Varios muertos en Lugansk por fuego de artillería, según un gobernador regional

Por Publimetro Colombia

Kiev, 30 sep (EFE).- Varias personas murieron hoy en Popásnaya, en el este de Ucrania, a causa del intenso fuego de artillería disparado por los separatistas prorrusos, según el gobernador de la región de Lugansk designado por Kiev, Guennadi Moskal.

“Hay muertos y heridos (…). El cañoneo con (lanzaderas de misiles de boca múltiple) ‘Grad’ continúa”, señaló la web personal de Moskal, nombrado recientemente para dirigir esta región rebelde, disputada entre las milicias prorrusas y las fuerzas de Kiev.

El jefe del Soviet Supremo de la autoproclamada República Popular de Lugansk (RPL), Alexéi Kariakin, desmintió, sin embargo, las acusaciones de Moskal y aseguró que las milicias rebeldes respetan la tregua alcanzada entre los dos bandos hace casi un mes.

En la vecina región de Donetsk, el aeropuerto internacional de la capital es el foco de las mayores tensiones entre las tropas ucranianas, que controlan el recinto, y las milicias prorrusas que le tienen rodeado e intentan hacerse con él.

“Hemos vuelto a ofrecer a los militares en el aeropuerto un corredor para abandonar el territorio de la República Popular de Donetsk (RPD)”, dijo a la agencia rusa Interfax un portavoz de su “ministerio de Defensa”.

La zona del aeropuerto volvió a ser hoy cañoneada en otra violación del alto el fuego del que se acusan los dos bandos.

Mientras los prorrusos aseguran que las fuerzas ucranianas disparan desde allí con su artillería contra la ciudad, los militares acusan a los rebeldes de atacar sus posiciones con el objetivo de arrebatarles la estratégica instalación.

Transcurrido casi un mes desde la declaración de la tregua, las escaramuzas entre los dos bandos continúan, aunque con menos intensidad, según constata la misión de observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

Según la ONU, más de 3.000 personas habrían muerto desde abril en Donetsk y Lugansk, donde antes del estallido de la sublevación armada contra Kiev vivían más de 8 millones de personas.

Odessa (Ucrania), 30 sep (EFE).- Los desplazados del conflicto en las regiones separatistas de Donestk y Lugansk siguen llegando a distintas zonas de Ucrania, como Odessa, que ya alberga a cerca de 15.000, pese al reciente acuerdo de alto el fuego.

A pocos días de cumplirse un mes de la firma del acuerdo para el cese de las hostilidades entre el Gobierno ucraniano y los líderes separatistas, el persistente flujo de desplazados genera cada vez más tensiones en Odessa, mítica ciudad portuaria del Mar Negro y de mayoría rusohablante.

Allí la población vive en los últimos meses con el dilema de la solidaridad o la disensión con sus compatriotas prorrusos.

Odessa sufrió un suceso trágico relacionado con el levantamiento de los separatistas en la región oriental de Ucrania cuando una manifestación prorrusa fue atacada a principios de mayo por radicales proucranianos.

Los prorrusos se resguardaron en la Casa de los Sindicatos y los radicales con cócteles molotov prendieron fuego al edificio causando 46 muertos y cerca de 200 heridos.

“Doscientos desplazados siguen llegando a diario de Donbass (región que comprende Lugansk y Donestk)”, afirma el religioso Petro Serdichenko, quien dirige en Odessa una organización caritativa que ha ayudado a medio millar de desplazados desde el pasado abril.

Según cifras aportadas por las autoridades de Odessa al Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, a esta ciudad han llegado hasta ahora 14.700 desplazados, de los que 2.000 provienen de Crimea, península que Rusia se anexó el pasado marzo.

“El flujo no para y creemos que estas personas se quedarán durante el invierno porque la infraestructura en Donestk y Lugansk está destruida, las escuelas están cerradas, igual que los hospitales y las tiendas. Y nadie sabe cuándo será la reconstrucción”, opina Serdichenko.

De la Iglesia Pentecostés, Serdichenco dirige desde hace más de dos décadas la fundación “Los Buenos Samaritanos”, que a raíz del conflicto ha sumado a sus actividades habituales -centradas en prisiones, orfanatos, asilos de ancianos y el funcionamiento de una escuela- la acogida de “inmigrantes” del este.

Para ello ha abierto, en las afueras de Odessa, dos centros de recepción, uno con capacidad para 200 personas y el otro para un centenar, que hasta ahora han acogido a unas 500 personas debido a la constante rotación de los residentes.

Muchos han regresado a la región del este, pero su sitio es ocupado de inmediato por otros que llegan o, más adelante, son ellos mismos los que regresan a Odessa al comprobar que las condiciones son inviables en los lugares donde residían.

Serdichenko, sin embargo, no oculta las dificultades de tratar con estos desplazados, incluso para un religioso como él.

“La gente de Odessa ha abierto sus corazones a los inmigrantes y muchas familias los han recibido, pero ellos piden más. Dicen que les debemos esa ayuda porque les hemos bombardeado, lo cual no es cierto”, comenta.

Los desplazados se refieren en sus reclamaciones a los ataques de las fuerzas gubernamentales contra la milicia prorrusa, en un conflicto que ha afectado gravemente a las poblaciones civiles, hasta el punto de haber causado el éxodo de más de 300.000 personas hacia otras zonas de Ucrania, mientras que otro tanto ha solicitado asilo en Rusia.

Para la gente en Odessa, explica el director de “Los Buenos Samaritanos”, es difícil asumir “el carácter duro de los llegados de Donbass, sus maneras poco amables, muy distintas a las del resto de ucranianos”.

Según Serdichenco, para su trabajo con las víctimas del conflicto armado la fundación no recibe contribuciones ni del Estado, ni de organizaciones internacionales o de la iglesia, únicamente ayuda privada, a través de donaciones, así como la entrega de ropa y otros artículos de primera necesidad.

La empresaria Ilona Zgurova, quien desde hace varios años dirige un negocio de importación de joyas de Dinamarca, es más directa en sus opiniones y critica que ahora la población de Odessa “tiene que pagar para mantener a los desplazados, en lugar de invertir en su propio desarrollo”.

“La gente de Donestk y Lugansk estuvo a favor de los prorrusos porque querían recibir dinero de Rusia, que les prometía pensiones tres veces más altas de las que se reciben en Ucrania. Ahora deben pagar por la opción que tomaron”, dijo a Efe.

Zgurova es la presidenta de la Asociación de Mujeres Empresarias de Odessa, gran parte de ellas muy activas en la ayuda a los soldados que fueron heridos en el frente de batalla y que han sido transferidos aquí para su recuperación.

“Odessa es un puerto y la mentalidad de su gente es de negocios. Nosotros pensamos que es mejor una mala paz que una buena guerra y que había que llegar a compromisos”, opina con respecto a la decisión del Gobierno central de otorgar tres años de autonomía a las regiones del este, entre otras concesiones.

A la espera de la estabilización de la situación política, las organizaciones que ayudan a los desplazados se preparan para adaptar las instalaciones de cobijo temporal para el invierno ante la constatación de que el retorno definitivo tomará tiempo.

Kiev, 30 sep (EFE).- Blindados de la Guardia Nacional ucraniana patrullan desde hoy Járkov, ciudad en el este rusoparlante de Ucrania donde ha crecido la tensión tras el derribo de una estatua de Lenin, la mayor del país, el pasado domingo.

A la policía que patrulla con carros blindados desde ayer en la principal ciudad del este de Ucrania “hoy se han sumado combatientes de la Guardia Nacional”, señaló un comunicado del Ministerio ucraniano de Interior.

La ciudad, fronteriza con Rusia, se ha convertido en los últimos días en un nuevo foco de tensión entre los opositores a Kiev y los ultranacionalistas radicales, que temen que Járkov pueda seguir los pasos de las vecinas regiones de Donetsk y Lugansk, sublevadas hace cuatro meses contra el Gobierno central.

Un grupo de hinchas de fútbol radicales dispersó ayer una manifestación organizada por simpatizantes comunistas que exigían la restitución de la estatua en la plaza central, frente al lugar donde un día antes fue derribada.

Los hinchas lanzaron petardos contra el pedestal que acogía antes el monumento, se encaramaron a éste y arrojaron las flores depositadas allí.

En el lugar también se registraron peleas entre los dos grupos enfrentados, tras lo cual una persona tuvo que ser ingresada en un hospital con el cráneo roto, según las agencias locales.

La estatua al fundador de la Unión Soviética fue derribada el domingo por un grupo de manifestantes que participan en una marcha bajo el lema “Járkov no es Ucrania”.

Poco después, el gobernador de la región de Járkov designado por Kiev, Ígor Baluta, ordenó el desmantelamiento de la estatua, ya derribada para entonces, y evitó así que los responsables del acto vandálico fueran procesados por la Justicia.

Sin embargo, el alcalde de la ciudad, Guennadi Kernés, calificó de ilegal tanto el derribo de la estatua como la decisión de Baluta de ordenar su desmontaje.

Kernés recordó que el monumento pertenece a la ciudad y prometió que será “restituido, o en caso de que no sea posible, construido de nuevo desde cero”.

Desde el inicio a finales del año pasado de las multitudinarias protestas en toda Ucrania contra el ya expresidente del país Víktor Yanukóvich han sido decenas las estatuas y bustos de Lenin derribadas.

La primera y más simbólica fue una gran estatua al fundador de la Unión Soviética derribada en diciembre en pleno centro de Kiev, muy cerca de la emblemática plaza de la Independencia (Maidán).

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