Patinetas eléctricas en Bogotá: opción de movilidad, pero falta regulación

Varias empresas brindan el servicio de alquiler de patinetas eléctricas en Bogotá, pero el abuso del espacio público para las autoridades las estaría condenando a los patios.

Por Juan Manuel Reyes Fajardo

Las bodegas de la Alcaldía de Chapinero tienen más de 400 patinetas eléctricas en su interior. Otras decenas se encuentran en los patios de la Secretaría de Movilidad en el sector de Álamos. La gran mayoría son vehículos propiedad de cuatro empresas que buscan masificar el alquiler de estos vehículos para recorridos cortos. En medio de un enfrentamiento entre las empresas y las autoridades distritales, miles de usuarios quedan sin una opción que puede ayudar a recorridos cortos en las calles de Bogotá.

Es el caso de Marcela Perdomo, quien trabaja en una agencia de publicidad y utiliza estos vehículos para movilizarse entre su oficina, en el sector de Chicó, y una estación de TransMilenio. “Uso estas patinetas porque tomar un bus o un taxi para llegar a TransMilenio es muy costoso y muchas veces, demora más que la patineta. Y la distancia desde mi oficina hasta la estación es bastante. Una patineta eléctrica como estas es perfecta para estos movimientos”, dice.

Como Marcela, más de 100.000 usuarios se encuentran inscritos en estas empresas. Servicios como Grin, Movo, Lime y Cosmic se han  abalanzado sobre Bogotá ofreciendo una opción de movilidad limpia. Los vehículos son eléctricos, lo que disminuye las contaminaciones que podría tener en el mismo tramo una moto o un taxi. Y con costos de 300 pesos por minuto, son competitivos para estos recorridos con los taxis y aplicaciones de movilidad como Uber.

Según el alcalde local de Chapinero, Hernando Quintero, el principal problema del alquiler de patinetas eléctricas radica en la forma en la que se deja en el espacio público. “Los elementos que se encuentren obstruyendo el espacio público deben ser incautados por la Policía. Hemos encontrado una gran cantidad de patinetas en corredores peatonales, calzadas viales, parques, en muchas oportunidades, abandonadas”, afirma.

No en nuestro andén

Los operativos para inmovilizar las patinetas eléctricas, según Quintero, se basan en el numeral 4 del artículo 140 del Código de Policía. Este sanciona el uso ilegal del espacio público, como el que dan estos vehículos al ser dejados en un andén.

“Aplicamos dos tipos de comparendo. Cuando se encuentran las patinetas abandonadas, se toma como una infracción de tránsito, y son llevadas a las bodegas de la Alcaldía Local. El segundo, cuando el responsable de las patinetas responde por las infracciones, se plantea por infringir el Código de Policía”, asegura Quintero.

Una de las posibilidades que se ha planteado es que se utilicen los antejardines como espacios para dejar estos vehículos. Así le ocurrió a un usuario de una de estas aplicaciones, que utilizaba uno de estos vehículos en el sector de Unicentro. “Un agente de policía me persiguió por dejarla en un andén. Decií llevarla hasta el interior del conjunto en el que vivo, para evitar el decomiso. Tuvo incluso que venir un representante de la empresa para evitarme una multa”, dijo.

Las empresas se han reunido con la Secretaría de Movilidad para llegar a un acuerdo en esta crítica situación. Las empresas estiman que entre el 25% y el 40% de sus patinetas eléctricas están decomisadas. Y los comparendos van a sus representantes legales de manera personal, lo que dificulta la situación.

La solución de regulación que propone la Alcaldía sería dejar las patinetas en “estaciones” reguladas por la Secretaría de Movilidad y el IDU (ver recuadro). Esta no parece ser positiva para los directivos de las empresas. “No pedimos que nos dejen hacer lo que queramos. Pedimos que lleguemos a un acuerdo en el que nos permitan implementar un sistema de recolección de patinetas mal estacionadas. Podemos premiar a los usuarios que las estacionen bien y castigar a los que no. Necesitamos que nos dejen actuar”, dice el director de Lime para Colombia, Enrique Cuéllar.

Todas estas polémicas hacen que cada vez más personas piensen en bajarse de las patinetas. “Siento que hay cada vez menos patinetas, sé que las han estado recogiendo pero no entiendo por qué. Es una solución de transporte y, si se pueden parquear en un lugar donde no estorben, no habría ningún problema”, dice Perdomo. Como ella, los usuarios esperan una regulación que permita definir cómo operará este servicio.

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