La detención del opositor Alexéi Navalni empaña aún más el año triunfal de Putin

Por Publimetro Colombia

Moscú, 31 dic (EFE).- La detención del líder opositor ruso Alexéi Navalni, recurrida hoy por sus abogados, ha empañado aún más el año triunfal del jefe del Kremlin, Vladímir Putin, que empezó con la anexión de Crimea, y termina con sanciones y recesión económica.

“El tribunal ha tomado una decisión muy extraña al dictar una condena condicional contra una persona y al mismo tiempo dejarla bajo arresto domiciliario”, aseguró Vadim Kóbzev, abogado del opositor.

Navalni, quien fue condenado ayer por un tribunal a 3,5 años de libertad condicional por diversos delitos económicos que no reconoce, abandonó seguidamente su domicilio para acudir a una protesta no autorizada convocada por la oposición extraparlamentaria frente al Kremlin.

No obstante, quince minutos después fue detenido por los temidos antidisturbios rusos, OMON, con la excusa de que había violado su arresto domiciliario, que le mantiene incomunicado desde febrero pasado.

“Hemos recurrido la parte de la sentencia que mantiene la medida cautelar para Alexéi, ya que la consideramos ilegal y sin fundamentos” jurídicos, comentó el abogado a la agencia Interfax.

Con todo, el tribunal estableció que el opositor permanecerá bajo arresto hasta que la condena sea firme, es decir, hasta que la Justicia estudie todos los recursos.

De esta forma, como ocurre con otros líderes de la oposición más radical al Kremlin, como Serguéi Udaltsov, líder del Frente de Izquierdas, Navalni recibirá el Año Nuevo bajo arresto.

El carismático opositor, quien ya había sido condenado a una pena de cárcel de la que fue después absuelto, había perdido tirón popular este año con la nueva investigación por estafa y blanqueo de dinero incoada por la Fiscalía rusa.

Aunque Navalni recibió una pena suspendida, su hermano Oleg deberá cumplir 3,5 años entre rejas, lo que encrespó los ánimos de los opositores, que acusan al Kremlin de orquestar un proceso político para desacreditar a su líder como posible candidato presidencial.

Al contrario que otros opositores liberales, Navalni, uno de los organizadores de las multitudinarias protestas antigubernamentales de 2011, sí demostró en las urnas que podría ser una alternativa al presidente ruso, Vladímir Putin.

Tras labrarse fama por sus sonadas investigaciones y denuncias de corrupción en la administración pública, logró casi un tercio de los votos en las últimas elecciones a la alcaldía de Moscú, histórico resultado para la oposición extraparlamentaria.

Su detención ha devuelto a la palestra a Navalni, con el que hasta el magnate Mijaíl Jodorkovski, tras salir de cárcel, se ha mostrado dispuesto a colaborar en una transición post-Putin, justo cuando los rusos comienzan a sentir los efectos de la crisis económica.

“Este régimen no tiene derecho a existir. Debe ser destruido. Llamo a todo el mundo a tomar las calles”, algo que no ocurre de manera masiva desde 2012, dijo el opositor a la prensa en plena calle.

Varios miles de personas, en su mayoría jóvenes descontentos y profesionales liberales, acudieron raudos a su llamada en las principales ciudades rusas, Moscú, San Petersburgo y Yekaterimburgo (Urales), pese a las temperaturas de casi 20 grados bajo cero.

En la capital rusa la policía detuvo a unas cien personas -más de doscientas, según fuentes independientes- en la manifestación no autorizada en la plaza Manezh, junto a la muralla del Kremlin.

La Justicia rusa impartió hoy las primeras condenas de 15 días de arresto administrativo a los detenidos por “insubordinación a las fuerzas del orden”.

Estados Unidos expresó su inquietud por la condena a Navalni, aduciendo que el objetivo de esa decisión es “castigar” el activismo político en Rusia; mientras la Unión Europea aseguró que la sentencia judicial “parece estar motivada políticamente”.

En respuesta, la Cancillería rusa exhortó hoy a Washington y Bruselas a no politizar “un caso estrictamente penal” y “a cejar en sus intentos de influir en el sistema judicial ruso”.

Este incidente ensombrece aún más el fin de año para Putin, quien se las prometía felices con el éxito de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi en febrero y con la incruenta anexión de la península ucraniana de Crimea en marzo.

Desde entonces, la expulsión del G8, el aislamiento internacional, las sanciones económicas, la caída de los precios del petróleo y la depreciación de la moneda nacional han hecho realidad los peores augurios para Rusia.

La recesión económica es un hecho, ya que el PIB se contrajo ya en noviembre un 0,5 %, y el Gobierno ya ha creado un fondo anticrisis, anunciando recortes de gastos y déficit presupuestario hasta 2017, por lo menos.

No obstante, Putin se mantiene en sus trece y ha recurrido a políticas más propias de una autarquía para superar la crisis, aunque los expertos creen que los obligados ajustes y su impacto en la población le obligarán a revisar sus planes.

De momento, la ola patriótica que se apoderó del país con la “recuperación” de Crimea y el apoyo a los separatistas prorrusos en el este de Ucrania no cede, y un 88 % de los rusos elegirían de nuevo a Putin como presidente, según informó hoy el centro sociológico Levada.

Moscú, 31 dic (EFE).- El presidente ruso, Vladímir Putin, agradeció hoy a los rusos el apoyo popular a la anexión en marzo de la península ucraniana de Crimea, en el mensaje de Año Nuevo retransmitido ya por televisión en las regiones del Lejano Oriente.

“El amor a la patria es uno de los sentimientos más poderosos y elevados. Se manifestó en toda su medida en el apoyo de hermano a los habitantes Crimea y (el puerto de) Sebastópol cuando decidieron firmemente regresar a su casa”, señaló.

En opinión de Putin, el retorno de Crimea al seno de Rusia tras un referéndum en el que más del 96 por ciento de los crimeos se manifestaron a favor de la reunificación, “será siempre un hito en la historia patria”.

“Me gustaría agradecerles con toda sinceridad su unión y solidaridad, su profundo sentido de la verdad, dignidad, justicia y responsabilidad por el futuro de su país”, apuntó.

Y también, agregó, “por la invariable disposición a defender los intereses de Rusia, estar con ella en los días de triunfo y los momentos de prueba, lograr el cumplimiento de nuestros planes más ambiciosos y arriesgados”.

Además, recordó “un sueño que se cumplió”, los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, en el mar Negro, “los mejores de la historia”, en los que Rusia encabezó el medallero.

Esta vez Putin no compareció con la Torre Spásskaya al fondo, con el reloj más famoso del país, sino con una vista nocturna de Moscú, las murallas del Kremlin, el río Moskova y los puentes que lo cruzan.

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