Todos quieren ser Jaurès

Por Publimetro Colombia

París, 31 jul (EFE).- Desde la extrema izquierda a la extrema derecha, toda la clase política francesa reivindica la figura de Jean Jaurès, fundador del Partido Socialista, pacifista convencido, asesinado hoy hace cien años mientras en Europa se gestaba la I Guerra Mundial que previno y combatió con todas sus fuerzas.

El 31 de julio de 1914, al término de una cena con sus compañeros del diario “L’Humanité”, que había fundado años antes, cuando se disponía a escribir un editorial pacifista, el militante radical nacionalista Raoul Villain disparó dos veces con su revolver y asesinó a uno de los políticos más influyentes del país.

Francia perdió a uno de los hombres que habían marcado la política hasta ese momento y ganó un mito, una figura que con el paso de los años se ha convertido en una referencia para todo el arco ideológico del país.

Como fundador de la Sección Francesa de la Internacional Obrera (SFIO), considerado el germen del Partido Socialista, la formación en el poder no ha querido perder la oportunidad de recuperar la herencia de un personaje muy popular.

El presidente, François Hollande, acudió hoy al céntrico café de París donde fue asesinado Jaurès y, acompañado del vicecanciller alemán, Sigmar Gabriel, líder de los socialistas germanos, depositó una corona de flores.

Con la popularidad por los suelos, Hollande no quiere dejar pasar la ocasión de mejorar en los sondeos gracias a la figura del fundador de su partido, por lo que hace unas semanas viajó a Carmaux, la ciudad del sur del país en la que Jaurès fue elegido diputado y donde desarrolló una intensa labor de apoyo a los mineros de la zona contra el marqués de Solages, propietario de las minas.

La acogida al presidente en esa localidad obrera fue fría y crítica, pese a que el candidato socialista había arrasado en las presidenciales de 2012 en ese municipio, donde los ciudadanos le reprocharon el giro derechista de su política.

El primer ministro, Manuel Valls, que la semana pasada asistió a la inauguración de una exposición sobre Jaurès en el Panteón de París, trató de vincular su política reformista a la del intelectual asesinado hace cien años, al recordar que, más allá de la utopía, Jaurès defendía la aplicación real de sus principios.

Todo lo contrario de lo que defienden desde la extrema izquierda, que consideran que el actual Gobierno “se ha alejado de los principios que defendía Jaurès”.

“Jaurès, vuelve, han cambiado de bando”, afirmaba el pasado domingo en una tribuna publicada en la prensa el líder neocomunista Jean-Luc Mélenchon.

Comunista convencido, Jaurès preconizaba el internacionalismo, y la caída del muro de Berlín le situó como una referencia de la izquierda francesa.

Frente al nacionalismo, que animaba al Gobierno a armarse en previsión de un ataque alemán en los albores del siglo XX, Jaurès se opuso al proyecto de ampliación del servicio militar y amenazó con convocar una huelga general en Francia y en Alemania para evitar la guerra que anunciaba el ruido de sables.

Una posición que le convirtió en el blanco de las críticas de los ultranacionalistas, que le señalaron como enemigo de la patria, un caldo de cultivo en el que Villain fundó su proyecto de asesinato.

Una postura que no ha impedido que, con el paso de los años, la derecha y la extrema derecha también hayan usado al político en sus discursos.

En 2007, el candidato conservador a la presidencia del país, Nicolas Sarkozy, lo citaba prolíficamente en sus mítines para marcar que los socialistas habían perdido a su referencia más popular.

El número dos del ultraderechista Frente Nacional (FN), Louis Alliot, pareja de Marine Le Pen, no dudó en lanzar unos carteles en la campaña de las europeas de 2009 con el eslogan: “Jaurès hubiera votado Frente Nacional”.

Le Pen volvió hoy a reivindicar la figura del fundador del PS al asegurar que el actual Gobierno “se ha olvidado de los valores de la nación que defendía Jaurès y de la protección de los más débiles”.

Para Gilles Candar, que preside la Sociedad de Estudios sobre Jaurès, recuperar la figura del político “no es fácil”, aunque los principios que preconizaba “siguen muy vivos”.

“La globalización de los intercambios y la migración ya estaban presentes a principios del siglo XX. Además, quería sacar la política del marco parlamentario, que todo el mundo tomara parte del debate político. Si hay una cuestión que se plantea hoy en día es esa”, asegura. Luis Miguel Pascual

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