento y me veo como un empresario que compite con grandes empresas”, cuenta Vanegas.

Daniel también ingresó al gremio porque su padre era reciclador, aunque, admite, ni a él ni a sus hermanos le agradaba mucho tener que ayudarle cuando eran más jóvenes.

Desde el 2016 recicladores de oficio asociados a 16 organizaciones han sido capacitados por medio del programa “Gestionando y Reciclando” promovido por Gerdau Diaco, obteniendo la certificación de los diplomados por parte de la Universidad Central.

Es importante tener en cuenta que el nivel de estudio de los recicladores de oficio en Colombia es muy bajo. El último estudio de caracterización de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos UASEP (2020) revela que el 34% cuenta con la primaria (8.143), el 21% terminó la secundaria (4.997) y solo el 0,22% cuenta con una carrera profesional (55).

Es de resaltar que los procesos de formalización para esta población han permitido que los recolectores implementen las lecciones aprendidas y puedan construir una sostenibilidad de sus negocios en el corto y mediano plazo.

Daniel se formalizó cuando salió el decreto el 11 de abril de 2016 de la Presidencia de la República y es un fiel creyente de que todos los recicladores deberían formalizarse, pues considera elemental tener un uniforme y estar carnetizado.  

“Nuestro oficio siempre ha sido de alguna manera podebajeado, y nunca hemos tenido un senso. La formalización permite saber quiénes son los recicladores, de dónde vienen y hacer una trazabilidad de los materiales. Además, hay incentivos de tarifas de aprovechamiento, en el que se reciben mayores retribuciones por kilo recolectado”, explica Vanegas.

Por último, Daniel le deja un mensaje de reflexión a los ciudadanos: “El servicio que nosotros prestamos, que mucha gente lo ve muy feo, evita que los residuos lleguen a los rellenos sanitarios, que por ejemplo en el caso de Doña Juana ya están a tope. Si se llena habrá que hacerlo más al norte, hacia al lado de Tunja, y los costos de tarifa de aseo se van a duplicar. Colaborar es tan sencillo como que saquen todos los residuos aprovechables en la bolsita blanca, eso para el recuperador es muy útil”, dice Daniel.