Rafael Pardo, el papá rockero

El candidato a la Alcaldía divide su vida entre el amor a su familia y su pasión por el trabajo. Siempre acompañado de un buen sonido de guitarra eléctrica.

Por Giovanny Serrano
Más personal
Pregunta; respuesta

– ¿Comida Favoria?
Pasta, en todas sus presentaciones.

– ¿Sabe cocinar?
No cocino.

– Hincha de…
Santa Fe.

– ¿Cómo vivió el campeonato de 2012, después de 37 años sin un título?
Como un hincha cualquiera. Primero fui a Pasto, luego estuve en El Campín. Me fui a celebrar con todo el mundo al Simón Bolívar y después me fui para el hotel de los jugadores. Fue algo muy especial.

– ¿Cuánto le duró esa alegría?
Hasta el siguiente campeonato, que lo ganó Millonarios (risas).

– ¿Lugar favorito?
El estudio, en mi casa.

– ¿El ‘oso’ más grande que ha hecho?
Cada vez que me ponen a bailar

– ¿Cuál es la gran enseñanza que quiere dejarle a sus hijas?
Que tengan la capacidad de ser independientes, de tomar sus propias decisiones y que todo lo que hagan, siempre lo hagan bien.

– ¿Cómo quiere que lo recuerden cuando muera?
Como alguien que trató de hacer algo importante por el país.
 

“¡Es un invento de la oposición!”, dice enérgicamente y luego suelta una carcajada que retumba y contagia… Segundos atrás le habíamos preguntado qué tan cierto era eso de que no tenía carisma, lo que le había valido la burla hasta de Actualidad Panamericana… “¡Toda una leyenda urbana!”, añade y vuelve a reír…

Rafael Pardo ríe y es difícil no reírse con él, sobre todo, porque pocas veces en la vida pública se le ve reír… Debe ser porque desde hace décadas ha estado al frente de algunos de los cargos más ‘serios’ del país. También debe ser porque trata de reservar toda la energía posible, la que le queda después de las arduas jornadas de trabajo, para sonreírle a su esposa, a sus tres hijas y a su nieto. Para hacer sonreír a su ‘todo’.

“¿El momento más feliz de mi vida? No es solo uno… Está dividido en cuatro: el nacimiento de mis tres hijas, y el de mi nieto”, reconoce con otra sonrisa.

Y es que, más allá de lo que suele verse en las cientos de ruedas de prensa y discursos políticos que ha dado en los últimos 30 años, en los que se le nota metido en sus cabales, serio, concentrado, Pardo es tan cariñoso como cualquiera, sobre todo cuando se trata de su familia.

“Mi familia lo es todo. Los momentos más felices de mi vida han sido al lado de mi familia, de mis hijas, de mis padres, de mi nieto… ya quiero que él crezca pronto para poder llevarlo al estadio a ver a Santa Fe –aunque el abuelo paterno quiere que sea hincha de Cali–… Definitivamente, ellos son mi felicidad”, dice emocionado.

Pero también le han arrancado lágrimas. Le pregunto por lo más triste que le ha pasado, por lo que lo ha hecho llorar, y no duda en contestar que fue la muerte de sus padres. “Murieron con dos años de diferencia, fue una época muy difícil”. Frunce el seño. Se le parte la voz. La sonrisa se borra de tajo. Es hora de cambiar de tema.

– Usted es un apasionado de la historia… Debe tener muchos íconos históricos a los cuales admira.
– Muchos… Pero un personaje que admiro especialmente es Simón Bolívar…

Es tan apasionado Pardo por el tema, que en su casa, el estudio está abarrotado de libros que cuentan el trasegar del hombre por todas y cada una de las épocas en las que ha vivido. De hecho, en un lugar especial de ese estudio está una copia de la primera edición de ‘La Historia de las Guerras’, un libro que él mismo escribió (sí, también es escritor) y que publicó en 2004, en el que hace un recuento de los conflictos armados de Colombia desde la Conquista y la Independencia.

El ser un profundo conocedor de esos temas, de hecho, le permitió hacer parte de uno de los hitos más grandes de la historia reciente del país: liderar un proceso de paz que permitió la desmovilización y reintegración del M-19 en los años 90, una época más que agitada en el país.

De la paz y la guerra, al rock
Pero no todo en la vida de Pardo es familia y trabajo… Hay algo en especial que lo acompaña todos los días, tan íntimo, como indispensable: el sonido de las voces agudas y las guitarras eléctricas. Quién lo creyera: este hombre que se ve serio y cuadriculado, es amante furibundo del rock.

“Los Rolling Stones, The Doors, Led Zeppelin, Rod Stewart, Bob Dylan… El rock de los 70 y los 80 en general, me gusta mucho. Pero la música nueva también me gusta. Digamos, hay una banda del Reino Unido que se llama Franz Ferdinand, que me fascina”.

Su pasión en el rock ha derivado, por ejemplo, en la creación de una particular playlist en Spotify que se llama ‘Rockeando con Pardo’, la cual ha invitado a los bogotanos a alimentar, pero que también ha alimentado personalmente.

De esta hacen parte canciones como Smells Like Teen Spirit, de Nirvana; Back in Black de AC/DC; Dream On, de Aerosmith; y Learn To Fly, de Foo Fighters, entre otras.

Una más es Don’t Stop Me Now, de Queen, una que particularmente le gusta mucho y se ajusta a lo que vive por estos días de campaña: no quiere que lo paren; el quiere ser alcalde y, de paso, poner a rockear a Bogotá.

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