Las reservas del Consejo Territorial de Planeación Distrital al nuevo POT

El CTPD aseguró que el nuevo POT tiene una diferencia equivalente al tamaño de Barranquilla con sus propias estimaciones de crecimiento.

Por Juan Manuel Reyes Fajardo

El nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Bogotá será una herramienta que  permitirá a los bogotanos planear para los 12 próximos años la expansión de la ciudad. Con la crisis inmobiliaria en la ciudad, miles de grupos constructores esperan una expansión de la ciudad. El nuevo POT buscará regular la construcción de sectores de expansión como los proyectos Lagos de Torca, Lagos de Tunjuelo y Ciudad Río.

Una parte importante de la planeación de estos sectores, según la Alcaldía, es la necesidad de construir casi un millón de nuevos hogares. La Alcaldía estima que se necesitarán unos 775.000 hogares nuevos, lo que sumado a la deficiencia habitacional actual en Bogotá, daría una necesidad de más de 900.000 viviendas. Así lo plantea el documento presentado al Consejo Territorial de Planeación Distrital, que adelanta el estudio de este documento requerido por la Constitución de 1991.

Según su director, Carlos Roberto Pombo, el documento ofrece varias inconsistencias. Para el también director de la Sociedad de Mejoras y Ornato, la administración plantea un POT que no obedece a las dinámicas poblacionales actuales. Estas tendencias podrían confirmarse cuando el Dane revele los resultados finales del censo de 2018, los cuales probarían que el ritmo de crecimiento poblacional de Bogotá está decayendo.

Esto tiene tres motivos. Por un lado, los bogotanos están teniendo menos hijos, lo que hace que el crecimiento de la población sea cada vez más lento. Por esto mismo, la tasa de reposición poblacional se ha reducido, con la posibilidad de que directamente haya reducciones de la población.

Finalmente, la ciudad ha sufrido una pérdida neta de habitantes con municipios de la Sabana como Madrid, Soacha y Mosquera. Esto ha hecho que la estimación de población de Bogotá que maneja la Comisión sea una ciudad de unos 8,4 millones de habitantes, no de 9 millones como estima la Alcaldía.

“La Alcaldía estima que se necesitarán entre 769.000 y 930.000 nuevos hogares, con proyecciones a partir del censo de 2005. Pero con sus propios documentos de soporte apuntan a una deficiencia de 245.000 hogares hasta 2031. Estas diferencias son equivalentes al tamaño de una ciudad como Barranquilla”, afirmó Pombo en diálogo con PUBLIMETRO.

Un POT como los de antes

Según el directivo, la lucha que plantea el nuevo POT es entre la renovación de sectores y la expansión urbana. Esta expansión parece ser favorecida por la administración Peñalosa mediante los proyectos de expansión urbana. Pero Pombo asegura que hay otras posibilidades muy importantes.

“La discusión debe ser más bien cómo reorganizar Bogotá, en vez de expandirla por expandirla. Un proyecto relevante y ambientalmente sostenible no debe pensar únicamente en la construcción de nuevos hogares  y su infraestructura asociada. Debe considerar cómo minimizar los costos energéticos y de transporte, y debe plantear la consecución de un objetivo muy viejo, el de ‘ciudades dentro de la ciudad’ que descentralicen el trabajo”, recalcó.

Proyectos de cambio de uso del suelo como la construcción del Triángulo de las Américas, el Bosque Bavaria y la densificación alrededor de las estaciones del Metro pueden dar una buena medida de cómo funcionaría la “reorganización” de Bogotá. Esto, sobre todo, considera la salida de industrias de la ciudad hacia la Sabana.

Pombo advirtió un riesgo con estos proyectos de reorganización: la posibilidad de  que densifiicar Bogotá implique cambios severos en la composición socioeconómica de los barrios. Sectores como La Perseverancia y La Esmeralda han sido mencionados para este proceso. Pombo lo rechaza debido a los riesgos sociales que eseto implica. “Hay derechos de los barrios y de sus habitantes, no solo jurídicos. Estos derechos son adquiridos y no pueden pasarse por la faja”, afirmó.

Otros objetivos del nuevo POT deberían ser la reconstrucción de la estructura ecológica de Bogotá (canales, humedales y frontera urbana-rural) y el control de la expansión informal, sobre todo en las localidades de Ciudad Bolívar y Usme. “Se necesitan más acciones para controlar a los ‘tierreros’ y poner en cintura el proceso expansivo de la ciudad”, aseguró.

La crítica más fuerte que plantea Pombo es que el POT busca un proceso expansivo de Bogotá que se quedó obsoleto. “La administración no puede seguir pensando como si estuviéramos en 1970. El objetivo del nuevo POT no debe ser simplemente expandir la ciudad: nuestro objetivo debe ser mejorar las condiciones de vida de los bogotanos”, concluyó.

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