Alexis Tsipras da carga simbólica a su jura como primer ministro griego

Por Publimetro Colombia

Atenas, 26 ene (EFE).- Alexis Tsipras, vencedor por amplia mayoría en las elecciones griegas del domingo, ya es primer ministro de Grecia tras jurar su cargo ante el presidente de la República, Károlos Papulias.

El juramento de Tsipras estuvo cargado de simbolismo: primero porque sólo realizó el juramento civil, porque lo hizo sin corbata, y porque su primer acto como primer ministro fue depositar un ramo de flores en la tumba de unos miembros de la resistencia comunista asesinados por los nazis.

Está previsto que Tsipras anuncie la composición de su nuevo gobierno mañana martes.

El líder de Syriza realizó un juramento civil: “Señor presidente, juro que aplicaré la Constitución y las leyes y que trabajaré siempre por el interés general del pueblo heleno”.

En una reunión anterior con Papulias, Tsipras le manifestó también su esperanza de que esa mayoría se ampliara “aún más” durante la votación de confianza.

Por primera vez en la historia de Grecia, un primer ministro griego no prestó el juramento religioso. Tsipras ya se lo había advertido al arzobispo de Atenas, Jerónimo, en una reunión anterior.

No obstante, Tsipras le dijo al jefe religioso que esperaba que las relaciones entre el Estado y la Iglesia “fueran más importantes que en el pasado” y que el papel de esta es “muy importante” en lo que se refiere a la solidaridad.

El gesto de Tsipras fue muy mal recibido por la conservadora Nueva Democracia, gran derrotada en los comicios, en lo que constituyó como la única reacción de la formación ante el acuerdo gubernamental.

“Da la espalda a una tradición de varios siglos de la nación helena, directamente entrelazada con la ortodoxia”, dijo la portavoz Maria Spykari.

Los desencuentros entre Syriza y la saliente Nueva Democracia continuaron hoy.

No hubo traspaso de poderes del primer ministro saliente, Andonis Samarás, al nuevo, sino que todo quedó en un trámite de funcionarios.

Un comunicado de Syriza firmado por el director de la oficina de gabinete de Tsipras, Nikos Papas, afirmó que el traspaso de poderes del primer ministro saliente es una tradición y “esperábamos que fuera respetada”.

El otro acto simbólico, ya como primer ministro, fue una visita del líder izquierdista al campo de tiro de Kesarianí, que durante la ocupación nazi fue utilizado como lugar de ejecución de los miembros de la resistencia.

El 1 de mayo de 1944, cinco meses antes de que la Wehrmacht abandonase Atenas, los nazis fusilaron allí a 200 comunistas, en una de las peores matanzas del periodo de la ocupación en la capital griega.

Es también la primera vez que un primer ministro realiza como primer acto oficial una visita a esta tumba.

La mayoría para confirmar la formación del Gobierno se resolvió esta mañana con un acuerdo entre Syriza y la derecha nacionalista de Griegos Independientes, que en las elecciones consiguió 13 diputados (4,75 por ciento de los votos).

La de Griegos Independientes es la sexta fuerza parlamentaria de Grecia tras la jornada electoral del domingo, sólo por delante de los socialistas del Pasok.

El acuerdo con Griegos Independientes fue anunciado por el líder de dicha formación, Panos Kammenos, tras reunirse con Tsipras. El objetivo, dijo, es que “los griegos avancemos unidos para recobrar la soberanía nacional”.

El líder del partido centrista griego To Potami (El Río), Stavros Theodorakis, la cuarta fuerza del país con 17 escaños y un 6,05 por ciento, también se reunió con Tsipras por la tarde.

To Potami recalcó que espera que el nuevo Gobierno mantenga una vocación europeísta, con lo que recordó así una de sus principales reivindicaciones durante su campaña electoral.

“Esperamos que su gobierno mantenga a Grecia en Europa y avance con las reformas sin impedimentos partidarios”, dijo.

Tsipras tenía previsto reunirse hoy con el líder del partido comunista KKE, Dimitris Kutsumbas, una formación que ha sido siempre una de las fuerzas más críticas con las iniciativas de Syriza. Pero al final dicha reunión no se produjo.

Atenas, 26 ene (EFE).- Grecia tendrá de ahora en adelante una alianza de Gobierno inédita formada por dos extremos, la izquierda radical de Syriza y la derecha nacionalista de los Griegos Independientes (ANEL), que han sellado un pacto cuyo principal denominador común es combatir las políticas de austeridad.

ANEL, un partido fundado tan solo en 2012 fruto de una escisión de la hasta ahora gubernamental Nueva Democracia y dirigida por Panos Kamenos, expulsado en 2011 de ese grupo parlamentario al votar contra el segundo paquete de rescate, con motivo de una moción de confianza del Gobierno tecnócrata de Lukás Papadimos.

Los Griegos Independientes y Syriza comparten muchas posiciones en la política económica, pero ninguna visión de cómo debe ser una sociedad.

Ambos han combatido ferozmente las políticas de austeridad aplicadas por el Gobierno de Andonis Samarás y los programas de ajuste impuestos por la troika de acreedores.

Las dos formaciones quieren acabar con la tradición del partidismo y nepotismo que ha marcado las últimas décadas de este país, y que es uno de los orígenes de la crisis económica.

En ese sentido, abogan por un proceso de depuración de responsabilidades, con el levantamiento de la inmunidad parlamentaria de todos los diputados sospechosos de corrupción.

También comparten la idea de exigir a Alemania reparaciones por los daños financieros causados durante la ocupación nazi.

Pero las similitudes acaban ahí. Syriza es un partido que aboga por el multiculturalismo y la tolerancia, mientras que ANEL es exponente de tradiciones ultraconservadoras, y demanda la introducción de un sistema educativo confesional y la lucha decidida contra la inmigración.

El hecho de que estos contrastes no hayan sido obstáculo para formar un Gobierno demuestra que el acento del nuevo ejecutivo estará puesto fundamentalmente en temas económicos, es decir, en renegociar el programa de rescate y en buscar una quita de la deuda.

Ya durante la campaña electoral, el líder de Syriza, Alexis Tsipras, dejó claro que todo podía ser negociable en un futuro Gobierno, menos el denominado Programa de Salónica, un plan de reactivación de la economía y de lucha contra la crisis humanitaria cuyo coste asciende a 12.000 millones de euros.

Ambos dirigentes tienen una trayectoria diametralmente opuesta: Tsipras, de 40 años, e ingeniero industrial, empieza su carrera política en el seno del partido comunista griego (KKE), mientras que Kammenos, licenciado en economía, comenzó directamente como diputado de Nueva Democracia en 1993.

En 2007, fue nombrado viceministro de Marina Mercante y su trayectoria en el partido conservador, principalmente como diputado, se mantuvo hasta su expulsión del grupo parlamentario.

Se le atribuye estar bien conectado con los servicios secretos, desde que fue miembro de la comisión de Defensa y Asuntos Exteriores.

Su discurso político en los últimos años siempre ha tenido tintes populistas, con un fuerte acento euroescéptico, y su carácter ha sido impulsivo, algo que contrasta con Tsipras, más tranquilo y en la recta final de la campaña, incluso conciliador.

Según los analistas, todo indica que se trata de un matrimonio de conveniencia con fecha de caducidad, aunque no a corto sino a medio plazo, pues son muchos los proyectos que se pueden llevar a cabo, no solo económicos, antes de tener que abordar las incompatibilidades.

Entre estos proyectos figura el restablecimiento de los salarios de los uniformados, que defienden ambos partidos, pero que también ha sido dictado por el Tribunal Supremo Administrativo, como la restauración de la televisión pública ERT, cerrada de la noche a la mañana por el Gobierno anterior.

Tsipras, sin embargo, no podrá previsiblemente sacar adelante ninguna política de inmigración, ni tampoco el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Sobre este último punto, el líder izquierdista reconoció ya hace unos días en una entrevista con todas las televisiones griegas, que no sería su “prioridad”, y que sería algo a tratar cuando se hayan resuelto todos los problemas económicos, indicio de que el pacto con Kammenos ya estaba presellado.

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