El viernes 12 de enero de 2018 Óscar Giovanni Bustamante cumplió 24 años de haber aceptado una invitación que le cambiaría la vida para siempre.

Desde muy niño había estado rodeado de motores, aceite, bujías, tornillos, tuercas y ruedas, gracias a que su padre, también llamado Óscar Bustamante, había sido parte de la séptima promoción del Sena en mecánica automotriz.

A los cuatro años recuerda que recibió de manos de su padre el primer carro, “era un carro rojo, mediano, al que se le prendían las luces. En ese entonces era toda una novedad. Era de esos que andaban solos y al chocarse con objetos o con la pared, giraban y se devolvían”. Ese carro de juguete, se convirtió en la semilla que años más tarde germinaría, despertando en Óscar la pasión por instalar y ensamblar, pieza por pieza, vehículos de verdad.

Por ser el hijo mayor, el señor Bustamante esperaba que Óscar le siguiera los pasos y no perdía la oportunidad de llevarlo a su lugar de trabajo. “Acompañé en muchas oportunidades a mi papá a trabajar. Él trataba de inculcarme este arte. Mientras tanto, yo jugaba con las palancas sin saber y hacía que se movieran los carros, pero gracias a que estaba uno muy cerca del otro no ocasionaba daños (risas)”, comentó Óscar.

Durante su niñez estuvo rodeado de pistones, cilindros, radiadores, válvulas y muchas piezas que utilizaba el señor Bustamante para reparar los vehículos y las ambulancias del Seguro Social, su lugar de trabajo.

Con el paso de los años, Óscar se inclinó por la mecánica industrial, el uso de maquinaria era su deseo. El poder moldear diferentes tipos de materiales era lo que quería. Crear piezas era su objetivo, esa era su verdadera pasión, más allá de la reparación a la que su padre se había dedicado.

Terminó el bachillerato en el Instituto Técnico Santiago de Armas de Rionegro, en donde desde octavo grado había seleccionado la especialidad de mecánica industrial. Allí se enamoró por completo de esa materia.

Pocos años después y luego de haber trabajado en diferentes industrias textileras, un día un vecino le comentó sobre la oportunidad de vincularse a RENAULT-Sofasa, una de las empresas de mayor prestigio en la región.

“Le dije que me gustaría hacer el proceso de selección aunque estaba contento donde yo estaba, pero tener la oportunidad de trabajar en una empresa multinacional era como ganarse la lotería, pues tendría mejor remuneración y mayores beneficios para mi familia; era una oportunidad que no podía perder”, reveló Óscar.

En 1994 aplicó al proceso de selección, pasó todas las pruebas psicotécnicas y se vinculó a la empresa como Instalador Montador. Hoy, después de más de dos décadas, ha logrado hacer carrera en la compañía, ha aprendido, ha cumplido sus propósitos y ha contribuido con el ensamble de vehículos para movilizar los sueños de miles de familias en Colombia y en países como México, Chile, Perú y muchos otros a donde se exportan los modelos de RENAULT-Sofasa.

“Me apasiona saber que puedo aportar en el ensamble de vehículos de una marca que es reconocida a nivel mundial y nacional. Siento gran satisfacción cuando veo a una persona en un Renault, porque yo contribuí para que esa persona cumpliera su sueño, disfrutando de un producto de excelente calidad”, expresó Óscar.

Hoy, casado y con dos hijos, Óscar se levanta cada día con entusiasmo y alegría para llegar a planta y compartir jornadas muy enriquecedoras que le dan mayor sentido a su vida. “Saber que trabajo en una empresa donde cuentan conmigo, donde mis aportes e ideas son muy bien valoradas, donde puedo compartir mis conocimientos con nuevas generaciones, donde se preocupan por mi bienestar y el de mi familia y donde puedo crecer, me motiva a entregar lo mejor de mí, a ser disciplinado, responsable y comprometido. Ser parte de la familia RENAULT-Sofasa es un privilegio”, puntualizó Óscar.

 

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