Artesanías, un artículo con valor de impacto social

Las artesanías muchas veces son vistas como un negocio lucrativo para intermediarios, pero rara vez eso sirve para beneficiar de una manera real a las comunidades.

Por María Paula Suárez Navas

Comprar artesanías puede ser una actividad pintoresca y agradable, pero los precios de las artesanias generalmente se terminan regateando. Generalmente en las ciudades los precios suelen ser elevados, y en los lugares donde viven las comunidades los valores pueden llegar a ser irrisorios. Por un lado, esto se debe a que no hay una base de comercio justo, y por otro, las comunidades artesanas no saben calcular el valor de su trabajo.

Sin embargo, combatir esto y generar impacto social en las comunidades artesanas es algo que se puede lograr fácilmente si se trabaja sobre bases de comercio justo y los compradores son conscientes de la importancia cultural de los artículos que están comprando.

Awana Taller es una empresa que sirve como ejemplo para demostrar cuán importante es darles a los artesanos el lugar que merecen.

“Según cifras de Artesanías de Colombia, una unidad productiva de una comunidad étnica artesanal impacta directamente entre siete y nueve personas. Eso muestra que la generación de empleo en el sector artesanal tiene un impacto importante en el país. Hay alrededor de 350.000 artesanos mal contados en Colombia. Es difícil contarlos porque no están legalizados o aparecen en los registros oficiales del Estado”, dice María del Pilar Rodríguez, creadora de este emprendimiento.

Awana Taller fue fundada en 2017 y desde entonces ha logrado involucrar a 76 familias artesanas. Trabaja con dos comunidades embera chamí, una en Pueblo Rico (Risaralda) y otra que fue desplazada por el conflicto armado y vive en el barrio Las Brisas, en Pereira. También con la comunidad wayúu en Hato Nuevo (La Guajira) y una comunidad wounaam que vive en Chocó, en el litoral del río San Juan.

El éxito de esta compañía ha radicado en basarse en los 10 principios de la Organización Mundial del Comercio Justo. Esos contemplan contarle al consumidor quién está detrás de las artesanías y también consensuar los precios finales con quienes las hacen.

“Ellos conocen los porcentajes de ganancia y se llevan el 50% de ellas. También nos encargamos de que en todos los procesos de elaboración de artesanías haya equidad de género y que no haya trabajo infantil. A pesar de que ancestralmente se transmiten conocimientos a las generaciones futuras siempre estamos muy pendientes de que los niños y las niñas no estén trabajando. Igualmente tenemos procesos de eco diseño donde entre las dos partes diseñamos los artículos que van a salir al público”, dice Rodríguez.

“A nosotros no nos interesa ser comercializadores de las artesanías colombianas sino generar procesos de eco diseño con las comunidades indígenas, porque es muy importante resaltar el talento que ellos tienen (…) No es fácil acercarse a las comunidades indígenas, hay que saber cómo hacerlo y cuáles son sus modos de vida. Hoy nos están buscando porque quieren ser parte de esta iniciativa”, dice la directora de la empresa.

La mayoría de las comunidades artesanas viven en condiciones de vulnerabilidad, ya sea porque viven en extrema pobreza o porque son víctimas del conflicto, pero tienen un papel muy importante porque preservan la cultura material de Colombia.

“Hay que aprender a no pedir rebaja cuando se va a comprar una artesanía porque detrás de esa pieza no solamente hay un producto físico sino una historia y una tradición que ellos están cuidando, y muchas veces los colombianos no entienden el valor tan grande que hay ahí, no entienden que ellos están haciendo que nuestras tradiciones culturales se preserven a través del tiempo”, dice María del Pilar.

Para ayudar a mitigar esto, Awana Taller se ha encargado de enseñarle a las comunidades artesanas cómo calcular el valor de su trabajo según la mano de obra y el tiempo de elaboración. Por ejemplo, una mochila wayúu tarda alrededor de un mes en ser tejida en medio de las actividades cotidianas de la mujer indígena.

“Trabajar con los artesanos colombianos es volver al origen, es volver a las cosas básicas, es volver a la esencia. Ellos realmente le enseñan a uno cual es el significado de la vida. No hay tantas banalidades ni superficialidades. Me han enseñado a ser más humilde y a creer en la palabra, entre ellos no existen los contratos escritos, es volver a confiar en el otro”, cuenta María del Pilar acerca de su aprendizaje al trabajar con comunidades indígenas.

 

¿Cómo identificar una artesanía original?

Hay tres puntos claves para reconocer la autenticidad de una artesanía. El material, la historia que hay detrás y la técnica.

Por ejemplo, suele haber problemas con las mochilas wayúu. Hay que aclarar que hay dos tipos de mochila, de una hebra y de dos hebras. La mochila de una hebra se puede parar sola porque su tejido es más consistente y estructurado, por ende, es más costosa. La mochila de dos hebras es desestructurada.

Otro consejo es fijarse en los canás (símbolos de la mochila). Estos representan el territorio y quien la vende debería ser capaz de explicar el significado de estos (aplica para muchas otras artesanías, como los tejidos coloridos de los embera chamí). Las mochilas de una hebra suelen ser más coloridas y tener estos canás, mientras que las de dos hebras generalmente son unicolores y no tienen estos símbolos.

Las mochilas wayúu tampoco deben tener apliques y cristales, pues esto es una gran ofensa para esta comunidad indígena.

Sin embargo, para María del Pilar Rodríguez, este puede ser el principal indicador de falta de originalidad: “Si tú vas a comprar cualquier artesanía y no te cuentan la historia del artesano y de donde viene, sospecha automáticamente de que las prácticas no son justas con los artesanos”.

 

Pilares del comercio justo

  • Apoyar a pequeños productores ayudándolos a agruparse y organizarse de forma efectiva.
  • Involucrar a los artesanos en la fijación de los precios comerciales justos siendo transparentes en el % de las ganancias.
  • Trabajar los diseños y colores en conjunto para obtener productos más competitivos según las necesidades del mercado.
  • Ser una guía en temas de sostenibilidad para que los materiales utilizados sean amigables con el medio ambiente sean auto sostenibles.
  • Incentivar la educación y velar por que, si hay trabajo infantil, se deba exclusivamente al aprendizaje de los saberes ancestrales.
  • Apoyar la elaboración de piezas únicas que le den originalidad al trabajo y puedan ser reconocidas fácilmente.
  • Comunicar al comprador sobre la procedencia de su pieza, la comunidad o familia que lo elaboró, su significado e importancia, con el fin de incentivar la compra de artesanías reales.

 

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