Desincentivar las corridas de toros en Bogotá: ¿estocada a la tauromaquia?

Por Juan Manuel Reyes Fajardo

De acuerdo. El Concejo de Bogotá aprobó un acuerdo para desincentivar las corridas de toros en Bogotá, sin prohibirlas.

Sin sangre. El acuerdo exige que no se utilicen herramientas como banderillas y picas para herir o causar la muerte de los animales.

¿Qué sigue? La Corporación Taurina de Bogotá anunció medidas contra el acuerdo, pero su autora, Andrea Padilla, se muestra confiada.

Desde que la Corte Constitucional suspendió la prohibición de corridas de toros en Bogotá adelantada por Gustavo Petro, la lucha entre animalistas y taurinos se había hecho recurrente. La bancada animalista liderada por la concejal Andrea Padilla logró un éxito trascendental en esta lucha. Este martes, el Concejo de Bogotá aprobó un acuerdo para desincentivar las corridas de toros en Bogotá.

El acuerdo, que Padilla explicó a PUBLIMETRO, tiene dos elementos de gran importancia. El primero tiene el objetivo de reducir el maltrato animal en la Plaza La Santamaría, evitando las lesiones y muerte del toro. El segundo busca restringir al máximo los incentivos económicos de la tauromaquia, haciendo que montar la feria taurina se vuelva inviable.

La prohibición del uso de herramientas como banderillas, picas y el tercio de muerte en las corridas trata de hacer que estas sean sin sangre. Padilla aceptó que no se acaba completamente con el maltrato del toro, pero se restringe.

"En el viaje de la dehesa a la arena, un toro puede perder hasta 30 kilos de peso por estrés. La sola aparición ante la plaza es muy desgastante. Por esto no se puede hablar de corridas 'incruentas', como se les ha llamado tradicionalmente, sino más bien, de corridas 'sin sangre"", afirmó la concejal de la Alianza Verde.

Cuestión de dinero

La mayor parte del proyecto busca desincentivar las corridas de toros en Bogotá haciéndolas económicamente inviables. Empezando con la reducción de fechas, de 8 a 4 al año: tres entre enero y febrero y una en agosto, en el Festival de Verano.

Además, otra medida importante será que la administración distrital no dará más dinero para las corridas. Los organizadores de estos festejos deberán pagar el doble de impuestos al Distrito, los cuales tendrán una partida destinada a financiar el Instituto de Protección y Bienestar Animal.

Finalmente, se exigirá que el 30% de las publicidades estén destinadas a explicar el sufrimiento de los animales en las plazas. Esta propuesta, similar a la exigencia en las cajetillas de cigarrillos para mostrar el riesgo del tabaquismo, busca reducir el número de personas que asistan a las corridas.

La prohibición de las corridas, según Padilla, tiene una traba legal expresada por la Corte Constitucional. La labor corresponde al Congreso, pero el cabildo tomó la siguiente mejor decisión. "No podemos esperar al Congreso a que prohíba las corridas, porque puede ser una entidad paralizante. El Concejo tomó una decisión audaz para desincentivar el maltrato animal, y Bogotá está lista para esto", aseguró la concejal.

Taurinos al ataque

Ante la aprobación del proyecto, la Corporación Taurina de Bogotá anunció acciones legales. Su presidente, Juan Bernardo Caicedo, aseguró que el proyecto es inconstitucional y amenazó con demandar a los 27 concejales que aprobaron la medida.

"Me parece que es un proyecto que va en contravía con la sentencia de la Corte Constitucional que ordenó la apertura de la Plaza La Santamaría y de la sentencia ley 916. Las autoridades territoriales no pueden contrariar una ley de carácter nacional (…) me preocupa que hayan gastado todo ese dinamismo en un acuerdo ilegal e inconstitucional", afirmó Caicedo a W Radio.

Aún así, los concejales que apoyaron la medida consideraron que esta decisión no tiene impedimentos. "Los animales son sujetos de derecho y merecen toda nuestra protección y respeto. El maltrato animal no es una opción", afirmó Juan Baena, concejal de Bogotá para la Gente y coautor del proyecto.

La frase

El Concejo tomó una decisión audaz para desincentivar el maltrato animal, y Bogotá está lista para superarlo.

Andrea Padilla, concejal de la Alianza Verde.

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