Milicianos palestinos disparan dieciséis cohetes contra el sur de Israel

Por Publimetro Colombia

Jerusalén, 30 jun (EFE).- Milicianos palestinos dispararon a primera hora de hoy dieciséis cohetes contra el sur de Israel, en una nueva vuelta de tuerca a una escalada que comenzó hace 19 días con el presunto secuestro de tres adolescentes en Cisjordania.

Los cohetes fueron lanzados en tandas entre las 07.00 y las 09.00 hora local (04.00 y 06.00 GMT), en todos los casos sin causar víctimas ni daños, dijeron portavoces militares.

Los proyectiles alcanzaron zonas deshabitadas del consejo rural de Eshkol, fronterizo con la franja, cuyo alcalde, Haim Yalin, apeló al Gobierno del primer ministro, Benjamín Netanyahu, a actuar con “inteligencia” para restaurar la capacidad de disuasión que Israel tenía en la zona desde 2012.

“La disuasión que existía desde la operación Pilar Defensivo (en noviembre de 2012) se deshace. El Gobierno de Israel tiene dos extremidades, una política y otra militar, y debe emplearlas con inteligencia para devolver la calma a las poblaciones alrededor de Gaza”, declaró a la edición electrónica del diario Yediot Aharonot.

La actual escalada, en la que Israel ha respondido a los cohetes con repetidos bombardeos aéreos de posiciones islamistas, comenzó con la desaparición el pasado 12 de junio de tres adolescentes israelíes en un cruce de Cisjordania, hecho del que Israel responsabilizó al movimiento islamista Hamás.

La intensa búsqueda de los desaparecidos y las redadas en las que han sido detenidos más de 370 activistas palestinos, la mayoría del grupo islamista, desataron la respuesta de varias milicias desde la franja, sobre todo la Yihad Islámica y los Comités Populares de Resistencia.

Hamás se había mantenido por ahora al margen del lanzamiento de cohetes, reconocieron ayer altos mando israelíes, lo que impedía un mayor deterioro de la situación.

Sin embargo, un bombardeo israelí el domingo contra un grupo de milicianos que se disponían a disparar cohetes mató a un miembro de este grupo, lo que puede suponer un cambio de postura en el movimiento islamista.

Desde que comenzó la escalada han muerto en Gaza cuatro milicianos y un menor de 7 años por los ataques israelíes, y una niña por un cohete palestino errático.

Por su parte, las milicias palestinas han disparado unos de 65 cohetes, de los que alrededor de 40 impactaron en Israel.

Jerusalén, 30 jun (EFE).- El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, responsabilizó al grupo islamista Hamás del lanzamiento de cohetes desde Gaza a territorio israelí y advirtió que si no cesen los ataques Israel tomará medidas para detenerlos.

“Si la calma lograda tras la operación ‘Pilar Defensivo’ se rompiera y el lanzamiento de cohetes continúa, entonces habrá dos opciones: o Hamás termina con los disparos de cohetes o nosotros lo haremos”, dijo Netanyahu en unas declaraciones recogidas hoy por el diario Ynet.

Sus palabras se produjeron tras el lanzamiento de dieciséis artefactos por milicianos palestinos desde la franja de Gaza que no causaron víctimas o daños pero sí aumentaron la tensión que se vive en la zona desde hace 19 días tras el presunto secuestro de tres adolescentes en Cisjordania, del que Israel culpó al movimiento islamista Hamás.

La actual escalada, en la que Israel ha respondido a los cohetes con repetidos bombardeos aéreos de posiciones islamistas, comenzó con la desaparición el pasado 12 de junio de tres adolescentes israelíes que hacían autoestop en Cisjordania.

La intensa búsqueda de los desaparecidos y las redadas en las que han sido detenidos más de 400 militantes palestinos, la mayoría del grupo islamista, desataron la respuesta de varias milicias desde la franja, sobre todo de la Yihad Isámica y los Comités Populares de Resistencia.

Desde entonces, se han contabilizado 65 cohetes disparados a Israel, de los que alrededor de 40 hicieron impacto en suelo israelí.

Hamás se había mantenido hasta ahora al margen del lanzamiento de cohetes, según reconocieron ayer altos mando israelíes, lo que impedía un mayor deterioro de la situación.

Este hecho, sin embargo, no ha evitado que el ministro de Finanzas israelí, Yair Lapid, secundara las palabras de Netanyahu al asegurar que “Hamás es responsable de cada cohete lanzado desde Gaza y Hamás pagará el precio” por ello, según advirtió hoy durante una conferencia en Sderot, una de las regiones del sur alcanzadas por los cohetes.

“Incluso si cada cohete es disparado a Sderot o a las comunidades del sur de Israel por algún grupo aislado, vemos a Hamás como responsable porque están al cargo del territorio. El hecho de que los recientes ataques provengan de áreas controladas por Hamás (campos de refugiados) es irrelevante porque Hamás es soberano en Gaza”, agregó.

Hebrón (Cisjordania), 30 jun (EFE).- Veterano luchador contra la Intifada palestina, la guerra en el Líbano y de las últimas dos operaciones contra Gaza, el mayor israelí Amir Friedman, coordinador de operaciones en la División Judea, en Cisjordania, asegura que su actual misión es quizá la más difícil ya que las pistas, aunque existen, son aún escasas.

Hace más de dos semanas que no regresa a su casa, vecina a la colonia judía de Bet El, y dice no importarle tampoco dormir apenas tres horas diarias: lo esencial es hallar a los tres estudiantes israelíes desaparecidos el pasado 12 junio y a sus secuestradores, explica a Efe.

“Nuestro objetivo es descartar los lugares en los que no están. Casas, cuevas naturales, cultivos o túneles, hay miles de sitios aquí para esconderlos”, afirma al volante de un jeep militar blindado.

Ha pasado el mediodía, pero el sol aún cae a plomo sobre la aldea de Beit Kahil, al norte de Hebrón, un valle de espléndidas terrazas naturales, salteado de higueras, olivos y parras, donde las tropas israelíes centran su batida desde hace días.

Creen que es el lugar porque, además de lo abrupto del terreno y otros indicios que no revela, unidades de combate hallaron en una vivienda, días atrás, un gran arsenal que Friedman muestra en su teléfono móvil.

“Mantenemos la hipótesis de que siguen vivos, pero en realidad no lo sabemos. Solo sabemos que el tiempo corre en contra. Mira ahí, a la derecha, hay decenas de túneles como ese”, señala con el dedo mientras desciende con destreza por los caminos de tierra que bordean el lugar.

Este lecho de río seco esconde bajo su frondosa vegetación los restos de la antigua vía romana que unía Jerusalén con las ciudades costeras.

Hoy, es una intrincada zona de cultivo, plagada de frutales, en la que de cuando en cuando, destacan pintadas en árabe de apoyo al movimiento islamista Hamás, al que Israel responsabiliza del secuestro de los estudiantes.

Desde entonces, tres brigadas de infantería, unidades especiales, buzos, agentes secretos e incluso perros y bomberos especializados en la rastreo humano participan en un infructuoso operativo en el que ya han muerto seis palestinos y unos 500 han sido detenidos.

“Empezamos a las seis de la mañana, al amanecer. Tras recibir la información de inteligencia, los soldados patean el terreno, registran las cuevas y se marcan con spray para descartar lugares”, explica Friedman.

Alto, con la mirada aguda pese a la falta de sueño, y el fusil siempre a mano, argumenta que la mejor estrategia es ceder la iniciativa a los servicios secretos, pero mantener al tiempo una visible presencia militar “para que los secuestradores y quienes les ayudan se sientan acosados”.

“No creemos que sea una acción aislada. Es sofisticada. Estaba planeado y hay un grupo, una infraestructura detrás”, reitera, consciente de los riesgos que una prolongada presencia militar conlleva.

La semana pasada, Israel reveló la identidad de sus principales sospechosos: dos miembros de Hamás, antiguos presos en cárceles israelíes, que faltan de su hogar desde la misma noche que los estudiantes.

El grupo islamista ha aplaudido la desaparición, pero se ha desvinculado al afirmar que carece de información al respecto.

“No vamos a parar hasta que demos con ellos, aunque sabemos que la duración, el cansancio y el inicio del Ramadán (mes de ayuno musulmán) introducen nuevas variables”, comenta.

A este respecto, Friedman asegura que la población palestina era más indulgente en los primeros días de rastreo, pero que con el paso del tiempo, la dureza de los registros y las detenciones comienzan a sentir una mayor hostilidad.

Una animosidad que algunos mandos temen se pueda agravar si todos los permisos especiales de movimiento que Israel suele dar para el mes sagrado quedan finalmente suspendidos por el dispositivo.

El pesimismo ante la falta de resultados, que obliga a un trabajo extra de motivación y control de quienes pisan el terreno, y el cansancio acumulado -pese a las rotaciones continuas para refrescar las tropas- son otro factor de preocupación.

Un pesimismo azuzado por la memoria de secuestros previos, que en la mayoría de los casos concluyeron de manera trágica y necesitaron de largas investigaciones posteriores.

Más allá del caso del soldado Guilad Salit -liberado en un acuerdo con Hamás tras cinco años de secuestro- el resto terminó en funeral, una ceremonia que todos los gobiernos israelíes saben dañina.

En el caso de Nachshon Wachsman, muy presente estos días, sus captores, también miembros de Hamás, lo mataron al sentirse acorralados y en medio de una fracasada operación de rescate.

Un paralelismo que Friedman ni siquiera quiere contemplar y que descarta mientras observa un dibujo con la palabra papá garabateada y decenas de corazones, enviado por su hija, que dice, le guía y le recuerda la obligación de no abandonar.

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