La contaminación, la piedra en el zapato de Medellín

La capital antioqueña trabaja arduamente para seguir posicionándose como la ciudad innovadora, resiliente y sostenible, pero la contaminación del aire la está ahogando lentamente.

Por Ariadne Agamez Lombana

En los últimos años es más frecuente y constante escuchar que Medellín ocupa los principales titulares por la grave situación que enfrenta por la calidad del aire que respiran sus habitantes y los esfuerzos parecen no ser suficientes.

Tomás Felipe Molina, ciudadano e integrante de la mesa metropolitana de la bicicleta, dijo que los problemas de contaminación de la ciudad no son nuevos, que desde el 2008 se hicieron visibles luego de que la Organización Mundial de la Salud ubicara a Medellín como una de las ciudades más contaminadas de Latinoamérica.

“En ese momento no se le prestó atención al tema, no se hicieron los ajustes necesarios sobre todo en cuanto al tema de la movilidad, a la restricción de vehículos pesados y del control que se les debía hacer. Entonces desde el 2008 – 2009 la OMS nos comparó con ciudades como Santiago de Chile”, explicó Molina.

En los análisis que le han hecho a la situación, Molina dice que, “el tema de la calidad del aire se ha venido postergando desde entonces e incluso la Universidad de Antioquia a través de su facultad de Salud Pública, tiene estudios desde el 2004 donde muestran que cerca de 6 personas mueren en Medellín diariamente por el tema de la contaminación del aire y en este momento se puede decir que son 8 personas diarias que mueren en Medellín por temas de contaminación del aire”.

La problemática no es nueva, a diario las autoridades, los ambientalistas, la academia y los medios de comunicación abordan el tema de la contaminación. Sin embargo, lo que pareciera es que todos se han familiarizado tanto con la palabra, que ya no la toman en serio.

“Las personas que llegan a visitar la ciudad de inmediato notan el cambio, los ojos se les irritan y se les congestionan las vías respiratorias, ellos los sienten. En Medellín nos hemos ido acostumbrando a esto, tenemos 300% más consultas en niños que en Bogotá por enfermedades respiratorias, pero aun así no le hemos dado la importancia que requiere el tema”, dijo Molina.

Por su parte, David Suárez Montoya, activista por el aire de la ciudad de Medellín, piensa que la situación de Medellín viene desde hace muchos años, incluso desde cuando la contaminación provenía de la industria.

“Hoy la contaminación proviene del parque automotor que ha ido aumentando de una manera alarmante y descontrolada, esto era un tema que los ciudadanos no tenían presente hasta que el nuevo director del Área Metropolitana, Eugenio Prieto, tomó la decisión de sacar el tema a la luz y de informar la ciudad sobre esto”, explicó Suárez.

En el 2005 el parque automotor era de 478.000 y en el 2015 el registró fue de 1.347.736, de los que el 90% han sido matriculados en el Valle de Aburrá.

“Si desde la administración no hay medidas drásticas, como sucede en entras ciudades del mundo, sino que son medidas blandas que no son una solución, caso puntual el nuevo protocolo en donde  la alerta naranja es simplemente una recomendación”, agregó Suárez.

El activista insiste en que falta que los gobiernos dejen de pensar en las afectaciones económicas que les pueden producir a las industrias o al comercio, sino que piensen en acciones que solucionen este problema que es de salud pública.

 

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