Bailarina del Show de Jimmy que sobrevivió al Cartucho

Por Metro

Jazmín bailaba junto a Heidy Liliana Iregui para que les dieran dinero para emborracharse o fumar bazuco. A diferencia de Heidy, ya fallecida, la fantástica Jazmín Arteaga pudo librarse de su adicción a las drogas y hoy, cuando se para a bailar, deja callados hasta a los amigos adolescentes de sus hijos.

Ahora busca donaciones para sus excompañeros de la calle.

Desde pequeña era un trompo con tutú que no tenía problemas en pasar de la salsa, a la milonga, el bambuco o el tango.

Así fue como a los 14 años y a mediados de los setenta, siendo una espiga de ojos verdes, la invitaron de Inravisión a ver si podía participar en algún programa.

Ese día conoció a Heidy y las dos se pusieron a bailar. Las vio un productor y, primero a Heidy y luego a Jazmín, las invitó a bailar junto a Jimmy Salcedo.

Sin haber terminado siquiera el colegio, Jazmín ya ganaba suficiente para no hacerle caso  a sus papás y se puso a trabajar con Jimmy, sin saber nada de drogas. Con él estuvo durante un año y medio, el mismo tiempo que Heidy, y después trabajó en el show del payasito Bebé, conoció y bailó junto a Richie Rey, a Joe Arroyo, a la orquesta Matecaña y a Lisandro Mesa.

Empezó a conseguir dinero viajando entre Cali, Medellín y Bogotá, entrando a discotecas y mostrando pasos de baile para conseguir dinero. “Yo no era prostituta ni hacía striptease, solo bailaba”, dice.

Y bailando fue como conoció a uno de los hermanos Gacha, que la llevó a una finca de Pablo Escobar, donde se impresionó porque apenas llegó vio una piscina llena de mujeres en topless. Se puso a llorar porque pensó que la llevaban a lo mismo.

“Fue cuando me presentaron a Pablo Escobar y me preguntó que por que lloraba. Yo le conté mi testimonio, que yo no era así y él me dijo: “Si te querés ir de aquí, bailame pues”, recuerda Jazmín imitando acento paisa. Y le bailó.

“Cuando yo salí de allá salí con una contaminación impresionante. Quería tomar, meter perico. Empecé a ‘tomasiar’, es decir, a dormir a la gente con droga para robarlos”, cuenta. Andaba con un cuchillo y el que quisiera meterse con ella se vería enfrentado a él.

Con Heidy se reencontró a comienzos de los noventa, en el Cartucho. Fue ella quien la bautizó como ‘la Jaz’ y junto a ella muchas veces bailó frente a Medicina Legal, recordando los tiempos del Show de Jimmy, para conseguir dinero.

Fue su último hijo el que la ayudó a salir de la calle. El papá del niño la invitó a que juntos salieran de la mala vida que llevaban para vivir con el bebé. Ahora son cristianos, ella trabaja para el Ipes y cada vez que pueden van a alimentar gente al Bronx.

Katherine Loaiza/ @misialoaiza

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