Enrique Peñalosa, el hombre al que su mujer conquistó

Reordamos la entrevista realizada a Peñalosa cuando era candidato.

Por Pablo López

“Para mi la política está en la creación de una mejor ciudad y la comunicación es fundamental para poder convencer e influir”.  

Peñalosa en cuatro preguntas

Un momento triste de su vida…

La muerte de mi padre me marcó. Él me llevaba 23 años no más y murió un mes después de que comenzó mi Alcaldía

¿Un momento Feliz?

El nacimiento de mis hijos.

¿Qué le duele ver hoy de las cosas que hizo cuando fue alcalde?

La mala gerenecia que ha tenido TransMileno, que aún así, hoy sigue siendo el mejor sistema basado en buses del mundo.

Y uno que le alegre ver…

La Alameda El Porvenir y el Parque Lineal del Juan Amarillo.

Una van fue el lugar en el que PUBLIMETRO y el candidato a la Alcaldía de Bogotá, Enrique Peñalosa, conversaron mientras volvía a su sede en el norte de Bogotá, luego de atender a otros medios durante el día. Sus días son así, llenos de eventos desde el amanecer hasta la noche.

Peñalosa, que ha perdido en dos ocasiones la posibilidad de llegar a la Alcaldía de Bogotá, olvidó por un momento la carrera electoral y habló sobre sus  sueños, su familia, sus gustos e incluso sobre lo que qué quería ser cuando era niño.

“Si no hubiera sido político, sería escritor de cine y telenovelas. De hecho yo escribí una novela que se llamó ‘Amándote’, que en su momento fue exitosa”. En su niñez soñó con ser santo, médico cirujano y piloto de avión –algo que no descarta que todavía lo pueda ser–. El gusto por la medicina lo adquirió luego de perder dos de sus dedos cuando tenía 11 años, por culpa de la pólvora. “Quise ser médico cirujano para ayudar a la gente”.

Su gusto por el urbanismo y las consultorías lo han llevado a más de 150 ciudades en los últimos años y es uno de los pocos colombianos que ha podido asesorar en esta materia a cientos de alcaldes por todo el mundo. De hecho, actualmente escribe un libro sobre esto que espera terminar pronto, pero que por el tema de la campaña electoral está detenido.

Sobre esto, Peñalosa asegura que mucha gente lo critica y lo llama ‘gomelo’. Pero lo que muchos no sabe es que durante diez años, entre los 15 y los 25 años, vivió como inmigrante en Estados Unidos y allá era uno más de todos los jóvenes que llegan de cientos de países por encontrar una oportunidad para estudiar y sacar adelante sus sueños. Hoy se considera un soñador con ganas de ejecutar, pero sabe que para esto tiene que trabajar mucho.

Tampoco es ‘gomelo’ en eso de usar el carro. Al contrario de lo que la gente piensa, prefiere andar en bus, bicicleta o simplemente caminar. Quiere que en el futuro estas actividades sean tranquilas, seguras. Que la gente pueda encontrar un lugar al aire libre para pasar sus días en familia.

Precisamente la bicicleta es su debilidad número uno y por eso cuando puede se ‘escapa’ por unas horas y sale a montar en ella. “Voy a Patios en bicicleta al menos dos veces por semana, no importa si voy solo o acompañado. Voy y tomo juguito de naranja donde Rocío. Así haya trasnochado, a mí nunca me ha costado levantarme para la bicicleta”.

Otra de sus debilidades se llama Milú, una Jack Russell Terrier que es de su hija, pero que Peñalosa siente como propia y por eso, cada vez que viaja, entre los regalos para su familia siempre hay uno para ella. También la saca al parque y cuando sale a hacer ejercicio, es su compañera inseparable.

Peñalosa enamorado

Al hablar sobre su vida personal, no tiene pena en decir que cuando conquistó a su mujer, él era profesor de ella, pero cuenta que solo al final del semestre salieron. “Ella se acercó a mi al final del curso, pero cuando veía la materia, un par de veces me pidió que la llevara a su casa”. Entre risas asegura que ella fue quien le ‘cayó’, pero que valió la pena, porque ya llevan 34 años de casados y tienen dos hijos.

Ama ir a cine con ella y aunque en época electoral le queda poco tiempo libre, trata de aprovechar cada momento para estar con su familia, la misma que no estuvo muy de acuerdo con que se volviera a lanzar a la Alcaldía de Bogotá, pero que siempre está con él y lo apoya en cada una de las decisiones que toma.

De hecho, sus hijos no tienen nada que ver con la política. “Mi hija trabaja en una organización ambiental donde se la pasa liberando tortugas, y mi hijo comenzó a estudiar administración”.

Se confiesa hincha de Santa Fe, aunque sabe que por esto puede perder votos de los hinchas de Millonarios y aunque no va mucho al estadio por su agenda, cuando el equipo ‘cardenal’ disputa alguna final o instancia definitiva, es el primero en llegar al Campín para ver a su ‘Santafecito’.

Sus gustos musicales también le podrían sumar o restar votos –o eso dice él– porque más que tener un artista favorito, en su lista de reproducción o Play list tiene desde Maroon 5 hasta Alfredo Gutiérrez; pasando por Chichí Peralta y Chayanne. Y los usa para hacer campaña o para ir en la bicicleta.

No tiene problemas con la comida, tampoco lugares favoritos para ir a comer, pero eso sí, no le gusta el cerdo. Le gusta probar restaurantes con su esposa y cada vez que tiene la oportunidad, se reúne con amigos para hablar de todo, menos de política.

“En la política no hay enemigos, porque todo el mundo que tiene conflictos al final terminan siendo amigos”, algo que en los últimos días se ha confirmado y de hecho, varias personas que el pensó que no lo apoyaban, lo han llamado para darle su respaldo.

Tal vez por esto, dice él que no le ha ido tan bien en la política y que si hubiera tenido ambición por el poder, probablemente habría conseguido mayores victorias. “A mi me obsesionó siempre hacer una sociedad más igualitaria y encontrar formas para que la gente pudiera salir adelante. A mi no me gustaba la política, ni tenía ambición de poder, sino quería que la gente pudiera salir adelante”.

A pesar de conocer muchas ciudades, para Enrique, “las ciudades son como con las mujeres, a uno no necesariamente le gusta la más bonita y aunque de cada lugar rescato cosas, me encanta Bogotá”. Por tal razón, sus últimos días, quisiera pasarlos en la capital de la República, ciudad que ama y donde ha cumplido algunos de sus sueños.

A partir de este primero de enero de 2016 tendrá el reto de enfrentar la alcaldía de Bogotá por segunda vez. Al respecto, Peñalosa aseguró: “Sé que el trabajo es duro, pero yo sueño una ciudad donde la gente pueda transformar su vida”.

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