Cientos de soldados frenan las protestas contra la junta militar en Tailandia

Por Publimetro Colombia

Bangkok, 30 may (EFE).- Cientos de soldados y policías tailandeses volvieron hoy a tomar el Monumento de la Victoria en Bangkok para frenar por segundo día consecutivo las protestas contra la junta militar constituida tras el golpe de Estado del pasado 22 de mayo.

Los militares y agentes, pertrechados con material antidisturbios, bloquearon la entrada al monumento, que desde el pasado domingo se convirtió en el lugar de reunión de los cientos de tailandeses que se atrevían a desafiar la ley marcial.

El lugar, normalmente sumido en el ajetreo de tráfico y vendedores ambulantes, se encontraba prácticamente vacío y en silencio, excepto por la música y las instrucciones que salían de los altavoces montados en un vehículo militar.

Es la misma calma tensa que se vivió ayer, donde sólo se atrevieron a aparecer un puñado de manifestantes y los soldados detuvieron a tres, incluido un ciudadano belga.

Desde la asonada hace ya más de una semana, los militares han aumentado su control con la derogación de la Constitución excepto los artículos referentes a la monarquía, la censura de la prensa y la detención de opositores y disidentes.

Como pudo observar recientemente Efe, los manifestantes detenidos son tratados relativamente bien, reciben alimentos suficientes y hasta medicinas, aunque muchos tienen que dormir en el suelo con mantas y su libertad depende de la decisión discrecional de los uniformados.

Según la ley marcial, pueden estar detenidos hasta siete días sin cargos.

La ex primera ministra Yingluck Shinawatra y otros líderes políticos pasaron también varios días retenidos en dependencias militares, aunque en condiciones mejores.

Según la prensa local, tenían acceso a la prensa, podían salir a correr por las mañanas en el club militar y hasta jugaban a las cartas, lo que degeneró en apuestas millonarias y casi una pelea entre miembros del Puea Thai, el partido gobernante hasta el golpe.

El líder de la junta militar, Prayuth Chan-ocha, dijo entonces que su intención era que aprendieran a “amar y vivir en paz”, aunque lo cierto es que lo primero que hicieron los exministros y sus detractores es exigir ser alojados en barracones diferentes.

Según Prayuth, la asonada militar ha evitado una escalada de violencia entre manifestantes rivales y ahora su objetivo es realizar reformas en el sistema antes de celebrar elecciones, aunque no precisan de qué tipo ni en qué periodo de tiempo.

El Consejo Nacional para la Paz y el Orden, nombre oficial de la junta militar, indicó que el objetivo del golpe fue “preservar” la democracia amenazada por la corrupción de los políticos.

“La acción del Ejército es preservar, su cometido es preservar la democracia y destruir la dictadura del parlamento corrupto”, dijo el portavoz de la junta militar, Weerachon Sukondhapatipak, en una entrevista con la cadena australiana ABC.

Por otro lado, el militar justificó la detención de manifestantes, periodistas y activistas porque, a su parecer, los “insultos” o la “crítica” perjudica el trabajo de la junta y fomenta el conflicto, aunque garantizó que se respetará a los corresponsales extranjeros.

Los militares han alternado un talante conciliatorio y hasta accesible en cierta medida a los periodistas con detenciones e intimidaciones de activistas, políticos y periodistas críticos.

Varios líderes de los “camisas rojas”, seguidores del Gobierno depuesto, han instado a sus seguidores a cumplir con las directrices de la junta militar y han expresado con resignación su apoyo en las reformas de los militares, aunque puede tratarse de una estrategia dada la coyuntura.

Por otra parte, los detractores del anterior Ejecutivo exhiben una actitud más festiva, con fotos en las redes sociales con indumentaria militar en un mensaje de simpatía o apoyo hacia los soldados.

La mayoría de los “camisas rojas” provienen de las zonas rurales del norte y noreste, mientras que los detractores del anterior Gobierno son en su mayor parte de las provincias sureñas, de los centros urbanos y pertenecen muchos a las clases altas y la elite cercana a la monarquía.

Por Gaspar Ruiz-Canela

Bangkok, 30 may (EFE).- La mayoría de las embajadas latinoamericanas mantienen la alerta en Tailandia tras más de una semana desde que los militares tomaron el poder mediante un golpe de Estado, informaron varios diplomáticos a Efe.

Delegaciones diplomáticas como México, Argentina, Perú o Chile indicaron no obstante que sus compatriotas residentes en el país asiático realizan su vida con normalidad y no han recibido noticia de ningún incidente.

“En relación a la comunidad chilena, esta es muy reducida y no ha tenido inconvenientes para continuar desarrollando su vida normal”, indicaron fuentes chilenas en un mensaje parecido al de el resto de las embajadas latinas.

En la horas siguientes o días de la asonada militar el pasado 22 de mayo, los Gobierno de México, Colombia o Chile emitieron comunicados de condenas al golpe y pidieron la vuelta a la democracia, las elecciones y el respeto de los derechos humanos.

“Esperamos que el diálogo entre las fuerzas políticas democráticas se restablezca y el Reino de Tailandia, una nación amiga, recupere su orden democrático y participativo. Abogamos por el respeto y observancia de los derechos humanos y las garantías constitucionales a todos los ciudadanos tailandeses”, decía el comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores colombiano.

Tras el golpe militar, el Ejército derogó la Constitución, excepto los artículos referentes a la monarquía, censuró la prensa, aunque no impide el trabajo de los periodistas, y ha detenido de decenas de políticos, activistas y disidentes.

En su mayoría han sido liberados antes de los siete días que, según la ley marcial, pueden permanecer arrestados sin cargos.

A pesar de la presencia de soldados y protestas eventuales, la vida transcurre con relativa calma en la mayor parte de Bangkok y otras provincias del país, aunque, como indica la Embajada de España, la situación puede tornarse “volátil e impredecible”.

Bangkok, 30 may (EFE).- El jefe de la junta militar que gobierna Tailandia, el general Prayuth Chon-ocha, defendió hoy el golpe de Estado del pasado día 22 y adelantó que habrá elecciones en el último trimestre de 2015, “quizás antes o más tarde”.

En un mensaje televisado a la nación, Prayuth anunció que para octubre próximo habrá un Gobierno interino y que la celebración de las elecciones dependerá de cómo progrese su plan para reconciliar a los tailandeses y sacar el país de la crisis política que arrastra desde hace años.

El militar pidió paciencia a la comunidad internacional mientras la junta reforma el sistema político y convoca elecciones.

Prayuth defendió la medidas adoptadas desde que asumió el poder, como la censura, las detenciones, la prohibición de manifestaciones y el toque de queda, por necesarias para separar a los implicados directa o indirectamente en la crisis y cortar el círculo de violencia.

Con esta misma intención, se han efectuados cambios y nombramientos en la Policía y los gobiernos provinciales, dijo.

El general aseguró que ninguna de las 270 personas llamadas a declarar por la junta militar ha permanecido más de siete días detenida y garantizó que no han sufrido torturas, intimidaciones o cualquier otra violación de los derechos humanos.

Según Prayuth, las detenciones tienen el objetivo de “calmar” a las personas implicadas en las manifestaciones de los pasados meses.

Los detenidos, cuando recobran la libertad, quedan comprometidos a no hablar de política en público y a pedir permiso si quieren abandonar la ciudad donde están domiciliados.

Si alguno de los arrestados tiene cuentas pendientes con la Justicia, es escoltado por soldados a los juzgados.

Un ejemplo de “redención” ha sido el “camisa roja” Suporn Attawong, llamado por sus seguidores “Rambo Isarn”, que anunció su retirada de política tras recobrar la libertad.

Los “camisas rojas” fueron los protagonistas de las manifestaciones de 2009 y 2010 y en las de este año estuvieron de parte del Gobierno depuesto.

El jefe de la junta militar informó de que aprobarán el presupuesto de este ejercicio mientras que el siguiente lo hará el nuevo Gobierno.

Los fondos para el buen funcionamiento de la Administración comenzarán a desembolsarse inmediatamente, dijo, y explicó que la junta revisará los proyectos grandes impulsados por el Ejecutivo depuesto al tiempo que garantizó los compromisos asumidos por Tailandia con el desarrollo de la red ferroviaria.

Según Prayuth, Tailandia forma parte de la comunidad de países democráticos y volverá a tener democracia, pero necesita antes reformar el sistema para hacerlo más justo.

Tailandia arrastra una grave crisis política desde el golpe militar que derrocó a Thaksin Shinawatra en 2006, que se ha traducido en multitudinarias manifestaciones contra el Gobierno de turno, como las que han ocupado las calles de Bangkok desde finales del año pasado, con 28 muertos y más de 800 heridos.

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