Al ecosistema marino del Caribe le quedarían 10 años de vida; comunidades exigen pacto transfronterizo

Se busca crear la Gran Seaflower, una reserva de biósfera de 500.000 kilómetros que involucre gran parte del arrecife de coral.

Por María Paula Suárez Navas

Una alianza histórica entre pueblos creoles, comunidades indígenas y ONGs de los seis países del caribe sur occidental, que cuentan con el apoyo de diversas organizaciones ecologistas y científicas internacionales, busca que se firme un pacto para extender y proteger la actual Reserva de la Biósfera Seaflower. Por esta razón, solicitan a los gobiernos de Colombia, Costa Rica, Honduras, Jamaica, Nicaragua y Panamá, acciones urgentes para evitar un colapso de los ecosistemas caribeños, que se avecina en 10 años, cuyas consecuencias serían catastróficas.

La sobrepesca, el cambio climático, los sedimentos de la agroindustria y el modelo turístico están ahogando el ecosistema que sostiene la identidad, la historia y la cultura de los pueblos creoles del caribe.

La actual reserva de la Biosfera inscrita en la UNESCO pertenece únicamente a Colombia, y protege 180.000 kms de maritorio. La propuesta impulsada en el manifiesto pretende multiplicar el área protegida a casi 500.000 kms2. De ser así, sería la primera vez en la historia que se pone en marcha una reserva transfronteriza de seis países, pues la administración de las reservas de biósfera nunca ha superado la participación de más de tres países. (Hay en el mundo cuatro reservas de biosfera transfronterizas a tres partes. Una está en Centroamérica).

Leonardo Anselmi Ecologista y director de la Fundación Franz Weber para Latinoamérica y el Caribe. / Coresía

PUBLIMETRO habló con Leonardo Anselmi, ecologista y director de la Fundación Franz Weber para Latinoamérica y el Caribe, organización suiza que está liderando esta campaña transfronteriza, para entender por qué hay que tomar acción de manera urgente.

¿Cómo se dio el manifiesto para exigir la creación de esta reserva transfronteriza?

En el caribe suroccidental lo que uno se encuentra desde San Andrés hasta la Laguna de Caratasca, en Honduras, sin excepción, es gente que quiere vivir como hace 50 años, de una forma más tranquila sin un turismo tan explotador, volviendo a la pesca artesanal. La sorpresa fue mayúscula cuando nos dimos cuenta de que casi todas las comunidades tenían la misma opinión de lo que había que hacer. También esta dado el consenso en el ámbito científico. Tenemos una visión del Caribe suroccidental bastante catastrófica, así que lo que hace falta es sentar a los gobiernos a hablar en el mismo lenguaje de las comunidades.

¿Qué impedimentos hay para que se construya la Gran Seaflower?

Los impedimentos son el turismo desbocado, como lo conocemos hoy, la pesca industrial y el extractivismo de petróleo. Ninguno de los seis países está practicando este último de forma tan clara, al menos, o con desarrollos muy grandes. Es una buena noticia porque en el resto de océanos y mares no está la cosa así.

Con la pesca industrial y el turismo vamos a necesitar sentarnos y conversar muy seriamente. Tienen que devolver a la naturaleza lo que han restado en los últimos 10 años. Estamos en una etapa donde ya no sirve no contaminar, necesitamos restaurar. El concepto del turismo reconstructivo podría ser muy interesante, Costa Rica ya va a comenzar a aplicarlo.

Los pescadores que hoy están arriba de los barcos industriales, que trabajan 22 días sin parar, durmiendo 4 o 5 horas, como esclavos y muy mal pagados, todos ellos eran pescadores artesanales que no pudieron seguir compitiendo con los precios que planteaba el industrial en el mercado de la venta. Hoy cada tonelada de pescado que se saca del Caribe se vende a precios muchos menores del que se vendía antes, por lo que estamos destruyendo el ecosistema por mucho menos dinero que el que se obtenía antes con la pesca artesanal.

Hay otras dos variables imponderables para estos seis países y es el calentamiento global y la sedimentación. En gran medida el calentamiento de las aguas está matando el coral, no es solamente los comportamientos de la gente que vive sobre este. Además, toda vez que llueve sobre un territorio los agroquímicos que se usan para la ganadería y la industria acaban en el mar y eso también genera una degradación de los corales.

 ¿Qué señales son evidentes de que el ecosistema está en crisis?

La degradación del coral en este momento es realmente alarmante. En 40 años hemos destruido más de la mitad de esas formaciones que llevaban más de 500 años formándose. El 30 por ciento de las especies marinas en el caribe depende de los corales, sin contar que de estas especies dependen otras y mantienen la cadena trófica. Que el Caribe entre en colapso ecosistémico en realidad va a afectar a todo el planeta. Si existe la vida en Escandinavia es gracias a un hilito de agua caliente que llega a sus costas desde el mar Caribe para poder desarrollar la vida.

En el arrecife mesoamericano, donde hay un sistema de monitoreo y control muy estricto, han notado que cada año hay una reducción como mínimo del 3 al 6% dependiendo de la zona y el tipo de coral. En el Seaflower, donde no se han hecho controles tan estrictos, creemos que como mínimo se está viviendo la misma experiencia, aunque hay quien cree que puede ser peor.

Es un calculo muy claro pensar que dentro de una década vamos a entrar a un punto de no retorno porque no tiene capacidad de reproducirse a sí mismo, y a partir de ese momento comenzará la caída del muro. Muchas especies desaparecerán en cuestión de semanas.  De ser así el mar Caribe se convertiría en solo agua y sal. Desaparecerá la pesca y el turismo, que son las dos actividades más importantes del Caribe.

El coral también tiene una función arrecifal, evita que el mar se coma la tierra. Por lo tanto, quienes viven en el Caribe no solo no van a tener sustento económico, sino que no van atener seguridad de vivienda. Habrá éxodos de millones de personas.

 ¿Con qué acciones se puede recuperar el coral?

Una parte de la comunidad científica dice que hay un tipo de especie de coral que es más resiliente, por lo que habría que replantarlo y hacer cría. Es algo que se está haciendo en muchas partes como en la Isla de Granada, en República Dominicana en incluso en San Andrés, a baja escala. Ojalá que la gente pueda ir al Caribe a plantar un coral.

¿Cuánto tiempo le queda a la barrera de coral en el Caribe?

Sabemos que en menos de una década el colapso del sistema comenzará, y cuando esto ocurre ya no hay tiempo, es como cuando la casa ya se está incendiando, realmente lo único que puedes hacer en ese momento es prepararte para la caída porque no puedes evitarla. La decisión que hay que tomar no puede tardar. Hay que construir este proyecto en los primeros meses del año que viene y a mediados de 2021 tiene que estar implantándose para tener unos cuatro años para ver los cambios reales en el ecosistema.

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