Así es un día de campaña con Carlos Fernando Galán

PUBLIMETRO acompañó al candidato durante uno de los recorridos que continuamente realiza en la capital explicando sus propuestas.

Por Ginna R. Sánchez

Con el rojo característico de su campaña, Carlos Fernando Galán les cuenta a los ciudadanos por qué quiere ser el próximo alcalde de Bogotá.

Casi a diario toca las puertas de los hogares y negocios capitalinos para explicar sus propuestas. Aunque el tiempo apremia, trata de entablar un pequeño diálogo con cada ciudadano que se encuentra en el camino.

En cada recorrido siempre lo acompaña un significativo grupo de colaboradores. Ellos reparten volantes y pegan afiches que prometen una “Bogotá para la gente”. También se enorgullecen en contar que Galán es un candidato que no tiene “maquinaria, padrino ni partido”, pues se ganó ese puesto gracias a los ciudadanos que dieron su firma como un voto de confianza.

Era una mañana lluviosa, fría y oscura, una mañana muy ‘cachaca’, cuando sus colaboradores más cercanos ajustaban los últimos detalles de uno de estos recorridos. Aunque era festivo, las calles no estaban desiertas como se temía.

Partimos de la iglesia Santa Mariana de Jesús, tradicional en el sector del Quirigua, en la localidad de Usaquén.

“Nuestra apuesta se ha enfocado en explicar las propuestas a la gente en la calle, recorriendo todas las localidades. No encerrados en reuniones”, explica uno de los miembros de su equipo de campaña, mientras partimos hacia la zona comercial del sector.

Desde lejos, los vecinos lo reconocen y entre murmullos se preguntan: “¿Ese es el doctor Galán?, ¿es el hijo de Luis Carlos?, ¿es el que se lanzó a la Alcaldía?”. Cuando lo ven de cerca, lo confirman y se le arriman.

Hay quienes de inmediato lo increpan sobre temas de su interés particular, como los padres de familia, quienes preguntan por los niños, por el bienestar de la primera infancia; o los taxistas, que por lo general indagan por las plataformas que a su par prestan servicio de transporte. Igual pasa con los vendedores ambulantes, comerciantes, desempleados, ancianos, estudiantes, y otros más. Para cada uno siempre tiene una respuesta, una propuesta que promete cumplir si gana las elecciones del próximo 27 de octubre.

Otras veces, los ciudadanos son directos y le preguntan en general: “¿Qué es lo primero que hará si llega a la Alcaldía?”, “¿Qué es lo más urgente?”. Ante aquel cuestionamiento, Carlos Fernando casi siempre saca a flote el frente de su campaña: la seguridad.

“Seré el alcalde de la seguridad, el legado que dejaré será una Bogotá segura”, dice.

¿Cómo lograrlo?: “Con un alcalde en la calle. Un alcalde que no esté en una oficina liderando una política de seguridad guardado, sino recorriendo las localidades, hablando con la gente; vigilando la labor de la Policía, apoyándola y exigiéndole”. Explica que esto se llevará a cabo a través de diferentes líneas de acción que se ejecutarán junto con un equipo conformado por la “Alcaldía, Policía y ciudadanía”.

Un legado que sigue vivo

Además de los temas de interés ciudadanos, hubo quienes en el camino mencionaron la profunda admiración que conservan aún hacia su padre, Luis Carlos Galán.

Precisamente, un día antes del recorrido en Engativá se conmemoraron los 30 años de su muerte, uno de los sucesos más lamentables en la historia del país. A pesar de los años, su legado sigue vivo.

“Me da mucha tristeza. Yo lo conocí cuando estaba más joven y todos los años me acuerdo de él (…) yo estaba reunido con unos amigos cuando nos llegó la terrible noticia de su muerte. Fue un viernes, un 18 de agosto de 1989. Nunca lo olvidaré”, expresó con voz quebrantada Rubén Darío, un taxista que no salía del asombro por encontrarse al hijo del hombre que tanto admira.

Una cuadra más adelante pasó lo mismo con Patricia, quien se declara ferviente seguidora de los ideales de Luis Carlos Galán: “admiro sus ideas, y lo que tenía proyectado para este país, ayer vi por el noticiero el homenaje, fue muy triste”. Sin poder contener las lágrimas, contó por qué abordó a Carlos Fernando con tanto interés: “Yo le dije que ojalá pensara igual que él, que ojalá tuviera las mismas ideas. Me dijo que sí”.

Es una vara muy alta con la que lo miden por ser hijo de uno de los hombres que más admiración despierta entre todas generaciones. Una responsabilidad que tiene muy presente.

Entre uno y otro seguidor que vociferaba el cariño hacia su padre, una de sus asesoras más cercanas rompió un largo silenció al mencionar que un día antes –el día de la conmemoración de los 30 años su muerte– “Carlos Fernando no quiso hacer nada”. Quizás ha sido el único día a lo largo de esta campaña en la que el menor de los Galán se ha tomado un respiro. Pero solo fue eso, un día, porque ahí seguía presente, trazando su propio camino.

¿Convenció a los bogotanos?

Uno de los encuentros más formidables en el recorrido por el Quirigua fue el de Héctor Julio Castellanos, uno de sus profesores de infancia en el Instituto Pedagógico Nacional: “Yo fui maestro de él en educación física, lo conocí siendo un niño de siete u ocho años”.

Héctor Julio se vino desde muy lejos a Engativá cuando se enteró de que uno de sus alumnos más recordados estaría allí. Por eso, le pidió a su hija que lo acompañara, pues quería tener la dicha de volverlo a ver.

Cuando se lo encontró, fue inevitable no abrazarlo. Se sentía orgulloso de ver aquel niño que conoció, ahora próximo a convertirse en Alcalde. “Lo recuerdo como un niño inquieto, pero decente; el doctor Galán y doña Gloria iban mucho al colegio, siempre estaban muy pendientes (…) siento mucha alegría por encontrármelo muchos años después, por saber que lo poco o mucho que uno trabajó con él lo formó. La satisfacción es muy grande”, aseguró.

El recorrido continuó así gran parte de la tarde, hasta llegar a las inmediaciones del CAI Quirigua, donde se encontraba instalada una carpa dotada con una mesa, dos sillas y un timbre. Allí realizó una dinámica muy particular de su campaña, denominada Convénceme Galán.

Se trata de una actividad en la que cada ciudadano tiene tres minutos con el candidato. Durante ese tiempo, explica por qué su propuesta es la mejor opción. Si al cabo de esos minutos la persona se siente convencida para darle su voto, toca el timbre situado en la mesa.

La fila para preguntarle sobre los diferentes aspectos de su propuesta fue impresionante. Los timbres no pararon de sonar.

A las personas les gustó mucho tomarse el tiempo necesario para poder indagar sobre el futuro de la ciudad. De eso se trata, ese es el mensaje que quiere dar: el del diálogo continúo con la ciudadanía.

El final del día Galán lo completó recorriendo otros rincones de la localidad junto con el equipo lo apoya.

Así es un día de campaña con Carlos Fernando Galán FOTO: Juan Pablo Pino- PUBLIMETRO

 

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