Tres razones por las que el día sin carro suena bien, pero es una mala idea

Por ÁNGELA PÉREZ-PUBLIMETRO

Aunque el Distrito defiende a capa y espada las jornadas del Día Sin Carro, e incluso propone que se realicen una vez cada mes, hay muchas personas que aseguran que la iniciativa puede traer más problemas que avances para la capital.

Si bien es cierto que la reducción del monóxido de carbono que se emite al medio ambiente se reducen cuando ocurren se realizan los días sin carro, todavía hay mucho recelo, incluso por cuenta de los mismos usuarios de bicicletas.

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Las siguientes son las razones que dan algunos detractores del uso del día sin carro en Bogotá:

-Una posición muy extremista:

Federico Arango, columnista del El Tiempo, dijo en uno de sus textos que se considera un fanático de la bicicleta, incluso reemplazo el servicio público de transporte y los vehículos particulares para poder llegar a su destino de trabajo.

Sin embargo, aseguró que estas jornadas lo que han hecho ha sido generar posiciones más extremas que de apoyo a la iniciativa. Por una simple imposición distrital, la jornada gana más enemigos.

Por ejemplo, los comerciantes aseguraron que tienen pérdidas hasta de un 40% durante estas jornadas. Lo mismo ocurre con los que tienen su carro como su fuente de trabajo ya que también significa un día sin ganancias.

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“ Los días sin carro como el de hoy, el tercero del año, a la larga fomentan posturas extremas y le cierran las puertas a la convivencia. Es un ejercicio para convencer a los convencidos y darle más razones y motivos de furia a quienes, por la razón que sea, no quieren, no pueden o por orgullo ya ni siquiera consideran la posibilidad de probar en carne propia todas las virtudes de este velocípedo”, dijo Federico Arango en su texto.

-¿Oportunismo político?

Ricardo Salcedo, comerciante del sector de San Andresito, aseguró que la jornada realmente se convierte en una carta de los políticos para convencer a los usuarios de la bicicleta y a los “ambientalistas” de que de esta forma se puede mitigar el impacto del cambio climático en la ciudad.

“Uno ve al candidato Peñalosa andando en bicicleta por la ciudad, en su momento lo hizo Petro, Lucho Garzón e incluso el mismo Mockus, prometiendo que esta iba a ser la ciudad de la bicicleta, todo para ganarse un sector de la sociedad, pero sin pensar en los que nos vemos afectados”, aseguró Salcedo.

Y añadió que “para mí eso es un capricho de los políticos, en este caso del mismo Petro, que sin importarle los demás que vivimos del uso del carro, solo impone cosas por imponer”, dijo.

Bogotá no es ciudad para la bicicleta

A pesar de los esfuerzos que ha hecho la ciudad para mejorar la infraestructura de la ciudad para que los usuarios de las bicicletas realmente puedan sentir que esta si es una ciudad sí es para las bicicletas, todavía falta mucho.

Según las cifras del IDU, los bicicarriles y ciclorutas de la ciudad están en un 70% terminadas, sin embargo, otras todavía necesitan perfeccionarse, especialmente en las arterias viales más importantes.

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