La calidad del agua en zona rural de Chapinero mejorará con cáscara de mangostino

El acueducto comunitario mejorará el aprovisionamiento del servicio gracias a una técnica innovadora.

Por Ginna R. Sánchez

Acualcos es el acueducto comunitario de la zona rural de la localidad de Chapinero.

Nació hace unos 37 años en vista de que en el sector no contaba con disponibilidad de agua de la Empresa de Acueducto de Bogotá. Los vecinos lo levantaron a pulso, con su mano de obra y recursos.Actualmente, la comunidad aún maneja la empresa. Es una historia de resistencia.

Acualcos abastece a más de 14.000 usuarios de los barrios San Luis, San Isidro I y II, así como La Sureña, sobre los cerros orientales, a un costado de la vía que de Bogotá conduce al municipio de La Calera. Las aguas son captadas en la parte alta del río Teusacá, desde donde se conduce hasta la planta de tratamiento.

En los últimos años, el área ha sido altamente intervenida y urbanizada, a pesar de que existe un proceso natural de restauración ecológica, siendo una zona de reserva forestal. Este escenario ha conducido a que la disponibilidad de agua no satisfaga la demanda actual de la población en crecimiento.

Sumado a lo anterior, la concentración de aluminio en el agua muchas veces está por encima de los parámetros recomendados.

En vista de todo esto, en la Universidad Piloto se gesta un proyecto que busca mejorar el aprovisionamiento de agua para la comunidad. El químico Rafael Alberto Fonseca, quien desde hace año y medio trabaja en la facultad de ingeniería civil de la Piloto, es el investigador que lidera el proyecto. Con su aporte científico, pretende fabricar carbón activado a base de cáscara de mangostino y que sirva para la retención del aluminio en exceso.

“El carbón activado se utiliza en todas las plantas de tratamiento de agua potable en el mundo, porque retiene los contaminantes a los que están expuestos el agua. Este material se obtiene de muchas fuentes, pero nosotros nos hemos especializado en investigar los residuos de cosecha (cascarilla de arroz, cáscara de coco, pulpa de café y caña de azúcar, entre otros). El mangostino me llamó la atención porque el 70% de la fruta es cáscara y el 30% es la parte que uno se come, además de que –aunque proviene de India– es un subproducto local, es decir, que se da en diferentes regiones del país. Lo que estamos haciendo es susceptible de ser patentable porque es innovador”, reseñó a PUBLIMETRO el investigador.

Si la obtención de carbón activado mediante la cáscara de mangostino funciona, no solo mejorará la calidad del agua de la zona rural de Chapinero, sino que podría impactar todos los acueductos de Colombia y el mundo.

Además de eso, podría contribuir en el desarrollo económico del país: “Todo el carbón activado que se consume en el país es importado. Al implementar en una planta de obtención de carbón activado a base de mangostino, los costos de este producto serían significativamente más bajos que los actuales”, agregó.

La calidad del agua en zona rural de Chapinero mejorará con cáscara de mangostino

Además de la obtención de carbón activado, el proyecto en Acualcos que dirige la Piloto, con apoyo de la Universidad de los Andes y la Universidad Nacional del Litoral en Santa Fe (Argentina), tiene otros frentes de acción para mejorar la calidad de agua que abastece a la comunidad.

Uno de ellos está a cargo del ingeniero ambiental Felipe Santamaría, quien se propuso hacer un estudio de la red de distribución del agua en toda la comunidad. Puntualmente, investiga si a lo largo de toda la red la concentración de cloro es suficiente para la purificación del agua. De no ser así, diseñarán puntos de reconcentración de cloro.

La ingeniera civil Yuri Alejandra Caicedo es la tercera investigadora de la universidad Piloto involucrada en el proyecto. Su frente es el estudio del Teusacá para determinar la necesidad de ampliación en la captación de agua sin que este río se seque, teniendo en cuenta la necesidad de seguir abasteciendo a la comunidad con el actual ritmo de crecimiento poblacional.

Según el cronograma, a mediados de noviembre, el proyecto debe estar terminado. A la fecha presenta un avance significativo, casi del 60% y los resultados ya se ven, pues constantemente estos tres investigadores están haciendo mejoras en el acueducto en compañía de estudiantes de pregrado del programa de Ingeniería Civil en etapa de tesis.

Para Luis Rangel, gerente de Acualcos, el trabajo que se está adelantando “es muy bueno para la comunidad”, partiendo de que es un tema de responsabilidad social de la universidad. Esto significa que las mejoras que se están haciendo en la calidad agua no representan un incremento económico para los usuarios. Todo se hace en beneficio de la comunidad. “Es muy bueno que funcione todo lo proyectado, porque nuestro interés es ofrecer calidad todos los días”, exclamó.

Una vez finalice esta etapa del proyecto, los investigadores esperan que el acueducto comunitario sea un aula a cielo abierto permanente para los estudiantes que quieran seguir aportando a la calidad del agua para los habitantes de la zona rural de Chapinero.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo