Efraim Medina lanzará lado B de “Érase una vez el amor pero tuve que matarlo”

El escritor costeño habló del Carnaval Internacional de las Artes que se llevará a cabo del 9 al 12 de febrero.

Por Lina Robles

El irreverente escritor cartagenero y codirector del Carnaval de las Artes está en Barranquilla haciendo parte de la organización previa del evento, que contará este año con artistas como el cineasta Giancarlo Gianinni, la cantante somalí Saba Anglana, el cómico Paul Morocco, el cantante Richie Ray y el músico de Café Tacuba y también escritor, Joselo Rangel, entre más de 60 creadores. Medina habló para PUBLIMETRO de los lanzamientos de sus próximos libros, de su rebeldía y del panorama literario colombiano.

¿Cómo están organizando el Carnaval de las Artes después del cierre de su escenario natural, el teatro Amira de la Rosa?

Perderlo tiene su parte negativa porque era un epicentro que la gente conocía casi automáticamente. Tenía las condiciones de un verdadero teatro que para un artista es encantador estar en un teatro así y contábamos con los jardines para el evento con los niños. Todo como que fluía. Y acá en Barranquilla no se han creado espacios para eventos de este tipo. Hay que poder adaptar el escenario para realizar estos eventos y hay que incluir más escenarios, más logística, más recursos. La percepción de la gente indica que es cómo comenzar otra vez. Se han comprometido a arreglar el teatro y vamos ver qué se puede hacer pero supongo que tomará un tiempo e incluso años.

¿Cómo ve la edición de este año del Carnaval de las Artes?

Lo novedoso es hacer que este evento llegue a su undécima edición. La estructura del evento es única, es descubrir que a través del diálogo y el performance los artistas vienen a mostrar otras facetas y que se pueda experimentar eso, que se hable de los procesos creativos, que haya un encuentro en torno al pensamiento, nos hace ver que no solo es diversión, también hay una reflexión. Este año el Carnaval estará en más 8 escenarios y queremos que la gente se programe.

¿Qué nos cuenta de su literatura?

Yo saqué un libro hace 3 años que se llamó 'Lo que todavía no sabes del pez hielo' y estaba siempre en el proceso de crianza de mis hijos. Primero mi hija Elisa me tuvo como 8 años sin publicar y mi hijo Daniel, como tres años y medio, pero yo tomé la decisión de estar con ellos, que son una prioridad en mi vida y quiero vivir las experiencias con mis hijos hasta la última gota. En los espacios que me quedan ya he terminado mi nuevo libro que se llama ‘La mejor cosa que nunca tendrás’ que vamos a sacar este año y lo chévere que tiene es como el lado B de ‘Érase una vez el amor pero tuve que matarlo’ es cómo un antes y un después de esta novela. Es como un ciclo después de 20 años de la escritura y publicación de ‘Érase’. Voy a sacar otro libro con una editorial diferente porque es un libro con un formato y diseño especial que ya no hacen las editoriales grandes y se llama ‘Bluesman’ y tiene un subtítulo que dice: la historia real de un hombre imaginario y cuenta las memorias del blues y a la vez también el mundo de los artistas que nunca tienen éxito, pero que logran tener una vida. De artistas Qqe no necesitan de un reconocimiento pero que tienen su público, tienen su vida y se expresan. Es cómo eso, la oscuridad de ciertas cosas.

¿Cómo está su proyecto musical con 7 Torpes Band?

‘La mejor cosa que nunca tendrás’ viene con un álbum de 7 Torpes Band y vamos a sacar el CD de esa banda que nunca tuvo éxito y será como el álbum de grandes fracasos (risas). Queremos hacer una gira con el libro y con la banda que incluya a seis ciudades del país. La banda no será con los mismos integrantes, porque uno de ellos murió y otro está en un hospital mental, pero son chicos de Cartagena que son hijos, primos o sobrinos de los mismos integrantes de la banda original de cuando yo era adolescente. Ya estamos haciendo todos los arreglos con mi editor en Bogotá. Y es que cuando estoy a punto de entregar un libro me vuelvo como egoísta y ese proceso de desprendimiento es duro.

¿Cómo ve el panorama de la literatura colombiana?

Los escritores de mi generación algunos siguen publicando y han tenido un proceso y veo como gente nueva con propuestas. Me parece interesante, pero no como algo sólido para hablar de una camada o un grupo. Yo pienso que están saliendo cosas interesantes en Barranquilla como John Better que siempre apuesto por él y ahora estoy leyendo nuevas cosas de Carlos Polo y quiero apoyarlo para que se publiquen uno de sus libros con un asesor editorial, porque es un camellador de la palabra, un tipo dedicado y serio que se merece una oportunidad. No he leído a Guissepe Caputo todavía porque vivo lejos en Italia y me desconecto mucho por los niños, pero me han hecho comentarios como chéveres y me parece un personaje agradable y que es chévere que exista esa gente. Lo interesante es que haya inclusión de personajes diferentes, extraños que hablen de otros temas, de una sociedad que se abre y Colombia necesita eso, que los artistas lo hagan, porque si los artistas son como los políticos sí estamos muy jodidos.

¿Cómo ve la proyección escritores colombianos en Italia y en Europa?

No es fácil tener un espacio en Europa y no hay un escritor colombiano que tenga como una relevancia. Yo no me veo como escritor colombiano allá, porque ellos me ven como un escritor italiano. Yo fui como asumido, porque hago allá como si estuviera acá. Yo vivo allá. Tengo la nacionalidad italiana y tengo dos hijos italianos y mis libros tienen mucho éxito allá, por eso puedo vivir allá y vamos a sacar para otoño próximo este libro que sale acá en Italia. Se han publicado libros de escritores colombianos como Santiago Gamboa que han vivido allá, pero no es fácil. La literatura vive un momento de crisis, que es lógico también, y empieza a ser como una cosa anacrónica, hay otros tipos de lenguaje y los niños leen de otro modo. No digo que vaya a desaparecer en el sentido como arte, pero sí en su formato, en sus temas, en sus tratamientos, que están en su última parte del proceso y es natural. A mí me parece bonito eso y no será el fin de mundo.

¿Ya no se considera el Efraim Medina rebelde de otros tiempos?

No es cambiar, pero sí los modos, porque el tiempo pasa y además la paternidad y los niños te educan y tú crees que vas a enseñarles algo y resulta que ellos te educan y estás más atento. Yo me siento diferente sobre todo más tranquilo. Y en mi búsqueda encontré, al menos, intentar ser un mejor ser humano. Yo me siento muy bien en la relación conmigo. Alguien me escribió en redes hace poco hablando de lo peor y yo puse sobre él un corazón, porque lo sentí así y me pareció como chévere. ¿Por qué me tengo meter en eso?, es su problema. (Risas).

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