La casa de todos los libros viejos está de cumpleaños

Por Katherine Loaiza
La casa de todos los libros viejos está de cumpleaños

Es uno de los edificios más bonitos de Bogotá y, al mismo tiempo, uno de los menos visitados (unos 250 lectores diarios). Contiene toda la historia de país y ejemplares de libros que no pueden encontrarse en ningún otro lugar en Colombia. Hace 75 años recibió al primer lector el actual edificio de la Biblioteca Nacional.

Esta es una de las pocas instituciones públicas que tienen el lujo de vivir en un edificio hecho a medida: el gigante de cemento fue diseñado para que fuera al mismo tiempo una emisora de radio, el Museo Nacional y la Biblioteca Nacional. El museo no duró mucho tiempo porque encontró en el panóptico su espacio ideal. Es por eso que la puerta trasera nunca se ha utilizado y aunque aún está en su sitio, permanece cerrada (por esa puerta iba a entrar la gente al museo).

En todo el centro del edificio hay un espacio lleno de luz, que fue copiado de la biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Antes esa era la sala de lectura, pero ahora, después de dividir los libros en diferentes salas, es un punto de encuentro sin sillas ni mesas. Lo único que tiene es un jarrón gigante que donó el Gobierno de Corea. El regalo lo hicieron durante el Bicentenario de Independencia y después de conocer la historia del florero de Llorente.

Nadie entiende muy bien por qué, pero la Biblioteca Nacional no tiene recordación entre los bogotanos, no muchos tienen claro en dónde queda, a menos que vean una foto de la fachada. Sin embargo, muchos sí recuerdan que ahí fue la primera sede de Inravisión.

Fondo histórico

Esta casa alberga una colección gigante de libros, que nació después de la expropiación de 4182 volúmenes a los jesuitas, después de ser expulsados. Posteriormente empezó a recibir otras joyas bibliográficas, como los libros de José Celestino Mutis y Rufino José Cuervo. Una de la más bellas es la de Anselmo Pineda, que era “un coleccionista de hojitas que estaban en la calle en el siglo XVIII. Nunca habrían llegado a la biblioteca porque eran impresiones populares”, cuenta Camilo Páez, coordinador del Grupo de Colecciones.

Fue precisamente toda esa historia invaluable la que obligó a que entre los años ochenta y noventa decidieran empezar a especializarse y a pedirle a la gente que acudiera a la biblioteca como último recurso. Desde allí ya no llevan a niños de colegio a conocer las instalaciones y solo reciben mayores de edad. “Somos el disco duro de las bibliotecas del país”, dice Camilo, quien cuenta que la mayoría de libros están ya digitalizados y en la web.

Sin embargo, un cierre durante seis meses para cambiar de ficheros a catálogo y las obras de la calle 26 han alejado a los lectores de esta biblioteca.

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Para leer

70.000 Ejemplares tiene el fondo antiguo biblioteca. Desde el 25 de marzo de 1834 todo libro que se imprime en Colombia debe estar en archivo, por eso que tiene libros raros y escasos.

Tendencia para el futuro

Archivo De las páginas web, blogs y otros elementos digitales que nadie más está guardando es lo que espera poder hacer eventualmente esta biblioteca. Al igual que los libros, los elementos digitales serán importantes para la historia del país en el futuro.

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