Los hutíes siguen en pie del guerra ante un vacío de poder en el Yemen

Por Publimetro Colombia

Saná, 24 ene (EFE).- Las milicias del movimiento chií de los hutíes atacaron e intentaron irrumpir en las residencias de varios miembros del Gobierno, en su persistencia de poner en jaque a las autoridades yemeníes, antes de la reunión mañana del Parlamento donde se debatirá el futuro del país.

Los rebeldes chiíes atacaron la casa del ministro yemení de Defensa, el general Mahmud Subaihi, en Hadat al Raqi, en el sur de Saná, explicó a Efe una fuente de seguridad.

Los atacantes bloquearon las carreteras que conducen a la residencia y después comenzaron a disparar contra un grupo de militares que vigilaban la residencia.

Simultáneamente, intentaron irrumpir en la casa del ministro yemení del Interior, Yalal Rowaishan, y en la del jefe de los servicios secretos, Ali Ahmadi, pero las fuerzas de seguridad lograron frenarlos.

Cada minuto que pasa, la división en Yemen se hace más evidente. Mientras los hutíes echan el pulso a las autoridades yemeníes, varios lideres tribales se acercaron hasta la casa del ministro de Defensa para protegerlo, aunque se desconoce si el general Subaihi se encontraba dentro de su residencia.

Eso en el centro del país. Desde las provincias del sur y el norte llegan también mensajes de desobediencia.

Comités de seguridad y populares, leales al presidente Abdo Rabu Mansur Hadi, quien presentó su dimisión hace dos días, enviaron varios comunicados en los que rechazan cumplir ninguna orden procedente del gobierno central de Saná, donde, dijeron, los hutíes controlan las instituciones.

Esas notas fueron emitidas desde las provincias de Adén, Lahy, Abyan, Shebua y Al Dalea, en el sur; Mareb en el norte, que están fuera del dominio de los hutíes, aunque estos rebeldes se hicieron con el control de siete provincia del norte y el oeste del Yemen, desde su irrupción en la capital, el pasado septiembre.

Asimismo, miles de manifestantes protestaron hoy en las calles de Saná contra los hutíes, en la plaza Al Taguiir (El Cambio) en Saná, y marcharon para pedir a los yemeníes que “despierten” y para mostrar su rechazo a las milicias chiíes, que estos días han tomado el control de varios edificios estatales.

Portaron pancartas con mensajes como “Rechazamos el golpe de Estado”, “No nos gobernarán milicias armadas” o “Necesitamos la paz”.

Hoy fueron las llamadas al rechazo hacia los rebeldes, pero ayer más de 20.000 simpatizantes de los hutíes marcharon en la capital, en una fuerte muestra de convocatoria chií contra los defensores de las actuales autoridades yemeníes.

Mientras, la comunidad internacional continúa presionando para que ambas partes del conflicto se sientan a la mesa de negociaciones y alcancen un acuerdo para encauzar esta crisis que está conduciendo al Yemen hacia el precipicio.

El enviado especial de la ONU al país, Yamal Benomar, mantiene reuniones desde ayer con las distintas fuerzas yemeníes para cooperar en el fin de la crisis.

Ayer mantuvo un encuentro con Mansur Hadi y el primer ministro, Jaled Bahah. Ambos presentaron hace dos días sus respectivas dimisiones.

Por su parte, Estados Unidos ha decidido suspender algunas operaciones antiterroristas en el Yemen ante esta crisis política y de seguridad, lo que deja en el aire la lucha contra otro de los frentes del país: la filial de Al Qaeda en la Península Arábiga.

No obstante, las autoridades oficiales del Yemen parecen vivir ajenas a lo que ocurre en el país, puesto que ni Mansur Hadi, ni Bahah, ni ninguno de sus ministros han dado señales de vida desde el pasado jueves.

Mañana, domingo, está previsto que se celebre una reunión extraordinaria en el Parlamento para debatir y decidir sobre la renuncia del jefe de Estado, quien ha dejado su futuro en manos del presidente de la Cámara de los diputados, Yahia al Raie.

Las disputas acerca de ese encuentro no han tardado en llegar. Una nota firmada hoy por varios diputados sureños comunica la intención de estos de no acudir a esa reunión y exigen su celebración en otra ciudad que no esté controlada por los hutíes, que tienen rodeado el Parlamento, en Saná.

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