“Ni un puesto, ni un contrato para un congresista”: Sergio Fajardo

El exgobernador paisa de 61 años le apuesta a la Presidencia. Aspira recoger las firmas necesarias para cambiar el modelo de gobierno, le apuesta a la educación, a la seguridad ciudadana a la lucha contra la corrupción y a caminar las calles colombianas para devolver la esperanza en la gente y en las ideas.

Por Natalia Martinez

Al fin tomó la decisión, ¿qué lo impulsó?

La razón es muy sencilla. Nosotros empezamos a hacer política hace 18 años en Medellín. A pie, repartiendo nuestros volantes y aquí vamos hoy. Son 18 años en los que hemos ganado elecciones, hemos gobernado, hemos irrumpido en la vida política, publica, de Medellín, de Antioquia. Participé también en la campaña de 2010 como vicepresidencial de Mockus. Entonces después de todos estos años somos muchas las personas que pertenecemos a nuestro movimiento Compromiso Ciudadano, tenemos una experiencia. Hemos hecho al política y la entendemos.

¿Qué encontró en las calles?

Encuentro cuatro cosas. Lo primero es la preocupación por la corrupción. El malestar que hay, y estoy hablando desde Buenaventura hasta Bogotá. Hay personas que tratan de quitarle valor al tema de la corrupción y les digo ‘sigan pensando eso y verán lo que nos va a pasar’; segundo, sin duda, la polarización. Entre Santos y Uribe; entre el sí y el no con el proceso de paz, la gente todavía tiene dudas. Tercero: una que en Bogotá no se ve. El descontento de las regiones porque quieren centralizar todo en la capital y el poder público desprecia a las regiones. Y cuarto, la expresión de “los mismos con las mismas” y ya estamos ‘mamados’. Es un agotamiento colectivo. Todo eso se traduce en un país desesperanzado. Es la primera vez en mi vida que veo la desesperanza en la calle, una decepción de la política, de lo público y hay un malestar. Esa es la Colombia que estamos viendo, no es dulce, es amarga en muchos sentidos.

¿Cómo va esa alianza con Claudia, Robledo y Navarro?

No existe la alianza, pero existe la intención de acercarnos y discutir para ver cómo podemos aliarnos.

Ya tenemos claro un punto que es la lucha contra la corrupción y el clientelismo. Eso está clarísimo. Es un punto necesario, prioritario y urgente para nuestro país. Ahora, tenemos que tener una propuesta para decirle a Colombia “tenemos una alianza”, no es suficiente que estemos en contra de la corrupción, que tengamos dentro de la política un sentido de independencia cada quien con su identidad. Por eso esto toca cuadrarlo con mucha seriedad, con seriedad en las propuestas el respeto por la ciudadanía… entonces, ¡Ahí vamos! diferencia muy grande con lo que vamos viendo todos lod ías a toda hora, que es ¿Este con quién va? Este esta con este.

Aquí al que no está del lado del uno o del otro le dicen ‘tibio’… A usted le dicen tibio, quéo opina de eso

Si hay algo con lo que creo debe romper Colombia, es con esa polarización. Y necesitamos una política y un liderazgo político público que no crea que el destino  de Colombia es escoger una trinchera. Derecha, izquierda; Uribe, Santos; el sí y el no… Todos buscan dividir. Nosotros no estamos en ningún lado. Por ejemplo, en ese tema de Derecha, izquierda… ¡Macron estaba chiquito cuando ya habíamos hablado de dejar eso de la derecha y la izquierda! A mí no me verán insultando, tratando despectivamente a alguien, o gritando, porque esa no es valentía.

¿Cómo gobernar en un país que va a estar legislado por “los mismos con las mismas”?

No necesariamente los mismos con las mismas. Yo siento que van a pasar cosas. Los mismos nos han hecho creer que si ellos no están, esto se acaba, que Colombia no puede existir sin ellos. Entonces, yo he planteado dos formas para luchar contra esa maquinaria. Primero, no pagamos un peso por un voto. Lo hicimos en Concejo, lo hicimos en la Alcaldía, lo hicimos en la Gobernación y lo vamos a hacer en la Presidencia. Segundo, ni un puesto ni un contrato para un congresista. Crearemos un dialogo, pero eso no se negocia. Y se puede, por eso esta es nuestra frase “Se puede”. Se puede combatir la corrución, se puede ganar sin clientelismo ¡Sí se puede gobernar Colombia en 2018!

Se acerca una dura batalla… Una guerra sucia

No tengo la menor duda y lo que pasó en 2010 con Mockus y la Ola Verde va a ser nada con lo que me van a decir en estas elecciones. Lo peor que se puede decir en esta sociedad lo van a poner en cabeza mía y eso existe hace rato. Lo que se viene va a ser duro pero ya aprendimos de experiencias pasadas.

¿Cómo convertir ese puntaje de buena imagen de las encuestas en votos?

En 2010, en cabeza de Antanas Mockus, nosotros teníamos mucha simpatía, pero eso no basta para ser votos. Lo importante aquí es, si eres simpatizante ¿cómo vas a apoyar para que los que simpatizan se sumen? Por eso hay que caminar las calles, llegar a todos los rincones y multiplicar a los simpatizantes que quieren trabajar.

¿Chuleada la paz para Fajardo?

Hay que ponerle mucho cuidado a lo que pase con el Eln. Digamos que siento que hay un muy buen equipo negociador, conozco a algunos y sé que de ahí puede salir algo bueno. Sobre las Farc. La clave de la paz está en lo que ocurra en el Congreso en estos 12 meses que le quedan a Santos en la Presidencia. Los congresistas de este periodos son los que tienen la mayor responsabilidad con lo que va a pasar. El próximo presidente tiene que decir cómo llega lo que esta en el papel del acuerdo al territorio. Hay que apostarle a la seguridad ciudadana.

¿Quién es Sergio Fajardo?

Yo soy un privilegiado de nuestra sociedad, un idealista, un soñador. Un hombre que cree que los sueños se pueden convertir en realidad y que ha demostrado que los sueños se cumplen. Soy un profesor, un científico, soy un matemático. Soy un hombre que cree en la dignidad de las personas, en el valor del respeto y el conocimiento y la apuesta por las capacidades infinitas que tenemos entre personas y comunidades y por eso creo que la educación es el eje de la transformación.

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