Lo que para algunos venezolanos era su salvación, ahora se convirtió en un verdadero calvario

Por EFE

El Puente Simón Bolívar ha dejado de ser puente para convertirse en muro. El sueño de muchos venezolanos termina allí, bajo su estructura, que en vez de unir su país con Colombia rompe las esperanzas de un futuro mejor para muchas familias.

La línea fronteriza que hace años era un camino a otro mundo para muchos venezolanos lleva bloqueado desde entonces, cuando ambos países rompieron relaciones, enfrentados por diferencias políticas e ideológicas.

Juan Guaidó, reconocido como presidente interino de Venezuela por más de 50 países, intentó cruzar la frontera desde Cúcuta a la cabeza de una caravana con alimentos y medicinas, donados en su mayor parte por EE.UU., pero su intento fracasó por la oposición de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).

Lo que parecía ser una segunda "Campaña Libertadora", acabó en disturbios. Desde entonces, nada ha cambiado en el puente internacional Simón Bolívar. No queda apenas nada de una frenética actividad comercial, ahora cerrada a los vehículos y abierta solo a peatones que a diario cruzan a Colombia para comprar lo que no encuentran en su país.

VIDA NUEVA EN LA MISERIA

El puente y sus alrededores es también el hogar de familias enteras que viven en la miseria, como la de Alexander Ramírez, que al drama de la escasez en Venezuela suma su tragedia familiar.

"Aquí estoy pasando trabajos en el sentido de que duermo mal, tengo a mi hijo pasando trabajos, se me ha enfermado varias veces por el polvo, y el dinero no me da para pagar un arriendo porque aquí hay que pagar arriendo; para la comida, uno come. Eso sí es verdad, por lo menos el hijo mío aquí está bien alimentado"

AYUDA INTERNACIONAL

Mientras tanto, muchas de las necesidades de los venezolanos recién llegados son atendidas por organismos como la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) o el Consejo Noruego para Refugiados (NRC) en un puesto instalado del lado venezolano del puente Simón Bolívar.

"La Cruz Roja nos ha ayudado bastante, nos ha dado los medicamentos que son caros, por lo menos los de las convulsiones, porque él (su hijo) también convulsiona, y por ese lado estamos bien"

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