“Oiga, mire, lea”: el nuevo espíritu que contagia una correccional de menores colombiana

Así se vive la recuperación de una escuela, en una cárcel de menores, de la mano de voluntarios y reclusos.

Por María Paula Suárez Navas

W. A* lleva 19 meses cumpliendo una condena en el Centro de Formación Juvenil El Buen Pastor, en Cali, junto a otros 387 jóvenes que como él dice, cometieron graves errores porque jamás se encontraron consigo mismos. Todavía le faltan un par de años para salir, pero cada día se aferra a la vida a través de expresiones artísticas, que son su razón de existir.

El joven sonríe y se concentra bien para pintar con aerosol lo que parece ser un reloj desfigurado en una de las paredes de la escuela del centro de resocialización, del que ahora brotan chispas de color, poniendo todo su sentir a través de esa lata de pintura.

“Para mi volver a pintar significa la vida. Después de 19 meses de haber sido capturado, esta es la primera vez que me siento vivo. Porque al entrar aquí uno no vive, simplemente existe”, dice W.A con una mirada llena de brillo.

“Para nosotros, los internos, el reloj representa nuestra paz, nuestra libertad, representa nuestra vida. Nosotros solo pensamos en el día en el que entramos y en el que vamos a salir (…) Llegamos a la conclusión de que algo representativo de todos es el tiempo y por eso decidimos pintar el reloj”, cuenta el joven.

En la nueva escuela también saltan a la vista flores, animales, y en general, pinturas sobre la naturaleza.

“Científicamente la naturaleza aporta tranquilidad y paz, entonces en estos ambientes tan hostiles, donde se vive tanto estrés, tanta ansiedad y tanta violencia, llegar a la escuela y encontrar pinturas de la naturaleza y de otras cosas te cambia la percepción de donde estás”, dice W.A.

Sin saberlo, con sus palabras, este joven materializó la razón por la que se tomó la decisión de intervenir con voluntariado un centro de resocialización de menores, un lugar que debería tener programas aptos para que los jóvenes busquen nuevos horizontes y no se sientan tentados reincidir, lo que tristemente es bastante frecuente.

Y es que la escuela, que antes era un espacio lúgubre y gris, como sigue siendo el resto del centro, que de hecho era la antigua cárcel de mujeres de Cali y por ello conserva una estructura que no es idónea para un centro de resocialización de jóvenes, ahora está llena de color y dotada de tecnología específica para mejorar el aprendizaje. “Oiga, mire, vea” es el nombre de la biblioteca, y en la ludoteca y la nueva emisora, los jóvenes encontrarán actividades para su espaciamiento. Además, los profesores fueron capacitados para sacar todo el provecho del programa educativo de Escuela +.

“Este es un programa que ya está muy difundido en Colombia. Tenemos más de 2.200 escuelas con este programa que utiliza la tecnología satelital de Direct TV y la combina con contenidos educativos de aliados. Lo que hacemos es dotar aulas dentro de escuelas, no importa donde estén, que permitan a los maestros utilizar la tecnología audiovisual para impartir clases de una forma diferente. Niños y jóvenes responden de una forma más abierta con este tipo de herramientas”, dice José Daniel Gómez, gerente de Direct TV en Colombia, empresa que presidió esta iniciativa.

Más de 180 personas trabajaron durante 8 horas para dejar la infraestructura terminada y lograr el embellecimiento de lugar, solo con la intención de dejar en los jóvenes el mensaje de que se puede inspirar a través del talento.

“Este centro veo que va por muy buen camino. Realmente siento que están brindándole más oportunidades a los jóvenes para encontrarse consigo mismos por medio del arte (…) Es importante que los jóvenes se encuentren consigo mismos para poder cumplir sus sueños y sus metas, ser felices y encontrar la paz interior. Muchas veces por no saber quiénes somos, cometemos errores de los que después nos podemos arrepentir. Es muy importante hacer una catarsis y una reflexión sobre sí mismos para encontrarse”, concluye W. A, mientras termina de pintar su reloj desfigurado.

Actualmente la empresa firmó un convenio con el Ministerio de Justicia y el Ministerio de Educación para aportar con su experiencia en responsabilidad social durante los próximos tres años. El próximo centro de resocialización de menores será intervenido a principios del 2009, en Medellín.

Centro de Formación Juvenil El Buen Pastor Cortesía
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