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Noticias 29/10/2020

Reaccionó mujer herida por hombre con hacha sobre lo que dijo de ella

Recordó las mentiras de Miguel Parra y su abogado

Luego del ataque con hacha a Ángela Ferro, el sindicado por la agresión no aceptó los cargos por tentativa de feminicidio agravado.

Este martes se llevó a cabo la judicialización de Miguel Camilo Parra, detenido en Fusagasugá por el ataque con hacha que realizó en la madrugada del pasado 17 de octubre en la localidad de Usaquén contra su pareja, Ángela Ferro. El agresor fue judicializado este martes, pero se declaró inocente.

Según la Fiscalía, Parra atacó a Ferro con un hacha el pasado 17 de octubre. Le produjo graves lesiones en la cabeza, que motivaron varias cirugías para la mujer. Esto también causó que el hombre escapara en casas de Bogotá y Mosquera, hasta que fue encontrado en zona rural de Fusagasugá.

“El 17 de octubre el presunto agresor huyó al municipio de Mosquera (Cundinamarca), en donde se cambió su aspecto, cortándose el pelo y la barba. Además, estuvo en un hotel por ese día”, aseguró la Fiscalía.

De acuerdo con la entidad, el ataque con un hacha habría sido el culmen de una serie de agresiones violentas. Previamente se habrían registrado casos de mordiscos, empujones y otros maltratos. Además, el hijo de 12 años de Ángela Ferro vio el momento posterior del ataque con hacha, lo que sería otra prueba.

A pesar de esto, Miguel Camilo Parra no aceptó los cargos por el ataque, por lo que el proceso se dirimirá en los juzgados.

Pues Ferro, la víctima del delincuente, aseguró que la defensa y el mismo Parra están diciendo mentiras sobre supuestas infidelidades.

“Esa es una artimaña. Desde hace seis meses estamos en pandemia, estábamos 24/7 juntos, me acompañaba a trabajar, la mayoría del tiempo estábamos en la casa”, aseguró Ferro.

“A él le gustaba el estilo leñador para publicitar los productos para mascotas que vendía”.

También confirmó que su expareja ponía siempre preceptos religiosos cuando había discusiones de pareja. “Cuando teníamos problemas, él se comunicaba con su pastor, pero le contaba una versión a su favor. Le decía que yo tomaba, que yo salía y nunca decía que el real problema era su agresividad”.