Bogotá necesita que el alcalde se escoja en segunda vuelta

Por PUBLIMETRO
Farc
El proceso de paz

En calidad de víctima de las Farc, ¿cómo ve la lenta discusión de este tema en la mesa de diálogos de La Habana?
Hasta hace un par de semanas, el mismo proceso en su conjunto se veía embolatado y pensábamos que la mesa se iba a desbaratar, pero siento que con las últimas acciones enfocadas al desescalamiento se logró volver a encausar el proceso y eso es valioso. También me parece muy valiosa la comisión de juristas que creo el Gobierno y que ya puede comenzar a materializar lo que sería la propuesta de justicia transicional, que sin duda ha sido una de las grandes piedras en el camino de la negociación del punto de las víctimas.

¿Confía en que se va a firmar un acuerdo final para la terminación del conflicto?
Pensando con el corazón, yo creo en el proceso. Quiero que haya paz. Y si ya esperamos lo más, podemos esperar lo menos.

El 20 de julio de 2014, Clara Rojas se posesionó como representante a la Cámara por Bogotá luego de obtener una votación de más de 22.000 sufragios en las elecciones al Congreso. Su primer año en el legislativo no fue fácil; nunca lo es para una primípara, y así lo reconoce. Pero se siente optimista.

Sus victorias en la Comisión Primera de la Cámara, sacar adelante el proyecto que ahora penaliza el feminicidio como delito independiente y poner de presente que el sistema administrativo y político de la capital necesita reformarse, entre otras cosas, la han puesto como una de las caras visibles de la corporación.

Su segundo año en el Congreso, las inciativas que tiene pendientes, que ahora es la presidenta de la comisión incidental de Derechos Humanos y, por supuesto, el proceso de paz con las Farc, fueron algunos de los temas que trató en esta conversación con PUBLIMETRO:

¿Qué balance hace de su primer año en el Congreso?
El balance sin duda es positivo. Se sacaron adelante varios proyectos importantes para el país y los debates de control político en torno a la situación de derechos humanos fueron muy importantes. Obviamente se quedan algunas cosas en el tintero, pero se logaron consensos, por ejemplo, el acuerdo en que se necesita un cambio en el estatuto orgánico de Bogotá, lo que nos deja en un buen punto de partida para este segundo año.

La reforma al estatuto de Bogotá ha sido una de sus principales apuestas, pero parece no tener suficiente apoyo…
Bueno, es un tema complejo, porque implica un cambio profundo en el sistema político y administrativo de la capital, comenzando por la elección popular de los alcaldes locales o la segunda vuelta electoral para el alcalde mayor, por eso al inicio hubo cierta resistencia, pero luego de debatir la iniciativa se logró ese consenso que estábamos buscando frente a que Bogotá necesita un profundo cambio político.

El primer paso sería la segunda vuelta para el alcalde mayor…
Desafortunadamente aquí hemos visto que se logra poner un alcalde que no es representativo de la mayoría, como nos pasó la última vez (Gustavo Petro ganó la Alcaldía con poco más de 700.000), lo cual crea un serio problema de gobernabilidad. Sobre todo porque se vuelve la alcaldía desde un solo punto de vista. Eso es necesario cambiarlo. Por eso radicamos en el Congreso un proyecto para que, así como pasa en las elecciones presidenciales, haya una segunda vuelta para elegir al alcalde mayor, de manera que quien gane logre conjugar más puntos de vista y los bogotanos se sientan bien representados. Sin embargo, si se aprueba, aplicaría para el próximo mandato.

Pero el problema de la representación no es exclusivo de la Alcaldía
Ese es precisamente el objetivo de la reforma al estatuto orgánico de la ciudad. Poder reformar las Juntas de Administradoras Locales y el Concejo. A las JAL queremos darles la facultad de hacer control político a los alcaldes locales y en el Concejo queremos formular una especie de ‘circunscripción territorial’, en la que cada una de las localidades pueda escoger un concejal propio, que conozca sus problemáticas y las pueda llevar a la corporación para buscarles solución.

¿Qué hacer con los alcaldes locales? ¿Se deben elegir popularmente o no?
Lo ideal sería que así fuera, pero por ahora lo que buscamos con la reforma es otorgarles capacidad administrativa y financiera independiente, de manera que puedan solucionar los problemas de sus localidades por propia cuenta, sin necesidad de que el alcalde mayor tenga que tomar las decisiones por ellos, como ocurre en algunas ocasiones, por motivos administrativos.

Siendo honestos: ¿Cree que el Congreso aprobaría una reforma de este talante para la capital del país, en la que se mueven tantos intereses políticos y hay tantos focos de corrupción?
Sabemos que no es una tarea fácil, pero hay un consenso en que la reforma es necesaria y también sabemos que esta ayudaría a evitar catástrofes futuras como lo que, digamos, ocurrió en el Concejo con el ‘carrusel de la contratación’.

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