Miedo a no volar más habría cegado a copiloto Andreas Lubitz

Por PUBLIMETRO

El alemán Andreas Lubitz, que estaba a los mandos del avión de Germanwings que se estrelló en los Alpes franceses el pasado martes, buscó tratamiento médico por problemas de vista, que podían haber puesto en peligro su capacidad para seguir trabajando como piloto.

La Fiscalía de Dusseldorf informó que encontró “bajas médicas, actuales e incluso vigentes para el día de los hechos, hechas pedazos”, lo cual permite concluir que el copiloto ocultó la enfermedad a Germanwings, filial de Lufthansa. Bild agregó ayer que los agentes encontraron además en su vivienda de Dusseldorf recetas de psicofármacos para tratar trastornos bipolares, así como gran cantidad de somníferos.

La misma publicación informa, además, que la pareja del copiloto, profesora de inglés y matemáticas, estaba supuestamente embarazada y que así se lo comunicó hace unas semanas a sus alumnos.

Lubitz, el copiloto, estaba solo en la cabina del avión de pasajeros Airbus A320 en el vuelo de Barcelona a Düsseldorf, e hizo caso omiso de las demandas del capitán para entrar en la cabina cuando el avión se estrelló.

“¡Por el amor de Dios, abre la puerta!”, gritó el capitán, y nuevamente algo más tarde “¡Abre la maldita puerta!”, lo que permite concluir, según el diario, que el copiloto cerró por dentro la cabina, mientras el piloto fue al baño.

La grabación registró también la primera señal de alarma automática por pérdida de altura, poco después de que los controladores aéreos trataran sin éxito contactarse con el aparato, así como una segunda minutos después.

Además, se oye un fuerte golpe, como si alguien intentara derribar de una patada la puerta de la cabina, y algo más tarde “ruidos metálicos fuertes” contra esa misma puerta. Todavía a unos 4.000 metros de altura, se oye la respiración del copiloto, que no dice nada.

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