Las FARC decretan el primer alto el fuego indefinido en medio del proceso de paz

Por Publimetro Colombia

La Habana, 17 dic (EFE).- El anuncio de las FARC de que iniciará antes de fin de año un cese el fuego unilateral por tiempo indefinido, y la convicción de la delegación del Gobierno de que se avecina la “recta final” del proceso de paz, cerraron hoy en La Habana el último ciclo de diálogos de 2014.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) fijaron para el próximo sábado 20 a las 00.01 (hora local) 05.01 (GMT) el inicio del alto el fuego en un comunicado que leyó ante la prensa su jefe negociador, “Iván Márquez” (alias de Luciano Marín Arango), al concluir la ronda 31 de sus negociaciones con el Gobierno.

“Este cese de fuegos unilateral, que deseamos se prolongue en el tiempo, se daría por terminado solamente si se constata que nuestras estructuras guerrilleras han sido objeto de ataques por parte de la fuerza pública”, advirtió el grupo rebelde.

Por tercera ocasión desde que comenzaron las conversaciones de paz en noviembre de 2012, las FARC han declarado un alto el fuego unilateral y por primera vez lo consideran indefinido,

En varias ocasiones la guerrilla ha pedido al Gobierno colombiano que se sume a esa iniciativa pero el presidente colombiano Juan Manuel Santos ha respondido que sólo será posible un cese el fuego bilateral cuando se llegue a un acuerdo de fin del conflicto.

“Los meses por venir son fundamentales. Dicho escenario es único; no es cualquiera. Se trata, ni más, ni menos, del escenario del ahora o nunca”, afirmaron las FARC.

Al concluir este ciclo 31, centrado en el punto de la reparación a las víctimas del conflicto, el jefe de la delegación gubernamental, Humberto de la Calle, hizo un balance del año en un comunicado, donde mostró su visión para el futuro de las negociaciones iniciadas hace dos años en la capital cubana.

“El proceso debe entrar ahora en la recta final, es lo que merecemos como sociedad y es la manera de responderle a las víctimas y a los millones de colombianos que han creído en este esfuerzo”, indicó.

“No se puede dilatar la esperanza ni decepcionar a un país que sigue a la espera de un futuro en paz”, añadió.

La instalación de subcomisiones técnicas como la de “Fin del Conflicto” y la de género, y de la “Comisión histórica del conflicto y sus víctimas” fueron destacadas por el delegado del Gobierno de Juan Manuel Santos como logros para “enriquecer, dinamizar las conversaciones e identificar puntos de encuentro”.

Tras haber recibido en la Mesa de Diálogos ayer martes al último grupo de víctimas que expusieron sus testimonios a los negociadores de ambas partes, De la Calle señaló que “es por ellas y por las millones que han dejado el conflicto, la razón de ser del proceso”.

En más de cinco décadas, el conflicto colombiano ha dejado más de 6,5 millones de víctimas, con 220.000 muertos, unos 25.000 desaparecidos, 5,7 millones de desplazados y 27.000 secuestrados, según datos recopilados por organizaciones internacionales.

“Lo fundamental es lograr la máxima satisfacción de sus derechos a la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición. No se trata de cuánta justicia sacrificar para lograr la paz, sino de cómo lograr la paz con un máximo de justicia”, dijo De la Calle.

Además resaltó el papel de las mujeres al ofrecer sus recomendaciones y propuestas para que cada uno de los temas contemplados en los acuerdos, tenga “una mirada con enfoque de género”.

Durante esta ronda de diálogos participó por primera vez una delegación de género integrada por seis expertas, que pidió justicia y reparación para estas víctimas, así como una tregua bilateral en las fiestas de Navidad.

El Gobierno colombiano y las FARC mantienen en La Habana unas conversaciones de paz que comenzaron en noviembre de 2012, con una agenda de cinco puntos: el problema de la tierra, las drogas y el narcotráfico, la participación política, la reparación de las víctimas y la entrega de armas.

Hasta ahora han conseguido acuerdos parciales en los tres primeros y seguirán negociando desde mediados de enero próximo el punto relativo a la reparación de las víctimas.

Bogotá, 17 dic (EFE).- El cese al fuego unilateral por tiempo indefinido anunciado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en La Habana y que comenzará el próximo sábado, generó hoy en Colombia división de opiniones.

El expresidente y senador del partido Centro Democrático Álvaro Uribe señaló en Twitter que las FARC quieren que las Fuerzas Armadas “estén quietas para fortalecerse o responsabilizarlas de la continuidad de la violencia” porque la guerrilla condiciona la duración del alto el fuego a que no haya acciones en su contra.

Uribe es un acérrimo crítico de los diálogos de paz entre el Gobierno colombiano y las FARC que buscan salidas políticas para el conflicto que afecta al país desde hace más de cinco décadas.

Las FARC anunciaron hoy, al concluir el último ciclo de diálogos del año, que decidieron “declarar un cese unilateral al fuego y a las hostilidades por tiempo indefinido, que debe transformarse en armisticio”.

Advirtieron, sin embargo, que este cese unilateral al fuego “se daría por terminado solamente si se constata que nuestras estructuras guerrilleras han sido objeto de ataques por parte de la fuerza pública”.

El expresidente (2002-2010) agregó en otro mensaje que “el cese de hoy revive aquel de los años 80 (cuando hubo otro intento de negociar la paz), un chantaje para que no los atacaran y fortalecerse”.

Por su parte, el presidente de la Comisión de Paz del Senado, Roy Barreras, dijo que el anuncio de las FARC marca la recta final en el proceso de paz iniciado hace dos años en La Habana.

Barreras, también presidente del Partido de la U, al que pertenece el jefe de Estado, Juan Manuel Santos, agregó en un comunicado que el anuncio del cese el fuego unilateral e indefinido “despeja dudas y permite ser mucho más optimista frente a la firma de la paz definitiva en el primer semestre del 2015”.

Sin embargo, alertó de que “los enemigos ocultos de la paz” intentarán desvirtuarlo y “van a querer decir que ésta es de nuevo una promesa incumplida para intentar desanimar a los colombianos frente a la paz”.

Entre tanto, el procurador general de Colombia, Alejandro Ordóñez, otro crítico del proceso, calificó el anuncio de las FARC como “una burla más al país”.

En un comunicado, el funcionario señaló que no se trata del abandono de la violencia que reclama el país y la comunidad internacional “sino de una hábil forma de engañar”.

A su turno, el Defensor del Pueblo de Colombia, Jorge Armando Otálora, dijo que el cese indefinido de hostilidades responde al clamor de parar la guerra y legitimar el proceso de paz con acciones de esa naturaleza.

Bogotá, 17 dic (EFE).- El cese el fuego indefinido anunciado hoy por las FARC en el cierre del último ciclo del año de las negociaciones de paz en Cuba muestra que el proceso avanza pero al mismo tiempo pone al Gobierno colombiano ante la disyuntiva de continuar o no con las acciones militares.

En el comunicado divulgado este miércoles en La Habana las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) declararon “un cese unilateral al fuego y a las hostilidades por tiempo indefinido, que debe transformarse en armisticio” y que entrará en vigor a las 00.01 hora local (05.01 GMT) del próximo sábado, 20 de diciembre, bajo la supervisión de varios organismos internacionales.

La guerrilla justifica esta decisión como parte de su compromiso con la negociación y ante su creencia de que se ha “iniciado un recorrido definitivo hacia la paz acompañado de un proceso constituyente” después de dos años de diálogos con el Gobierno en la capital cubana.

Si bien los colombianos esperaban un anuncio de tregua navideña definido en el tiempo, como ha ocurrido en los dos años anteriores, o pasos para bajar la intensidad al conflicto, el cese el fuego ha sorprendido no solo porque es la primera vez en este proceso que las FARC declaran una suspensión indefinida de hostilidades, sino también porque dejan al Gobierno como el único responsable de un eventual fracaso de esta iniciativa.

Las FARC han insistido durante mucho tiempo en la conveniencia de declarar un cese el fuego bilateral mientras se negocia para evitar que acciones armadas, como el secuestro el mes pasado del general del Ejército Rubén Darío Alzate, perjudiquen el proceso de paz, a lo cual se opone de manera tajante el presidente Juan Manuel Santos.

El jefe de Estado argumenta que hay que evitar que esa situación sea aprovechada por la guerrilla para sacar ventaja militar, como ya ocurrió en negociaciones de paz intentadas por otros Gobiernos.

Sin embargo, al advertir que este cese el fuego “se daría por terminado” solamente en caso de que se constate que las “estructuras guerrilleras han sido objeto de ataques por parte de la fuerza pública”, las FARC intentan llevar al Gobierno en la práctica a un cese el fuego bilateral no declarado.

El Gobierno hasta el momento no se ha pronunciado sobre este anuncio, que ha sido aplaudido por sectores políticos defensores del proceso de paz pero descalificado por los críticos, como el procurador general, Alejandro Ordóñez, que consideró “improcedente” y “absurda” la condición para la continuidad del cese el fuego.

“El Gobierno nacional debe actuar con prudencia y no caer en un cese bilateral disfrazado de cese unilateral”, advirtió Ordóñez.

Según el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), la iniciativa de las FARC “es un importante gesto de paz” porque le da un impulso al proceso que acaba de salir de su peor crisis por el secuestro de un general, que llevó al Gobierno el mes pasado a suspender las negociaciones.

“Sin embargo, también es una jugada política estratégica de la guerrilla para presionar al Gobierno, en tanto pone a prueba su voluntad negociadora y lo responsabiliza del eventual rompimiento de la tregua”, señaló la analista María Fernanda Arocha, del Cerac.

Santos ha sido enfático en que las Fuerzas Militares “no bajarán la guardia” ante la guerrilla mientras no se firme un acuerdo de paz, porque considera que el cese el fuego bilateral debe ser una consecuencia del fin del conflicto y no el punto de partida.

Abstenerse ahora de hacer operaciones militares para darle continuidad al silencio de los fusiles de las FARC supondría un giro en esta postura.

“En el corto plazo, un escenario en el que el Gobierno acepte un cese bilateral al fuego es poco probable”, agrega el informe del Cerac, según el cual “los costos políticos que tendría que asumir el Gobierno por cuenta de suspender su operatividad militar también serían muy altos. Tan altos que podrían acabar con el magro apoyo ciudadano y político a la negociación”.

Al concluir hoy el ciclo del diálogos en La Habana, centrado en el tema de víctimas, el cuarto de los cinco que componen la agenda de diálogos, el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, aseguró que “el proceso debe entrar ahora en la recta final”, pero no hizo ninguna mención al anuncio de las FARC.

Jaime Ortega Carrascal

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