Más allá del extremismo

Por: Metro

“La radicalización de Europa no es solo una reacción a la crisis financiera”, dijo Peter Kreko, director de investigación de Political Capital, una organización de expertos en política con sede en Budapest. “Las personas creen que la identidad nacional está bajo amenaza, y no son solo los fracasados los que se sienten atraídos por grupos o partidos de derecha o izquierda. Aquí en Hungría los que votan por el partido nacionalista y ultraconservador Jobbik están mejor educados que el votante promedio”, añadió.
 
Jobbik, creado hace nueve años, es ahora el tercer partido más grande de Hungría. Aunque menos extremista que Jobbik, el partido Finland’s True Finns asombró a los políticos cuando obtuvo el 19% de los votos en las elecciones parlamentarias de este año. El Frente Nacional conmocionó a Francia cuando su líder, Marine Le Pen, obtuvo el 18% de los votos para las elecciones presidenciales. Y, a través de Europa, los predicadores islámicos extremistas convencen a sus seguidores para que usen la violencia. Gran Bretaña trató de deportar a uno, Abu Qatada, pero solo logró prohibirle que hablara en público. Y en Noruega, Anders Breivik, extremista de derecha, es juzgado por cometer las peores atrocidades de su país en la historia moderna. 
 
En medio de los grupos establecidos, los extremistas ‘solitarios’ usan internet para intercambiar ideas y planes de ataque. Aunque la Policía los monitorea, falló a la hora de detener a Breivik y a la Unión Nacional Socialista, una célula terrorista neonazi alemana que mató a diez personas antes de que sus integrantes fueran capturados.
 
Las autoridades, conscientes de la expansión de esas siniestras ideas, incluyendo la violencia en las sociedades, tratan de contenerlas con iniciativas públicas. El año pasado la Comisión Europea, por ejemplo, lanzó la Radicalisation Awareness Network. “Previniendo la radicalización y el extremismo violento es una de las principales prioridades de la Comisión Europea –dijo Tove Ernst, vocero de Cecilia Malmström, comisionada de Asuntos Interiores–. La Unión Europea necesita ser más efectiva a la hora de buscar antes de que actúen los individuos implicados y de que entren a un proceso de radicalización”, agregó.
 
La recuperación financiera, seguramente, permitirá que el extremismo sea menos atractivo. “Pero estará lejos de acabarse por completo”, dijo Kreko. “La gente piensa que la élite política está siempre mintiendo y que los grupos radicales son los únicos que se atreven a decir la verdad. Los grupos extremistas no quieren resolver los problemas. Si Hungría tuviera menos inmigrantes, Jobbik tendría menos apoyo”, añadió
 
El ciudadano común está oponiéndose a la radicalización. METRO INTERNACIONAL investiga Europa más allá del extremismo.

Elisabeth Braw, MWN
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