‘Iré como peregrino de la paz’: papa Francisco ante su visita a Colombia

Colombia esperó 31 años para recibir al tercer papa que visita al país. Pero esta vez lo recibirá un país diferente, uno que acabó con 50 años de conflicto.

Por María Esperanza Arias Herrera

La presencia del papa Francisco en Colombia durante los próximos cinco días marcará la diferencia en el camino a la reconciliación.

Su visita significa un espaldarazo al posconflicto de un país que logró la paz con las Farc, el grupo guerrillero más antiguo de Latinoamérica, y que anunció el cese al fuego con el Eln y la rendición de la banda criminal del Clan del Golfo.

Pero, a pesar de esto, Colombia es una nación que necesita aceptar y perdonar. Ese fue el mensaje que en varias oportunidades el Gobierno y la Iglesia le transmitieron al sumo pontífice para que decidiera interceder.

“Demos el primer paso es el lema de este viaje. Nos recuerda que siempre debemos dar el primer paso para cualquier actividad y proyecto. También nos empuja a ser los primeros para amar, para crear puentes, para crear fraternidad. Dar el primer paso nos anima a salir al encuentro del otro, extender la mano y darnos el signo de paz.

La paz es la que Colombia busca desde hace mucho tiempo y trabaja para conseguirla. La paz nos recuerda que todos somos hijos de un mismo padre. El mundo de hoy tiene necesidad de constructores de paz y de diálogo”, fueron las palabras del papa Francisco a pocas horas de su viaje a Colombia, el único destino contemplado para esta gira.

Este último detalle confirma que el máximo representante de la Iglesia, el primero de origen latinoamericano, nunca perdió de vista el proceso de paz con las Farc y siempre lo puso en sus oraciones para que este no se frenara y llegara a buen término.

Ahora, cuando la paz es un hecho, pero la reconciliación se hace urgente, el papa enviará un mensaje de paz desde cada ciudad que visitará, empezando por Bogotá, seguida de Villavicencio, Medellín y Cartagena.

Entre los temas que abarcará están el de la vida, la ecología, la reconciliación, la vocación cristiana, la pobreza y las necesidades; que hacen parte de su visión de “una Iglesia en salida (…) que deja de ser un establecimiento para recoger un producto, (…) que sale a la intemperie”, volviendo así a lo esencial de su pastoral.

Además de estos, el Vaticano confirmó que Francisco hablará de otros hechos que involucran a Latinoamérica, como la situación que enfrenta Venezuela y que será discutido en la reunión que tendrá con los obispos del Consejo Episcopal para América Latina y el Caribe (CELAM).

El reto que deberá superar el país será cuando el papa haya regresado al Vaticano. “De cada colombiano dependerá que su palabra se mantenga viva y transite hacia la esperanza, mantenga el compromiso de construir país desde cualquier rincón de la geografía nacional. Que cuando dé el paso hacia el perdón, reconstruya la memoria personal y de Colombia para no olvidar a las víctimas del conflicto”, indicó la Conferencia Episcopal.

Colombianos serán testigos de la beatificación de dos sacerdotes

El paso del papa Francisco por Colombia tendrá un momento en el que se enaltecerá el fervor de la comunidad religiosa del país. Será con la beatificación de dos sacerdotes que fueron asesinados el siglo pasado en medio de la violencia política que se vivía en aquella época.

Se trata del obispo de Arauca, Jesús Emilio Jaramillo Monsalve y el párroco de Armero, Pedro María Ramírez Ramos, que serán elevados a los altares por el papa en la misa campal que se realizará en Villavicencio el viernes 8 de septiembre.

Aunque fueron asesinados en épocas y lugares diferentes, se convirtieron en víctimas de la violencia que durante más de cinco décadas azotó al país.

El primer mártir fue Ramírez, párroco de Armero, muerto a golpes y machetazos en la tarde del 10 de abril de 1948 cuando estalló ‘El Bogotazo. "Padre, perdónalos. Todo por Cristo", fueron las últimas palabras del sacerdote, conocido como "el mártir de Armero".

Luego ocurrió la muerte de monseñor Jesús Emilio Jaramillo a manos del Eln el 2 de octubre de 1989, a la edad de 73 años, un día después de haber sido secuestrado en una carretera de Arauca.

"Los mártires son la mejor parte de la Iglesia porque son personas que han vivido de manera más coherente su vida y han manifestado el amor hasta entregar su vida sin pedir nada a cambio" dijo el arzobispo de Villavicencio y presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, Óscar Urbina Ortega.

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