Asael Cuesta: el contratenor promesa del suroccidente colombiano

Con solo 17 años ha viajado a países centroamericanos y europeos en los que ha sorprendido con su voz.

Por Lina Uribe

Un maestro tuvo la osadía de decirle que si quería ser contratenor tenía que haberse castrado durante su infancia. El maestro ignoraba que los contratenores aparecieron en el Renacimiento, antes de los Castrati. Pero más allá de la historia de la música, ignoraba que ese jovencito de Santander de Quilichao que tenía al frente iba a ser reconocido un tiempo después como el mejor contratenor joven en el I Certamen Mundial de Contratenores, celebrado en Cuba a finales del 2015.

Hijo de un técnico en refrigeración y una maestra de primaria, Asael Cuesta Cardona empezó a explorar su voz y sus habilidades en la música cuando tenía 10 años. Durante un concierto de práctica coral en su ciudad natal, uno de los asistentes se le acercó y le dijo que sería un contratenor. Era nada menos que Andrés Eduardo Rodríguez, fundador del Grupo Juglares. ¿Contratenor? El niño no sabía qué era esto, pero cuando llegó a casa y buscó en internet se enamoró de inmediato de lo que escuchó.

Andrés Rodríguez, además, le dio clases sin costo durante seis meses para que Asael pudiera educar su voz. Luego, con todas las esperanzas puestas en el muchachito, lo llevó a donde el maestro que le sugirió la castración. Historia contada ya.

Ahora, a sus 17 años, es estudiante de quinto semestre de Licenciatura en Música de la Universidad del Valle y tal vez el tropiezo más grande que ha tenido es darse cuenta de que el registro de su voz es poco conocido en Colombia. Porque así como el maestro que le dijo que debía cortarse los testículos, se ha topado con otros  que le han hecho un sinfín de desplantes.

Por eso, por ejemplo, tuvo que presentarse a Univalle como violinista y no como cantante. Y aunque alguna vez, luego de algún comentario desafortunado, prometió que no iba a volver a cantar y que se dedicaría al violín, siguió enamorándose de esa voz y muy pronto decidió que quería seguirla educando.

En medio de todo, hay músicos nacionales e internacionales que sí han pronunciado lo innegable: Asael es un contratenor, la voz más aguda en los registros masculinos. “Un contratenor congénito”, dice la maestra Ivonne Giraldo, con quien viene tomando clases de canto desde hace un año.

Ella, que acumula una larga carrera como profesora de música y que ha sido mentora de grandes artistas como Betty Garcés, recuerda haber tenido únicamente cuatro contratenores en toda su vida de enseñanza. Y con todos, asegura, pasa lo mismo: han sido tan maltratados por la academia y por la gente que no conoce esta voz que se vuelven débiles de carácter. Pero Asael es distinto, dice. Y es precisamente su fortaleza una de sus grandes cualidades.

Otra de las personas que han visto en él un gran potencial es el maestro Francisco Vergara, exdirector de la Ópera de Colombia actualmente radicado en Alemania. Lo escuchó por primera vez junto a la maestra Ivonne en Proartes y ambos cruzaron una mirada que comunicaba tres palabras: sí es contratenor.

A Cuba viajó motivado por la maestra Isabel Palacio, de Venezuela, con quien logró tomar una clase magistral durante su visita a Colombia. Ella se lo dijo muy claro: Asael, ¿tú qué haces estudiando violín si eres un contratenor? Presentó la audición, fue seleccionado y el resultado de ese primer lugar es ya otra historia contada.

Talento tipo exportación

Asael Cuesta Cardona se ganó una beca para estudiar durante cuatro años en una universidad estadounidense que educa las voces de los contratenores. La subvención a la que se hizo acreedor rodea los 150 millones de pesos anuales, pero por su cuenta deben correr los gastos de manutención.

Sin embargo, lo que en este momento lo tiene llenito de emoción y le da vueltas en la cabeza es una invitación al Festival Internacional de Arte Folclórico que se realizará dentro de dos meses en Bielorrusia y un recital de música colombiana que dará en Alemania junto a Jefry, su hermano mayor.

Ambos han hecho equipo, apoyo. Familia. Jefry lo acompaña con la guitarra y han participado juntos en varios festivales alrededor del mundo. Jefry además es percusionista, pianista, arreglista y otros cuantos ‘ista’ que le caben a la música. Pero, sobre todo, para Asael ha sido una inspiración.

El contratenor todavía se eriza cuando lo cuenta: cantar música colombiana en otro país, y que haya colombianos en el público escuchando, es una experiencia incomparable. Por eso no se quiere quedar por fuera y está tocando puertas, todas las que sean posibles, para conseguir los tiquetes aéreos que le permitan ir a representar a Colombia en este encuentro mundial.

Se eriza también cuando interpreta canciones en distintos idiomas que, aunque no domine, ha tenido que entender para saber qué es lo que está cantando y poder imprimirle todos los sentimientos. Porque tiene que saber cuándo abrir más la boca, cuándo pronunciar más cerrado, cuándo tomar aire, cuándo no y un sinnúmero de detalles que llevan sus presentaciones a la perfección.

Oír a Asael y verlo en escena es una combinación para la que las palabras se quedan cortas. Ya sea con pañoleta de colores, con uno de sus sombreros de ala corta o con su cabello recogido; con camisa formal de botones o con trajes indígenas; en zapatos de cuero o en alpargatas, el espectáculo es único y maravilloso. Tan jovencito, tan delgadito. Con sus gafas de siempre. Con su sonrisa de siempre. Con su energía de siempre. Con su cuerpo completo, sin haber tenido que amputar ninguna parte, Asael va recorriendo poco a poco un camino tan agudo como su voz.

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