La lucha contra el racismo escondido en Medellín y Barranquilla

Discriminación, falta de oportunidades y abandono son las denuncias que expresa esta población. Organismos y líderes hablaron de sus carencias.

Por Ariadne Agamez y Lina Robles

Las protestas en Estados Unidos contra el asesinato de George Floyd han desatado manifestaciones, rechazo e interrogantes sobre la existencia del racismo en el mundo.

A nivel local, en redes sociales algunos usuarios se pronuncian llenos de indignación ante este hecho mundial. Otros, hacen un llamado para voltear la mirada hacia Colombia en donde todavía existen territorios en los que prevalece la discriminación racial.

Aquí un panorama del fenómeno en dos de las principales ciudades capitales del país.

El racismo sigue vivo en Medellín

En Medellín por primera vez en el 2016 se habló de racismo de manera explícita y fue incluido como indicador dentro del Plan de Desarrollo de la administración pasada.

“Se empezó a hacer visible el tema del racismo que siempre ha estado de una manera muy soterrada y escondida en la cultura de la ciudad”, dijo Mónica Alejandra Gómez, secretaria de Inclusión Social, Familia y Derechos Humanos.

Para combatirlo se han ejecutado campañas contra el racismo, incluyendo acciones en 180 colegios. “De acuerdo a la caracterización del 2010, la población afrodescendiente expresó altos niveles de racismo en el espacio público y en las instituciones educativas, en donde en varios contextos se presenta y de manera reiterativa”, agregó Gómez.

Además, la población indígena también es afectada. Pero, según la funcionaria, el racismo golpea más a la población afrodescendiente. “Eso radica en el fenotipo, porque los pueblos indígenas se mimetizan de forma más sencilla por el tono de piel y el tipo de cabello. A ellos se les discrimina por la lengua o el atuendo”.

En diciembre del 2019 se lanzó la ruta para la atención de casos de racismo para personas afrodescendientes e indígenas, que pronto iniciará su operación.

“Las víctimas no denuncian ante los jueces porque ven complejo tipificar el hecho penal y comprobar que fue racismo. Nosotros atendemos el caso y brindamos atención psicosocial, porque el racismo afecta el ser y genera sentimientos de frustración e impotencia”, agregó la secretaria.

Según la Personería de Medellín, la gran mayoría de esta población afro vive en las periferias, en las comunas 1, Popular; 8, Villa Hermosa y 13, San Javier.

En Medellín falta atención para los grupos poblacionales con enfoque étnico, según la Personería, en el campo laboral, acceso a la vivienda y la salud. Además, que no se cuenta con un censo actualizado de la población afro.

El racismo camuflado en Barranquilla

Con una población de 227.251 mil personas afro en el Atlántico, según el censo del DANE de 2018, organizaciones de comunidades negras locales señalan, que pese a ser una amplia minoría, la representación racial en organismos políticos y económicos es casi nula.

“Tenemos un diputado aislado en el Consejo de la ciudad, no tenemos representación en la Asamblea Departamental, no tenemos líderes empresariales ni directivos en espacios económicos. Siempre nos han excluido al acceso al poder”, dijo a PUBLIMETRO Francisco Asprilla, director de la Fundación Ángela Davis en Barranquilla.

Esta organización trabaja desde 1997 para promover acciones en contra del racismo en la ciudad y también para apoyar a mujeres microempresarias del dulce. Además dirigen a jóvenes en estas comunidades para que tengan más oportunidades de acceder a educación superior.

“Son muy pocas las acciones a nivel local que incentiven la búsqueda de empleos dignos y de más oportunidades educativas para nosotros. Son muy pocos los líderes locales visibles. Nunca hemos tenido candidato a la Gobernación o a la Alcaldía y desde allí vemos una discriminación latente”, resaltó Asprilla.

Desde el Plan Desarrollo del pasado gobierno distrital, la Política Pública para población Afrodescenciente estuvo incluida con la puesta en marcha de varios portafolios de estímulos para esta comunidad. En el actual Plan de Desarrollo también se fijaron ciertas rutas para continuar estas directrices.

“No es un racismo que se ha transformado en una guerra entre blancos y negros como en Estados Unidos, pero sí es un racismo camuflado y sutil el que vivimos a diario, sobre todo por el mestizaje que se dio en Colombia, donde los mestizos no quieren sentirse negros sino blancos”, detalló Asprilla.

En cifras, los casos de racismo en la ciudad existen, aunque son pocos, solo son reportados anualmente, entre cinco a nueve casos, ante las autoridades como Policía y Fiscalía.

“Todos los años nos dedican la semana de la afrodescendencia y siempre muestran lo mismo, nuestros bailes, nuestra gastronomía, nuestros dulces, pero nada de fondo sobre nuestra herencia o nuestras raíces porque todo es folclórico y eso nos termina caricaturizando también”, concluyó Asprilla.

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Las cifras

En Barranquilla

  • 227.251 mil personas afro viven en el Atlántico, según el censo del DANE de grupos étnicos de 2018.
  • Entre 5 a 9 denuncias sobre racismo anualmente reciben las autoridades en Barranquilla.

En Medellín

  • 236.222 habitantes afrodescendientes hay en Medellín según la Caracterización Afro del 2011.
  • 5000 indígenas habitarían Medellín de acuerdo con la Línea Base Indígena del 2019 y los censos de los cabildos.

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La frase

“El racismo afecta el ser y genera sentimientos de frustración e impotencia”, Mónica Alejandra Gómez, secretaria de Inclusión Social, Familia y Derechos Humanos de Medellín.

"Es un racismo camuflado y sutil el que vivimos a diario, sobre todo por el mestizaje que se dio en Colombia, donde los mestizos no quieren sentirse negros sino blancos”, Francisco Asprilla, director de la Fundación Ángela Davis en Barranquilla.

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