Fotos: Las cosas más WTF que nos mostró "Betty la fea"

Por Luz Lancheros

‘Yo soy Betty, la fea’, es un clásico de la comedia y la telenovela latinoamericana. Genialmente escrita por Fernando Gaitán, muestra los azares a los que se enfrentó Beatriz Pinzón Solano para conseguir el trabajo y el jefe de sus sueños.

Tanta fama tuvo la producción, que por esta pasaron las estrellas más renombradas del momento, y se relacionó a “Betty”, interpretada por Ana María Orozco, con personajes de toda alcurnia.

Y sí, aunque sigue siendo un clásico, hay cosas que 15 años después de su estreno, en 1999, ya son desconcertantes, indignantes y hasta WTF. Aquí las mostramos, y comparamos lo que en estos tiempos significan:

Mostrar a estrellas del momento que ‘ni fu ni fa’: Es comprensible mostrar a estrellas de la talla de Cecilia Bolocco o a Gisela, presentadora de la televisión peruana en sus facetas de ‘hadas madrinas’. Pero ellas siguen siendo verdaderas famosas. Esto no pasó con el cantante colombiano Charlie Zaa, con Anasol, o la Miss Colombia de aquel entonces, Catalina Acosta, entre otros personajes de la farándula del momento.

De hecho, ninguno de ellos sigue siendo relevante. Lo que sí fue destacable para la credibilidad de la novela, fue mostrar a figuras de la moda a nivel mundial, como Silvia Tcherassi

Los papeles WTF de los famosos: Hasta el presidente de Colombia de entonces, Andrés Pastrana, apareció en la telenovela. Pero, ¿tenía mucho sentido hacer que Armando Manzanero fuese el “celestino” para unir por fin a Armando y a Betty? ¿O que Tais Araujo, protagonista de ‘Xica da Silva’  apareciera como la ‘personal trainer’ de la famosísima Betty? O ¿qué dicen de Fanny Kertzman, por ese entonces directora de la DIAN, haciendo de verdugo de Armando y Mario?

 

Hugo Lombardi era encantador, pero… Sus frases como “está de ututuy” o “bombi”, o su característico zumbido son un clásico. Y también su humor mordaz. Pero definitivamente, el tipo no tenía idea alguna de negocios. Hoy en día, los diseñadores se interesan en sus marcas, y piensan en el negocio. Hugo solo quería diseñar para mujeres delgadas y atractivas, como se vio cuando sufrió diseñándole al ‘Cuartel de las Feas’, lo que en estos tiempos le hubiera significado, por lo menos en el mercado, quedar rezagado.

De hecho, la novela se anticipó al futuro: Cuando Betty quedó como presidente, apostó a nichos de mercado y a más volumen, cosa de la que Zara fue pionera.

La moda colombiana ya no es lo que era: En los lanzamientos de colecciones de EcoModa, se ve cómo se aplaude en cada segmento del desfile, cosa que hoy se hace al final. Actualmente, tampoco se aplaude si sale una modelo muy importante a desfilar, como sucedía en la serie.

Oficina de locos: Las divertidas batallas campales entre ‘La Peliteñida’ y el ‘Cuartel de las Feas’ serían impensables en una oficina de hoy. Sus escándalos hubiesen sido inconcebibles en el departamento de personal de cualquier empresa. Los gritos de Don Armando también hubiesen sido reportados a las entidades competentes.

 

El sexismo tan atroz en Ecomoda: Hay que ver cómo Gutiérrez hacía quedar a la recepcionista Aura María con cualquier triquiñuela para aprovecharse de ella, o lo que hacía Mario Calderón con las secretarias. Eso en cualquier empresa de hoy sería denunciable.

El bullying tremendo en Ecomoda: Los insultos que les prodigaban a Betty y al ‘Cuartel de las Feas’ hoy tienen un nombre: Mobbing. Y eso hoy en día se puede denunciar como acoso laboral. Claramente, está estipulado en el reglamento interno de cualquier empresa respetar a los compañeros de trabajo, pero esto Hugo Lombardi, Patricia Fernández y hasta Don Armando lo incumplían olímpicamente.

Betty la boba: Si Betty hubiese leído el libro ‘¿Por qué los hombres prefieren a las cabronas?’ o ‘The Rules’, que salieron al mercado mucho tiempo después de la novela, no habría sido la ingenua que cayó en brazos de Don Armando (aunque luego se vengó espectacularmente). Betty era un personaje ingenuo románticamente, sin experiencia.

Hoy en día, los personajes como ella tienen más malicia en la TV. Prueba de esto es la Betty estadounidense, más preocupada por su carrera, o Lauren Zizes, de ‘Glee’.

No superamos que sea linda: Muchos quedaron inconformes con la transformación de Betty al final de la novela. ¿Por qué no hubiese encantado de la misma forma a Michelle, el francés, si ya tenía a Don Armando? La novela dejó un mensaje claro: Debes cambiar, de todos modos. A pesar de todo.

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