Caminando hacia Bogotá por la salud de Buenaventura

Este hombre decidió caminar de Buenaventura hacia Bogotá para llamar la atención del Estado sobre la crisis de la salud que enfrenta el puerto.

Por María Esperanza Arias Herrera

Está empezando a subir el alto de La Línea. Al día camina más de 40 kilómetros, pero dice que no está cansado. No aún. José Luis Rojas Montaño se siente motivado para continuar su camino hacia Bogotá y encontrarse con el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, para exigirle un hospital digno para Buenaventura.

La decisión la tomó desde el 2016, específicamente en la noche del 5 de febrero, cuando su pareja y su bebé de 9 meses de gestación fallecieron.

“El bebé llegó vivo a la clínica, pero ni siquiera lo sacaron del vientre de la madre”, contó José Rojas mientras descansaba en Calarcá, Quindío, antes de emprender su travesía por una de las vías más complicadas del país.

Cuatro días antes de su fallecimiento, Luz Magali Ibargüen estuvo en una cita médica por problemas de respiración y el médico le recetó una droga. Al día siguiente ella fue a buscar el medicamento y llevó una fotocopia de la cédula, pero en la farmacia de Afmethsalud le negaron la entrega de la receta porque le pedían la cédula original. Luz no volvió en los días siguientes y el viernes, a las nueve de la noche, murió.

Cuenta José Rojas que su pareja tenía 25 años y era una deportista con un futuro prometedor.

“Ella se pone mal en la noche del viernes y decidimos llevarla a la Clínica Santa Sofía en un taxi y en el camino muere”, indicó el hombre para luego referirse a una dura realidad que vive Buenaventura. “Desde la casa de ella quedaba más cerca el hospital que la clínica, pero ese hospital está cerrado desde hace cuatro años”.

Aunque Luz falleció en el camino, dice José Luis Rojas que el bebé llegó con signos vitales, pero no lograron salvarle la vida. Y desde ahí empezó un calvario para su familia. “Al día siguiente vamos a reclamar el cuerpo pero el secretario de Salud de Buenaventura, el señor Félix Riascos Brome, nos pide el favor que dejemos el cuerpo porque había que hacerle una prueba patológica, porque no era posible que muriera una madre y su bebé en esas condiciones”. Aseguró que en ese momento ellos desconocían muchas cosas, como que en Buenaventura no hay morgue.

“El gerente de Afmethsalud para ese momento, Silvio Alegría, se comprometió a conservar el cuerpo en perfecto estado. Pero, el lunes a las siete de la mañana recibimos una llamada de la clínica en la que nos decían que éramos irresponsables por dejar un cuerpo ahí. Al llegar al centro médico explicamos lo que había pasado.

Lo que encontramos fue aberrante. El cuerpo estaba completamente descompuesto y al bebé nunca lo sacaron. Esa es la parte dura de la historia”, manifestó.

La marcha

“La familia de ella decidió demandar, pero yo tomé la decisión de protestar por ella y por todos los que pasan por esta situación; por la salud de Buenaventura”, agregó el hombre, que también es parte del Comité del Paro Cívico de Buenaventura.

“¿Qué me motiva a marchar? Que en Buenaventura cerraron la Clínica Comfamar, cerraron Profamilia, cerraron la Clínica INFES y solo queda hoy la Santa Sofía. El 8 de marzo de 2016 el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, en Buenaventura dijo que entregó 700 millones de pesos para hacer una morgue. Ya pasó un año y aún no hay nada”, dijo Rojas, explicando que el hospital que, según fechas oficiales, abrirán en septiembre no lo han terminado y es de segundo nivel. “Tendrá solo 110 camas, cuando en 1999, con menos habitantes que ahora, el hospital tenía 190 camas”.

Por eso espera poder reunirse con el ministro Gaviria a su llegada a Bogotá y presentarle un derecho de petición firmado por los líderes cívicos de Buenaventura. “Pienso entregárselo al ministro personalmente. El senador Alexander López también está gestionando la posibilidad de hablar en el Senado. Necesitamos decirle a los congresistas del país que Buenaventura necesita ese fondo autónomo y que se necesita un hospital lo más pronto posible”. Finalmente, afirmó que “lo que está ocurriendo en Buenaventura es un etnocidio sistemático de la población afro. Todos los días fallecen cinco, seis personas, por falta de una atención adecuada”.

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