¿Funcionarán las obras del Aeropuerto El Dorado para acabar el caos?

Las obras de actualización del aeropuerto El Dorado buscan acabar con los retrasos en la operación aérea. Según un experto, pueden funcionar pero no acabarán por completo los retrasos.

Por Juan Manuel Reyes Fajardo

Las situaciones climáticas y las obras en el aeropuerto El Dorado se han convertido en enemigos de los pasajeros. Niebla, lluvia y pavimentaciones han hecho que el principal terminal aéreo del país se llene de retrasos afectando a miles de personas.

Gran parte de estos retrasos son derivados de la situación climática, así como las obras que se realizan en las pistas norte y sur del aeropuerto para poder mejorar el movimiento de las aeronaves en despegues, rodajes y aterrizajes.

Justamente una de estas obras fue inaugurada este miércoles por el director de la Aeronáutica Civil, Alfredo Bocanegra. La obra corresponde al montaje de luces LED en la pista sur (Fontibón) del terminal aéreo, las cuales servirán para que los pilotos identifiquen con mayor facilidad la pista para operaciones nocturnas y con visibilidad reducida.

Estas luces de última generación en la pista sur, mejoran las condiciones operacionales de El Dorado, facilitan el desplazamiento de los aviones en tierra y favorecen la seguridad, y eso es una excelente noticia para la operación aérea”, dijo Bocanegra al término del recorrido.

Otra de estas obras en el aeropuerto El Dorado corresponde al rodaje de los aviones entre las terminales o espacios de parqueo y las cabeceras de ambas pistas. También se realiza una obra de repavimentación en la pista norte (Engativá), que estará lista para la temporada alta de diciembre.

¿Son suficientes las obras?

Además de estas ampliaciones, las obras en el aeropuerto El Dorado incluirían el montaje de tecnología que permite aterrizar en situaciones climáticas difíciles como niebla o lluvia. Según el ingeniero aeronáutico de la Universidad de Texas Pablo Bueno, estos equipos ayudarían a las operaciones pero no serían la salvación.

“Para los aterrizajes, hoy en día hay sistemas que permiten que el avión aterrice solo. Los pilotos van de observadores. Pero requieren que tanto el aeropuerto como el avión tengan los equipos necesarios, y que la tripulación esté entrenada”, explica Bueno.

A pesar de esto, el problema real no sería los aterrizajes. “Los aviones también tienen que despegar, y ahí está el problema: para despegar se necesita visibilidad. No hay radioayudas que sirvan para guiar el avión en caso de emergencia”, aclara.

Otro problema radica con emergencias similares en otras ciudades. Si el aeropuerto de destino está cerrado, el piloto debe mantener el avión en el aire dando vueltas hasta que se habilite su aterrizaje. “A veces uno no puede despegar si sabe que el aeropuerto de destino va a estar cerrado. ¿Para qué?”, agrega

Una situación de emergencia como la presentada en 2007 con un avión de carga con flores, que sufrió una pérdida de potencia en el despegue  y terminó chocando contra un cultivo en Madrid (Cundinamarca), podría ser mucho más grave en una situación de visibilidad restringida, explica Bueno.

“Y ese es solo un ejemplo. Hay muchísimas otras situaciones en que uno quiere que el piloto pueda ver al menos hasta el final de la pista: un decolaje abortado, un error de los controladores aéreos que permita que un avión aterrice mientras otro decola. En Estados Unidos un avión puede despegar sin mínimos de visibilidad si tiene la tecnología adecuada, pero nadie lo hace. Es estúpido”, remata.

En Estados Unidos un avión puede despegar sin mínimos de visibilidad si tiene la tecnología adecuada, pero nadie lo hace. Es estúpido.

Pablo Bueno, ingeniero aeronáutico de la Universidad de Texas.


En cifras

Opain, operadora del aeropuerto El Dorado, programa en promedio 785 operaciones aéreas por día, que incluyen vuelos comerciales, militares, de carga y privados. El momento de tráfico pico presenta 30 aterrizajes y 40 despegues por hora.

En estas semanas, las condiciones climáticas han provocado que las operaciones se mantengan de forma restringida. Las aerolíneas han debido ajustar sus itinerarios para ajustar a los 25 decolajes y 20 aterrizajes por hora. Incluso, la niebla sobre la Sabana de Bogotá ha provocado cierres completos de la operación aérea durante varias horas.


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