Ingeniero colombiano descubre una clave para ahorrar energía en el país

Por María Paula Suárez Navas

Andrés García Trujillo es un ingeniero civil ibaguereño, graduado de la Universidad Nacional, que descubrió cuál es una de las principales causas de despilfarro de energía de en los edificios de oficinas de Bogotá, y por qué no, de muchas construcciones en Colombia. Ingeniero colombiano descubre una clave para ahorrar energía en el país.

Son muchos los factores que hacen que el sector de la construcción sea uno de los que más consume energía y demás recursos naturales, sin embargo, uno muy importante y que es poco o nada tenido en cuenta en el país es el de la bioclimática y los estándares de confort térmico. Puede sonar poco importante, pero tener este indicador en cuenta determina el gasto o ahorro de energía de un edificio a lo largo de toda su vida útil, que es de alrededor de 50 años.

Este descubrimiento de Andrés García fue publicado recientemente en la revista científica ‘Building and Evironment, una publicación inglesa reconocida en el mundo por sus altos estándares de calidad investigativa en temas de construcción y medio ambiente.

En resumen, la investigación concluye que los estándares de confort térmico internacionales bajo los que se construyen los edificios en Bogotá (y en general en Colombia), están apegados a características ambientales que no corresponden a la realidad, y la aplicación de estos modelos incrementa innecesariamente el consumo de energía. Por ejemplo, en Bogotá, lograr niveles adecuados de confort térmico debería bastar con utilizar de manera adecuada la ventilación natural, sin embargo, se gasta mucha energía en sistemas de aire acondicionado.

“En los ocho edificios que usamos como muestra identificamos que la temperatura en las oficinas estaba por encima de la de los indicadores americanos. El problema es que de entrada la comunidad internacional considera que el trópico es cálido y es húmedo, y los indicadores están hechos según este imaginario, pero Bogotá es fría, húmeda y está en el trópico así que es un caso muy particular”, dice García.

La otra problemática es que la normatividad en Colombia en este tema es deficiente.

“Solo hay dos anotaciones sobre la banda de calor para todo Colombia. Una es la Resolución 0549 de 2015, pero casi nadie la utiliza. La otra es una Norma Técnica Colombiana que se basa en una norma estadounidense de 1992, que ya ha sido actualizada cinco veces, pero nosotros seguimos con esa versión. Además, esta norma no es obligatoria (…) En resumidas cuentas, esto hace que en Colombia se pueda hacer un edificio muy frió o muy caliente, y nadie va a decir nada. La constitución solo dice que el constructor debe garantizar la salud y el bienestar de las personas, pero esto es muy amplio”, enfatiza el ingeniero civil.

Cabe anotar que está comprobado científicamente que cuando una persona siente mucho calor o mucho frío en su lugar de trabajo su concentración puede bajar hasta un 20%. Con el tema de comercio funciona igual, las ventas pueden bajar hasta un 25% si en el espacio en que se generan está muy caliente o muy frío.

Pero el quid de todo este asunto es que el confort térmico está directamente relacionado con los consumos de energía, y el últimas con la cantidad de CO2 que es expulsado al medio ambiente. Un grado de temperatura puede determinar la cantidad de energía que se puede ahorrar o gastar en un tiempo determinado.

“Si partiéramos de hacer las cosas bien (es decir construir de manera sostenible y bajo las normas de la bioclimática), a nivel general se podrían reducir los consumos de energía en un 15 por ciento en el sector de la construcción, industria que en 60 años consume alrededor del 40% de los recursos del planeta”, dice García.

Sin embargo, este tema también alude completamente al bienestar de las personas.

“En Bogotá hay algo que se llama “el síndrome del edificio enfermo”, y esto pasa porque nunca se tuvo en cuenta la temperatura, la calidad del aire, la iluminación y/o la ventilación, y literalmente las personas entran al edificio y se enferman, o si se enferma uno se enferman todos, sobre todo si se tiene en cuenta que las personas pasan más del 80 por ciento del tiempo al interior de una edificación”, dice el doctor en Construcción y Tecnologías Arquitectónicas de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid.

“Es un tema que en Colombia no se ha mirado con detenimiento. No hay una norma sobre cuál debe ser la temperatura o cuál debe ser la iluminación o la velocidad de renovación del aire, o los materiales que se pueden o no usar. En la mayoría de países desarrollados esa regulación es muy estricta, es una obligación entregar un edificio que funcione bien”.

Por esta razón es que después de pasar varios años viviendo y trabajando en Francia, a donde fue a parar por hacer un máster en Ecomateriales y Construcción Sostenible, Andrés ha decidido regresar a Colombia. No solo se sintió siempre como “el extranjero” y le hacía falta la "recocha”, también quiere aportar su granito de arena para contribuir con su conocimiento al cuidado del medio ambiente. Ha sido profesor de la Universidad de Los Andes, la Universidad Javeriana y la Universidad Católica y está convencido de que hay mucho por hacer para lograr la sostenibilidad de nuestro país, y quiere trabajar para eso.

Ingeniero colombiano descubre una clave para ahorrar energía en el país

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