Cinco leyendas urbanas colombianas que resultaron ser falsas

Por Publimetro

En las últimas semanas, miles de colombianos se vieron sorprendidos por la cadena de WhatsApp que aseguraba que miles de botellas de Pony Malta estaban infectadas por cuenta de un cadáver que había aparecido en uno de los tanques de su planta… hasta fotos del hecho rotaron por las redes sociales… Pero al final, todo resultó ser falso; una leyenda urbana de las que abundan en el país.
A propósito de esto, recordamos otras espeluznantes leyendas urbanas del país que resultaron ser mentira:

Snuff:
A mediados de los sesenta corrió el mito de que en un sótano de un antiguo teatro de Bogotá se producía cine snuff, el cual consiste en asesinar personas frente a la cámara para vender las grabaciones… Lo cierto es que no hay registro de este tipo de producciones ni en Bogotá ni en el resto del país.

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Túneles:
Una leyenda urbana popular habla de que por los lados de la Plaza de Bolívar hay varios túneles que conectan en Congreso con la Casa de Nariño y el Palacio de Justicia, e incluso hasta la estación del Ferrocarril y que los construyeron los jesuitas en la Colonia al enfrentar su persecución.  Incluso, se cuenta que fueron usados en el 9 de abril. Aunque los jesuitas sí eran ‘famosos’ por este tipo de construcciones, no hay registros históricos o arquitectónicos de estos túneles.

Empanadas:
Otro de estos mitos espeluznantes habla de que en el centro de Bogotá hace unos años, una mujer que vendía empanadas había hecho parte de estas con la carne de su esposo, a quien había asesinado en el sur de la ciudad luego de una discusión… Pues las autoridades siempre han desmentido estos supuestos hechos.

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El diablo
Se dice que un viernes santo, en una discoteca Medellín, un joven sacó a bailar a una muchacha y le pidió que no mirara sus pies, pues temía que no podía llevar el ritmo, Pero ella, curiosa, los miró y cayó en estado de coma: descubrió que eran unas garras espantosas. Cuando revisaron los videos de seguridad de la discoteca vieron que la joven bailaba sola por todo el local… Otra leyenda urbana más.

VIH
Otra  leyenda muy difundida es la del sádico que subía a los buses, principalmente en el centro de Bogotá, a chuzar a las muchachas bonitas con agujas infectadas con el VIH. Esto nunca pasó del mito, pues la Policía nunca recibió denuncias en torno a este tema.

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