Al Maliki se enroca frente a la creciente presión internacional

Por Publimetro Colombia

Bagdad/El Cairo, 25 jun (EFE).- El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, dejó hoy clara su intención de aferrarse al cargo que ahora ejerce de manera interina y mostró su rechazo a un Gobierno de “salvación nacional”, como le han reclamado Estados Unidos y buena parte de las fuerzas políticas nacionales.

“Los llamamientos para formar un gobierno de salvación nacional son un golpe contra la Constitución y un intento de eliminar el proceso democrático”, dijo Al Maliki en un discurso dirigido a la nación.

La coalición que encabeza el dirigente chií, Estado de Derecho, se impuso en las pasadas elecciones legislativas de abril, aunque con una exigua mayoría que le impide formar gobierno sin buscar alianzas (92 escaños sobre un total de 328).

El Parlamento deberá elegir el próximo 1 de julio a un nuevo presidente, y entonces se abrirá el proceso para designar a un nuevo Gobierno, algo que no parece que vaya a tener fácil el actual primer ministro en funciones.

En declaraciones por teléfono a Efe, el dirigente del bloque Al Ahrar (Los Libres), que quedó segundo en las últimas elecciones, Husein Jafayi, dijo que la coalición gubernamental saliente estudia la formación de un gobierno presidido por alguien que no sea Al Maliki.

El político de Al Ahrar -bloque liderado por el poderoso clérigo chií Muqtada al Sadr- explicó que las negociaciones sobre este asunto continúan y que la sesión parlamentaria del próximo martes será “decisiva”.

Sin embargo, Jafayi expresó sus temores de que algunos bloques laicos y suníes que defienden la formación de un gobierno de unidad nacional se ausenten de la sesión parlamentaria, lo que, a su juicio, puede impedir el cuórum necesario para celebrar la reunión.

El primer ministro fue contundente en su ataque contra algunas fuerzas opositoras, a las que no mencionó, y a las que acusó de “rebelarse contra la Constitución” y de apoyar a los insurgentes suníes encabezados por el yihadista Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL)

“En medio de las difíciles circunstancias, no hemos escuchado a los socios políticos hablar de un respaldo al gobierno, (pero) actúan como si fueran a repartirse el botín”, lamentó Al Maliki.

Varios partidos políticos iraquíes -tanto suníes como chiíes-, han llamado en los últimos días a la formación de un gobierno de unidad nacional que englobe a las distintas partes enfrentadas y han abogado por diferenciar entre las demandas legítimas de la minoritaria comunidad suní y las acciones de los extremistas del Estado Islámico de Irak y el Levante.

También pidió un gobierno de unidad el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, hace dos días durante su visita a Bagdad: “Cuando los chiíes, los suníes y los kurdos participen en elegir al Gobierno, Irak será más fuerte y seguro”, subrayó.

Entre tanto, los combates y los bombardeos continúan junto a la disputada refinería de Biyi (al norte de Bagdad) y cerca de las frontera con Siria.

Hoy, miembros del equipo de expertos enviado por EEUU se reunió por primera vez con mandos militares iraquíes para preparar la contraofensiva y tratar de recuperar terreno.

El pasado 10 de junio, los rebeldes tomaron la ciudad de Mosul, la segunda mayor del país, y se hicieron sucesivamente con otras localidades estratégicas en el norte de Irak, ante la retirada precipitada de las fuerzas gubernamentales.

En la reunión de hoy se acordó la creación de un comando mixto de trabajo, señaló el portavoz del Ejército iraquí, Qasem Ata, sin ofrecer más detalles.

Sin embargo, esta cooperación despierta recelos en parte de la población y en algunas fuerzas políticas, como la de Al Ahrar, cuyo dirigente Jafayi consideró que “los consejeros estadounidenses complicarán la situación en lugar de solucionarla”.

“Los expertos los tenemos, y lo que necesitamos son más bien armas”, dijo a Efe Jafayi, integrante de un grupo cuya milicia, el llamado Ejército del Mahdi, fue una de las más activas en la resistencia armada contra las tropas estadounidenses tras la caída del régimen de Sadam Husein, en 2003.

En otra jornada de violencia, al menos 22 personas murieron y otras 36 resultaron heridas por bombardeos de la aviación iraquí cerca de la disputada refinería de Biyi, y del ejército sirio en una zona fronteriza, según informaron a Efe fuentes médicas y de seguridad.

Sin embargo, el régimen del presidente sirio, Bachar al Asad, desmintió hoy que haya lanzado ataques dentro del territorio iraquí.

La agencia de noticias oficial siria, Sana, dijo que “lo difundido por canales implicados en el derramamiento de sangre siria e iraquí sobre bombardeos de aviones sirios dentro de las fronteras de Irak no es cierto ni en la forma ni en el contenido”.

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