La junta militar tailandesa nombra asesores de Seguridad, Economía y Exterior

Por Publimetro Colombia

Bangkok, 27 may (EFE).- La junta militar de Tailandia nombró hoy a seis asesores para asuntos de Seguridad, Economía, Justicia y Exteriores, entre ellos ex jefes del Ejército y el ministro de Defensa durante las protestas de los “camisas rojas” (2009-10).

El consejo de asesores estará presidido por Prawit Wongsuwan, jefe del Ejército entre 2004 y 2005 y titular de Defensa del Gobierno de coalición encabezado por el Partido Demócrata entre 2008 y 2011.

Anupong Paochinda, jefe del Ejército entre 2007 y 2010, se ocupará de la Seguridad.

El asesor de Asuntos Exteriores es Somkid Jatusripitak, viceprimer ministro y titular de Comercio del Gobierno de Thaksin Shinawatra y asesor económico del Gobierno provisional instalado por los militares tras el golpe de 2006.

La Economía recayó en Pridiyathorn Devakula y Narongchai Akarasenee.

El economista Pridiyathorn fue nombrado gobernador del Banco de Tailandia en 2001 y viceprimer ministro y titular de Finanzas durante el Gobierno provisional instalado en 2006, mientras que Narongchai ha sido presidente del Comité de Dirección del Instituto del Mekong.

Finalmente. Visanu Krue-ngam, ex viceprimer ministro, asesorará en asuntos de Justicia.

El jefe del Ejército de Tailandia, Prayuth Chon-ocha, dio un golpe de Estado el 22 de mayo después de meses de manifestaciones antigubernamentales que causaron 28 muertos y más de 800 heridos.

El rey Bhumibol Adulyadej legitimó ayer a la nueva junta militar, que se denomina a sí misma Consejo Nacional para la Paz y el Orden.

Los militares han suspendido la Constitución, disuelto el Gobierno y el Legislativo, impuesto el toque de queda y la censura y detenido a más de cien opositores, entre otras cosas.

La intención del Prayuth es reformar el sistema político antes de convocar elecciones, pero no ha ofrecido ningún calendario.

Tailandia ha vivido 12 golpes de Estado desde el establecimiento de la democracia, en 1932.

La última asonada ocurrió el 19 de septiembre de 2006, en la que fue depuesto Thansin Shinawatra, y es la desencadenante de la actual crisis política.

Fruto de la crisis fueron las protestas que los “camisas rojas”, partidarios de Thaksin, protagonizaron en 2009 y 2010.

Las manifestaciones antigubernamentales de 2010 fueron las más importantes, ocuparon durante dos meses el centro comercial de Bangkok y se saldaron con 92 muertos y 1.800 heridos.

Bangkok, 27 may (EFE).- El depuesto ministro de Educación tailandés, Chaturon Chaisang, que fue detenido hoy por varios soldados en el club de corresponsales de Bangkok, será sometido a un tribunal castrense por desafiar la ley marcial impuesta por los militares golpistas en Tailandia.

Al menos media docena de uniformados entraron en la sala de prensa y se llevaron a Chaturon, quien no opuso resistencia y se alejó recordando a los presentes que ya había anunciado que sería detenido en breve.

“Ya anuncié que no me resistiría a que me arrestasen”, dijo el exministro ante los numerosos periodistas extranjeros que se afanaban por obtener imágenes del momento de la detención.

“Es bonito que vienen con una sonrisa y yo también les sonrío”, dijo un resignado Chaturon, quien tendrá que rendir cuentas ante el Consejo Nacional para la Paz y el Orden, el nombre oficial de la junta militar presidida por el general Prayuth Chan-ocha, jefe del Ejército de Tailandia, que tomó el poder el pasado día 22 mediante un golpe de Estado.

El extitular de Educación decidió comparecer en el club de corresponsales para explicar su insumisión ante las órdenes de los militares a que compareciese en un club militar.

El Ejército mantiene detenidos a decenas de líderes políticos, académicos y periodistas y ha llamado a declarar a más de 200 personas, incluida la ex primera ministra Yingluck Shinawatra, quien permaneció 48 horas bajo arresto.

“Un golpe de Estado no es la solución para los problemas o conflictos en la sociedad de Tailandia, empeorará el conflicto”, dijo Chaturon, quien alertó de que la asonada puede traer “más violencia” al país.

“El golpe de Estado es un proceso antidemocrático que la mayoría de los tailandeses no acepta”, subrayó.

“Los líderes militares -argumentó- podrían haber elegido otra alternativa desde el principio. La situación no se habría deteriorado y no habría acabado ofreciendo la excusa par dar el golpe si hubieran cooperado con el Gobierno para hacer cumplir la ley y tratar con justicia a todas las partes”.

El general Chan-ocha justificó el golpe de Estado para garantizar la paz y el orden después de meses de manifestaciones en las que han muerto 28 personas y más de 800 han resultado heridas.

Chaturon aclaró que no acudió al llamamiento porque no reconoce la autoridad de la junta militar y explicó que, en su experiencia, tras vivir golpes como estudiante, parlamentario y ministro, las personas convocadas por los golpistas siempre acaban detenidas.

Previamente, también predijo que la reunión convocada por los militares para reunir al Gobierno y los antigubernamentales era una trampa para practicar arrestos, tal como ocurrió la semana pasada.

El exministro manifestó que se escondió cuando le llamó la junta militar porque sabía que le iban a detener, pero todo ha cambiado desde que el rey Bhumibol de Tailandia legitimó ayer, lunes, el golpe de Estado y por eso decidió salir a la luz para defender la democracia.

Chaturon opinó que todas la medidas adoptadas por los golpistas desde que tomaron el poder y hasta que recibieron el respaldo del rey son ilegales, y “todos esto se demostrará porque en breve van a aprobar una amnistía para protegerse”.

Cientos de opositores se han venido manifestando desde el sábado contra el golpe militar, lo que ha provocado algunas detenciones y forcejeos, aunque sin incidentes serios.

Tailandia ha sufrido 12 golpes militares desde el fin de la monarquía absolutista, en 1932.

La crisis se remonta a la asonada en 2006 contra el ex primer ministro Thaksin Shinwatra, hermano de Yingluck y quien vive en el exilio en Dubai para evitar una condena de dos años por corrupción que le impuso un tribunal en rebeldía.

En esta ocasión, la junta militar ha disuelto el Gobierno y el Legislativo, suspendido la Constitución, salvo las disposiciones de la monarquía, decretado el toque de queda y censurado los medios de información, entre otras cosas.

Mientras que los manifestantes gritan sus consignas contra el Ejército, la mayoría de los tailandeses hacen su vida normal, van de compras y parecen más preocupados por que la cantante Taylor Swift haya suspendido su concierto en Bangkok que por la situación política.

Gaspar Ruiz-Canela

Bangkok, 27 may (EFE).- “Mañana repetiremos la protesta, queremos que sea pacífica. Lo vamos a difundir por Twitter y Facebook”, afirma un tailandés en un corro de periodistas en medio de una manifestación en Bangkok contra el golpe de Estado en Tailandia.

David, el pseudónimo de este manifestante, actúa con cautela, sabe que los militares han detenido a varios disidentes y han llamado a declarar en los cuarteles a decenas de académicos y políticos, incluida la ex primera ministra Yingluck Shinawatra.

La junta militar, que usurpó el poder al Gobierno civil en un golpe de Estado incruento el 22 de mayo, mantiene censuradas la televisión y la radio, incluida la emisión de canales internacionales como BBC y CNN.

Sin embargo, a diferencia de otros regímenes militares donde las primeros pasos son expulsar a los corresponsales y poner una mordaza a Internet, en Tailandia los periodistas extranjeros aún informan sin cortapisas y los comentarios críticos y a favor de la asonada fluyen en las redes sociales.

“Quiero un Gobierno elegido en las urnas”, “por favor, ayuden a Tailandia” o “¿Cómo puede Tailandia tener estabilidad con tantos golpes de Estado?”, son algunos de los mensajes que se pueden leer en Twitter.

Internet y los teléfonos móviles también fueron decisivos en las protestas de la “revolución azafrán” en Birmania (Myanmar) en 2007 y en la “primavera árabe”, que extendió la rebelión civil en el norte de África y Oriente Próximo con ayuda de las redes sociales.

Aunque los líderes de los “camisas rojas”, seguidores del Gobierno depuesto por los militares, se encuentran retenidos, el colectivo se mantiene activo en la red, desde donde critican al jefe del Ejército y líder de la junta militar, Prayuth Chan-ocha.

“¿Dónde está la justicia? La primera ministra elegida por el pueblo no puede cambiar un cargo, pero los militares sí pueden sustituir al jefe de la Policía con la velocidad del trueno”, afirma en Facebook la Alianza contra la Dictadura y para la Democracia (UDD), nombre oficial de los “camisas rojas”.

Los activistas se refieren a que el Tribunal Constitucional forzó la dimisión de Yingluck hace tres semanas por el traslado de una alto funcionario que consideró “inconstitucional”, mientras que el Ejército defenestró a toda la cúpula de la Policía el fin de semana pasado.

El jefe del Ejército afirmó ayer que vigilarán las redes sociales y advirtió a los agitadores que serán juzgados de acuerdo con la estricta ley marcial declarada el 20 de mayo.

“Por favor, mantened la calma y sed pacientes, como siempre lo habéis sido. Este país ha estado en crisis durante nueve años”, dijo Prayuth en una ceremonia tras recibir el aval del monarca.

El general justificó el pronunciamiento militar en el riesgo que existía de una escalada de violencia entre grupos de manifestantes a favor y en contra del Gobierno interino tras meses de protestas antigubernamentales que han causado 28 muertos y más de 800 heridos.

Los periodistas extranjeros, y también muchos nacionales, han podido en general informar de la situación en Tailandia, aunque crece la tensión sobre todo en las incipientes protestas en Bangkok contra el golpe militar.

Los militares emitieron varios mensajes ayer contra la prensa extranjera en la protesta que reunió a cientos de disidentes en el Monumento de la Victoria, donde por momentos el número de informadores casi superó al de manifestantes.

“Mirad a los periodistas en frente de vosotros, son extranjeros que cobrarán su dinero y luego se marcharán”, exclamó un uniformado desde los altavoces montados en un camión militar.

“Ahora hay más periodistas que manifestantes. Por favor, váyanse. Nos vemos mañana”, aseveró el soldado cuando los cientos de activistas que se habían congregado empezaban a dispersarse antes del toque de queda, que rige entre las diez de la noche a las cinco de la mañana.

La crisis de Tailandia se remonta a la asonada de 2006 contra Thaksin Shinawatra, hermano de Yingluck y quien vive en el exilio para evitar una condena de dos años de prisión por corrupción impuesta en rebeldía.

Desde el fin de la monarquía absolutista en 1932, el país ha vivido 19 pronunciamientos militares, de los que 12 tuvieron éxito, incluido el del pasado jueves.

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