Más distancia entre Israel y Palestina tras 9 meses de diálogo sin convicción

Por Publimetro Colombia

Jerusalén, 29 abr (EFE).- Los nueve meses de diálogo promovido por EEUU concluyeron hoy con palestinos e israelíes varados en el mismo lugar, aunque la brecha se ha ampliado y, mientras los primeros mantienen su estrategia, Israel parece más decantado a la extrema derecha, como denunció la oposición.

El pasado verano, cuando el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, conminó a las partes a emprender el enésimo proceso de diálogo, pocos eran los que confiaban en su éxito, incluidas las partes implicadas.

Para los palestinos suponía interrumpir la estrategia iniciada hace tres años en la arena internacional y que había comenzado a fructificar con su aceptación como Estado miembro observador de la ONU.

La opción de fijar un acuerdo marco que guiara la negociación final del conflicto se entendía como una posibilidad de avance en el entorno del presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás.

Pero muchas más eran las voces que le susurraban que, con la actual coalición de Gobierno israelí, el acuerdo se antojaba una quimera, como recordó este martes el negociador jefe del equipo palestino, Saeb Erekat.

“Todo lo que hizo Israel durante los últimos nueve meses fue sabotear los esfuerzos palestinos e internacionales para lograr la solución de los dos Estados. Desafortunadamente, Israel nunca dio ninguna oportunidad de éxito a las negociaciones”, denunció.

Su crítica llegó acompañada de cifras, tanto desde la izquierda pacifista israelí como de la propia Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

Según la ONG israelí “Paz Ahora”, durante los nueve meses en los que Kerry recorrió miles de kilómetros para buscar un entendimiento, el Gobierno de Benjamin Netanyahu aprobó la construcción de 14.000 nuevas viviendas en las colonias, una cifra “sin precedentes”.

En un comunicado, la organización lamentó que la construcción y los anuncios “no fueron sólo destructivos para los esfuerzos norteamericanos o para promover la confianza entre las partes en negociación”.

“Crearon hechos sobre el terreno que prueban, más que cualquier otra cosa, que el Gobierno de Netanyahu no quiere conseguir la solución de los dos Estados sino que actúa para fortalecer el control israelí sobre los territorios ocupados”, recalcó.

La OLP, por su parte, aseguró que durante este tiempo un total de 61 palestinos murieron a causa de acciones de las fuerzas armadas israelíes y se incrementaron los ataques de los colonos radicales a propiedades palestinas.

Los ataques, un total de 660 según la OLP, incluyeron numerosas quemas de olivos, destrucción de vehículos y ataques contra mezquitas e iglesias.

Las conversaciones convencían incluso menos al primer ministro israelí, obligado meses antes a constituir una inusual coalición de Gobierno, sin los ultraortodoxos por primera vez en años y con el peso vencido sobre el partido ultranacionalista “Habayit Hayehudí” (Hogar Judío) de Naftalí Bennet, defensor de los colonos.

La alianza incluía, además, el partido de la actual ministra de Justicia, Tzipi Livni, y del ministro de Finanzas, Yair Lapid, que en principio apoyaban la paz.

Para muchos en Israel, ambos han sido los dos perdedores de una batalla que Netanyahu ha librado con inteligencia y en la que el verdadero ganador ha sido el propio Bennett, opuesto al diálogo, junto con la parte más extrema del Likud.

El domingo, poco después de que el primer ministro anunciara la suspensión del diálogo en respuesta al acuerdo de reconciliación palestino, Bennett volvió a insistir en su proyecto de apropiarse de gran parte de la Cisjordania ocupada.

En una reunión con periodistas extranjeros, el ultranacionalista pidió la anexión de la denominada “área C”, un territorio que supone el 60 por ciento de Cisjordania y que está bajo control militar de Israel desde los Acuerdos de Oslo (1993).

De acuerdo con su plan, que dijo “no ser tan sexy como la solución de los dos Estados” pero “al menos realista”, a los cerca de 100.000 palestinos que habitan en ella se les ofrecería la nacionalidad israelí o el abandono de las tierras.

El resto quedaría bajo un Gobierno autónomo palestino, dependiente de Israel.

Hoy, su compañero de partido y miembro del Parlamento Nisan Slomiansky instó al Gobierno a proseguir con la construcción de nuevas viviendas en la Cisjordania ocupada y tildó de mentiras las cifras de “Paz Ahora”.

Para la presidenta del partido opositor de centro-izquierda Meretz, Zehava Gal-On, sin embargo, el informe de la ONG demuestra “la cara de extrema derecha del Gobierno, que en los nueve meses de negociaciones toreó los esfuerzos de EEUU para promover el diálogo”.

Ginebra, 29 abr (EFE).- La Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos se mostró hoy “muy preocupada” por los supuestos desalojos de cinco familias de beduinos palestinos que quiere llevar a cabo el gobierno de Israel, y recordó que éstas acciones violarían la ley internacional.

“Si estas acciones se llevan a cabo, constituirían una violación de la ley humanitaria internacional,que prohíbe los desalojos forzados”, recordó la portavoz de la Oficina, Cécile Pouilly, citada en un comunicado.

Según las informaciones con las que cuenta la ONU, a las familias, que viven en Sateh al Bahr, en Cisjordania, les han dado 48 horas para que se marchen y abandonen sus hogares y sus tierras, y de no hacerlo se les desalojará a la fuerza.

Esta orden de abandono forzado del hogar forma parte de un plan más amplio de las autoridades israelíes que pretenden desalojar a las familias beduinas y pertenecientes a las comunidades herder que viven en la periferia oriental de Jerusalén y en el valle del Jordan.

Supuestamente, estas personas serían trasladadas a un “Pueblo Beduino” que acogería hasta 4000 personas.

El objetivo final de los desalojos sería el uso del espacio para construir más asentamientos para acoger a israelíes hebreos.

Pouilly recordó que estos desalojos violan el derecho a una vivienda digna, y recordó a las autoridades israelíes que tienen “la obligación de proteger a la población palestina local”.

Naciones Unidas, 29 abr (EFE).- Israel y Palestina se acusaron hoy mutuamente en la ONU por la falta de avances en el proceso de paz, coincidiendo con el fin del plazo de nueve meses fijado para el último intento de diálogo promovido por Estados Unidos.

“Cuando pienso en las negociaciones entre Israel y los palestinos, hay un esquema predecible por la parte palestina: piden, retrasan y abandonan”, denunció el embajador israelí ante Naciones Unidas, Ron Prosor, en un debate en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Prosor acusó al presidente palestino, Mahmud Abás, de “elegir la paz con Hamás” en vez de la paz con Israel y dejó claro que su Gobierno no negociará con un Gobierno palestino respaldado por ese grupo.

“Cualquiera que se pregunte por qué Israel no va a negociar con Hamás podría preguntarse también por qué nadie se presenta a las cenas organizadas por Hannibal Lecter”, ironizó el embajador recordando la película “The Silence of the Lambs”.

Mientras, el representante palestino, Riyad Mansour, culpó a las autoridades israelíes del fracaso y de poner fin “unilateralmente a las negociaciones”.

“La convergencia de la mala fe de Israel en las negociaciones (…) y sus acciones ilegales sobre el terreno, particularmente la intensificación de las actividades de asentamientos y las agresiones incesantes en Jerusalén Este, minaron seriamente el proceso de paz”, aseguró Mansour.

“A pesar del demostrado compromiso palestino con la paz, Israel ha mantenido su postura de rechazo y ha insistido en sus graves violaciones, reafirmando constantemente su papel de ocupante y opresor”, añadió.

Los nueve meses de diálogo promovido por Washington concluyeron hoy con palestinos e israelíes más distanciados que nunca.

El enviado especial de la ONU para el proceso, Robert Serry, llamó hoy a las partes a usar el actual momento para reflexionar.

“El camino adelante no puede ser la inacción o seguir igual”, señaló Serry, que llamó a la comunidad internacional a unirse para lograr que se retomen pronto las conversaciones y haya opciones de lograr una solución de dos estados.

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