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Noticias 22/07/2020

Estudian si el rastro del coronavirus está llegando al Mar Caribe a través de las aguas residuales

Investigadores de la Universidad del Atlántico en Barranquilla se han encargado de tomar diversas muestras en las playas del departamento, donde han detectado residuos de pacientes contagiados con el virus en los hogares, que han alcanzando el cauce de río Magdalena hasta el océano.

Durante varias semanas el biólogo y director de la Comisión para COVID-19 de la Universidad del Atlántico, Luis Carlos Gutiérrez, se ha encargado de visitar junto a otros colegas varias playas y entornos urbanos en Barranquilla para investigar cómo los barranquilleros están desechando los residuos del virus tanto en basuras como en el agua.

“Nos enfocamos en las medidas sanitarias que están tomando los asintomáticos y cómo los pacientes que están contagiados en casa sanean sus viviendas y se deshacen de los residuos biológicos que pueden ser peligrosos o sospechosos”, dijo el biólogo a PUBLIMETRO.

Este estudio y las inquietudes de los investigadores comenzaron cuando el laboratorio de la Universidad del Atlántico fue habilitado para realizar pruebas de coronavirus en el departamento. “A diario recibíamos muchas preguntas de los pacientes y del público en general y comenzamos con el estudio”, recordó Gutiérrez.

Profesor y biólogo Luis Carlos Gutiérrez.

En años anteriores, varios grupos de investigadores de esta universidad, se dedicaron a estudiar otras enfermedades y su transmisión en humanos como el chikunguña, mal de chagas, leishmaniasis, sarampión y SIDA, entre otras.

“Nos interesa estudiar el reservorio de la enfermedad, donde se da su propagación, en algunos casos la zoonosis interviene, como se dio el coronavirus de murciélagos a humanos y en otros casos en enfermedades como el chikunguña de mosquitos a humanos, o del mal de chagas de insectos a humanos en un entorno familiar”, explicó Gutiérrez.

El experto ha comparado cómo en el caso del ébola y su forma de propagación es menor, en gran medida, porque los pacientes son tratados en cercos y hospitales. “Pero para el caso del coronavirus como muchos son asintomáticos o con tratamientos leves se quedan en casa. Es allí donde a las personas les da pena seguir con las indicaciones de las autoridades a la hora de deshacerse los residuos. No quieren sacar una bolsa de basura de color rojo o en su caso negra rotulada con las palabras desechos COVID-19 por el temor al bullying entre los vecinos”, indicó el experto.

Para esta muestra los investigadores han analizado los residuos de varios conjuntos cerrados, pero en muchos casos encontraron, que tanto en personas sanas y pacientes contagiados con el virus, existe falta de información y pedagogía para determinar cómo manipular este tipo de desechos en los hogares. Estas basuras van a parar a los rellenos sanitarios poniendo en riesgo al personal de aseo de la ciudad que los recoge.

La OMS y las autoridades locales recomiendan proteger estos residuos biológicos en las bolsas rojas para la correcta segregación o separación de los desechos bio-infecciosos tales como: gasas, tapabocas, algodones, guantes, pañales, sabanas, entre otros. En caso de no contar con este tipo de bolsas se puede utilizar doble bolsa negra rotulada.

“Muchas familias no tienen ni para comer en Barranquilla mucho menos para comprar bolsas de aseo. Además la recolección de basuras en muchos municipios del departamento se sigue realizando con carretilleros en botaderos a cielo abierto. Ni hablar de las lagunas de oxidación de aguas residuales en El Pueblito, cuya depuración de las aguas no es eficiente”, resaltó el biólogo.

De la ciudad al mar

Como Barranquilla también está experimentando la llegada del invierno, las últimas lluvias han formado arroyos, en los cuales los ciudadanos han arrojado cientos de toneladas de basuras y material biológico a las aguas, que a su vez son captadas en las bocatomas para el acueducto y otras llegan a las lagunas de oxidación.

El plan de canalización de arroyos de la Alcaldía de Barranquilla está interviniendo 11 grandes afluentes en la ciudad que llegan al río Magdalena, sin incluir los caños, donde la ciudad también deposita aguas a estas corrientes en épocas de lluvias y otro de los aportantes a la cuenca de la ciénaga de Mallorquín es el Arroyo León.

Tan solo en los meses de mayo y junio, en diez intervenciones limpieza realizadas por la ADI, en el Arroyo León se han extraído más de mil toneladas de basuras provenientes de áreas urbanas.

“Hemos encontrado todo tipo de material biológico peligroso en los arroyos que salen de Soledad,  Barranquilla, y también en el puente del Arroyo León, así como en las playas de Prado Mar, Puerto Mocho y Salgar. Esto nos permite predecir que los rastros del virus pueden llegar, en menor medida, gracias al afecto de los cloruros al mar Caribe”, señaló Gutiérrez.

El tema se vuelve preocupante para la salud pública de Barranquilla, que ya cuenta con más 26 mil casos positivos del virus y que ha causado más de dos mil víctimas mortales.

Actualmente el equipo de investigación de la Universidad Atlántico ha garantizado la financiación para este proyecto y así estos académicos podrán adquirir los trajes y frascos especiales para tomar más muestras en los arroyos y playas.

Estos rastros del virus ya se han detectado en otras ciudades, como Barcelona donde el equipo de microbiología de la Universidad de Barcelona, halló 41 días antes de la aparición del virus en esa zona, rastro genético SARS-CoV-2, en una muestra de aguas residuales.

El catedrático de Microbiología de la UB, Albert Bosch, señaló que el coronavirus deja un rastro genético que se mantiene en el cuerpo de los infectados durante un periodo de tiempo que varía según el paciente. “Tiene una horquilla de entre siete días y tres semanas”. Las personas que lo han contraído expulsan los rastros de coronavirus mediante heces y otras secreciones.

¿Qué dice la OMS?

En un estudio sobre el agua y el virus, la OMS explicó que los métodos habituales de tratamiento centralizado del agua que filtran y desinfectan esta deberían de inactivar el virus de la COVID-19. Se ha demostrado que otros coronavirus humanos son sensibles a la cloración y a la desinfección con luz ultravioleta.

Hasta la fecha no hay indicación de que el virus de la COVID-19 se haya transmitido a través de sistemas de alcantarillado con o sin tratamiento de las aguas residuales.

En general, se considera que un estanque de estabilización de aguas residuales (estanque o laguna de oxidación) constituye una tecnología de tratamiento de aguas residuales práctica y sencilla particularmente adecuada para la destrucción de patógenos, ya que los tiempos de permanencia relativamente prolongados (20 días o más), junto con la luz solar, los niveles aumentados de pH y la actividad biológica aceleran dicha destrucción.

El riesgo de transmisión del virus de la COVID-19 a través de las heces de una persona infectada parece ser bajo. Los datos actuales sugieren que pueden excretarse virus de la COVID-19 con capacidad infectiva en las heces independientemente de que haya o no diarrea o signos de infección intestinal.

Se ha observado una eliminación significativa (del 99,9%) de coronavirus al cabo de dos días en efluentes residuales primarios a 23 °C, de dos semanas en aguas residuales pasteurizadas decantadas a 25 °C y de cuatro semanas en agua de calidad analítica a 25 °C. Una mayor temperatura, un pH elevado o bajo y la luz solar facilitan la reducción de la cantidad de virus.

La cifras:

En cinco zonas y playas se ha enfocado la investigación para detectar rastros genéticos del virus en el Atlántico.

Más de 11 arroyos de Barranquilla son depositarios de material biológico al río Magdalena.

Solo en el Arroyo León en los meses de mayo y junio se han recogido más de mil toneladas de basuras.

Estudian si el rastro del coronavirus está llegando al mar Caribe a través de las aguas residuales

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