La travesía de este caimán viajero: nadó desde el Magdalena hasta San Andrés Islas

Este impresionante reptil se lanzó en una aventura que lo internó en el Caribe en solitario.

Por Lina Robles

Los expertos aún no se explican si fue a raíz de una tormenta,  o por una inundación, que un caimán aguja hembra perdió su rumbo arrastrado por la corriente, para salir por la desembocadura del río Magdalena hacia la inmensidad del mar Caribe.

Lo que han sí han podido establecer estos biólogos es que el espécimen nadó en solitario a través de corales, corrientes de agua, ciclones y huracanes durante varios meses, siempre a la búsqueda de poder reproducirse en tierra firme.

“Desde 2018 el reptil  o comúnmente llamado cocodrilo americano llegó a unas millas de San Andrés, entrando a unas playas de la zona turística de Sound Bay, donde fue avistado con el apoyo de los guardacostas de Coralina SAI  y con ayuda de la Policía Nacional se logró su captura. Fue trasladado a un sitio en el batallón, donde se ubicó en un lugar que simulaba su hábitat para que este cocodrilo no sufriera estrés”, dijo a PUBLIMETRO Arne Britton González, director de la Corporación Ambiental Coralina, en San Andrés.

El relato de un naufrago

La operación para su traslado se dio gracias al trabajo interinstitucional entre la Corporación Autónoma para el Desarrollo Sostenible del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina Coralina, la Armada Nacional, la Fuerza Área de Colombia, la Policía Nacional y la Corporación Autónoma Regional del Magdalena Corpamag, el Caimán Aguja hembra o Cocodrilo Americano (Crocodylus acutus) escapista, de aproximadamente 2,04 metros de largo, regresó a su hogar luego de recorrer en el 2018, aproximadamente 700 kilómetros entre el Magdalena y la Isla de San Andrés.

De acuerdo a los expertos de Coralina, esta especie posee una de las adaptaciones más importantes para resistir las migraciones oceánicas que lo diferencian de los otros cocodrilos, tienen unas glándulas sublinguales de la sal, especializadas y ubicadas bajo su lengua, se encargan de excretar el exceso de sal de su sangre hacia el exterior, de esta manera mantienen el equilibrio osmótico de su cuerpo, lo que les permite vivir también en agua salada e incursionar en territorio oceánico.

Los biólogos señalaron también que estas migraciones marinas son únicamente realizadas por individuos adultos, debido a que en los juveniles estas glándulas aún no han madurado y no son funcionales. Los caimanes alcanzan la edad sub adulta pasados los dos metros de longitud, siendo ese el momento donde sus órganos reproductivos se encuentran listos para la reproducción. Esta madurez sexual tarda entre 8 y 9 años.

“Se comenzaron a analizar las muestras genéticas de la especie para conocer su procedencia. Un estudio se hizo con el apoyo de la Universidad de los Andes y otro con la Universidad del Tolima y el resultado arrojó que el reptil era colombiano de la cuenca del Magdalena”, detalló Britton.

Dos equipos científicos se encargaron de su identificación, el primero conformado por la doctora Susana Caballero, el doctor Paul Bloor y el biólogo Thomas Viloria-Lagares  de la Universidad de los Andes y Universidad Nacional de Colombia y el segundo conformado por el equipo de trabajo del doctor Sergio A. Balaguera-Reina de la Universidad del Tolima, conjuntamente con el Invemar.

Su hallazgo generó muchas preguntas porque este reptil, es una especie distribuida entre Estados Unidos y el Perú en América como su nombre lo indica, y muy poco común en el departamento archipiélago.

Además su lomo reveló que una costra de corales, se aferró a su cuerpo durante su épica travesía en el mar. Una serie de crustáceos sésiles se adhirieron  a su cuerpo que, según el experto consultado de la Universidad Nacional, Néstor Campos, tardan aproximadamente un año en alcanzar su etapa adulta.

“Estimamos que estuvo mucho tiempo en el mar por los crustáceos que se aferraron a su lomo. El caimán navegó casi 700 kilómetros desde el Magdalena hasta la isla de San Andrés. Al final se pudo determinar que el reptil estuvo en zoocríadero en el Magdalena y después de varios meses llegó a la isla de San Andrés”, explicó Brittón.

A través de diferentes gestiones, solo dos años después de su escape, los expertos lograron el traslado.

“El cocodrilo americano no es  originario de la isla y es una especie en estado vulnerable . En Colombia está en peligro de extinción por ser una especie que sufre por el tráfico animal y por ello el caimán debe regresar a su hábitat para favorecer a la población de su especie”, contó el director de Coralina.

El caimán aguja está catalogado en grado de amenaza a nivel mundial como Vulnerable –(IUCN 2018) y nacional En Peligro –(EN); dado que también esta listada en el Apéndice I de la Convención Sobre El Comercio Internacional de Especies Amenazadas de La Flora y La Fauna Silvestre –CITES.

Regreso en avión

En un vuelo sin escalas y con un protocolo  profesional en fauna silvestre de la Fuerza Área Colombiana, regresó al caimán de nuevo al departamento del Magdalena. Esta operación contó con toda la documentación emitida por ambas corporaciones Corpamag y Coralina  para la legitimidad del traslado aéreo del animal y así garantizar su cuidado integral.

La Autoridad Ambiental del Departamento del Magdalena lo trasladó a su Centro de Atención de Fauna Silvestre- CAVF, para su atención, valoración y regreso a su hábitat.

El individuo pasará su cuarentena en el CAVF y será puesto bajo observación por el equipo de biólogos y veterinario antes de volver a su hogar.

Cifras

El caimán navegó 700 kilómetros entre el departamento del Magdalena y San Andrés.

Es probable que el cocodrilo haya alcanzado su edad adulta a los 8 o 9 años.

El reptil mide más de dos metros de largo.

 

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