Egipto nombra nuevo ministro de Defensa tras la dimisión del "candidato" Al Sisi

Por Publimetro Colombia

El Cairo, 27 mar (EFE).- Egipto renovó hoy el estratégico puesto de ministro de Defensa, que asume el general Sedki Sobhi en lugar de Abdelfatah al Sisi, cuya imagen inunda las calles egipcias desde hace meses a modo de campaña presidencial anticipada.

Sobhi, que juró hoy su cargo ante el presidente interino, Adli Mansur, también fue nombrado jefe de las Fuerzas Armadas en sustitución de Al Sisi, que ha abandonado la carrera militar para poder presentarse a las próximas elecciones, todavía sin fecha.

Sobhi deja así de ser el jefe del Estado Mayor del Ejército, puesto que ocupa ahora Mahmud Ibrahim Higazy.

El nuevo ministro de Defensa había sido designado “número dos” del estamento castrense el 12 de agosto de 2012, en sustitución del poderoso general Sami Anan, a la vez que Al Sisi era nombrado por el entonces presidente Mohamed Mursi jefe de las Fuerzas Armadas en lugar de Husein Tantaui.

Mano derecha de Al Sisi desde que los militares derrocaran al islamista Mursi el pasado 3 de julio, el nuevo ministro de Defensa -de 58 años- ve recompensada su fidelidad al alcanzar con este puesto la cima de su carrera militar.

Perteneciente como Al Sisi a la rama de Infantería del Ejército, se licenció en la Facultad Militar de Egipto en 1976, un año antes que su predecesor en el cargo.

Completó su formación con un máster en Ciencias Militares por la Facultad de Comando y Estado Mayor de El Cairo y realizó cuatro misiones en Estados Unidos.

Casado y padre de tres hijas y un hijo, Sobhi toma el complicado relevo del considerado como “hombre fuerte” del país.

Al Sisi es enarbolado por muchos como el “salvador” de Egipto que puede luchar contra los ataques terroristas que han azotado el país en los últimos meses.

Ya empezó su particular campaña electoral en enero pasado, cuando anunció que se presentaría a las elecciones presidenciales si el pueblo se lo pedía.

Desde entonces su retrato, pequeño o grande, de frente o de perfil, solo o acompañado de otros líderes como el expresidente Gamal Abdel Naser, inunda de manera omnipresente cada rincón de las principales ciudades egipcias.

“Yo voy a votarle porque el país está en plena guerra contra los terroristas”, dijo a Efe Magdi Shaaban, funcionario de 54 años, que añade que con la candidatura de Al Sisi todos los egipcios deben “estar contentos, nuestros niños más que nuestros mayores, y nuestras personas débiles más que las fuertes”.

La seguridad se ha convertido en una obsesión para buena parte del pueblo egipcio, sobre todo después de la campaña gubernamental y política de acoso hacia los Hermanos Musulmanes, declarados organización terrorista el pasado mes de diciembre por el Gobierno.

“Al Sisi ha protegido nuestra revolución popular, nos salvó de los Hermanos Musulmanes, por eso le queremos”, declaró a Efe la doctora Muna Hadri, de 45 años.

Por su parte, la cofradía, que tachó ayer de “ilegítima” la candidatura de Al Sisi, convocó hoy nuevas marchas para mañana viernes para pedir la “vuelta a la democracia” en el país.

La llamada Alianza para la Defensa de la Legitimidad, encabezada por los Hermanos Musulmanes, afirmó hoy en un comunicado que con la candidatura de Al Sisi, “cae la máscara falsa del rostro del líder del golpe de Estado” que derrocó a Mursi.

Alabanzas y críticas aparte, Al Sisi se sitúa como favorito en una carrera presidencial en la que de momento solo tendrá como rival al izquierdista Hamdin Sabahi, que hoy dio la bienvenida a la candidatura del exmariscal, aunque pidió transparencia y neutralidad en el proceso.

Con el nuevo ministro de Defensa y el flamante candidato a presidir el país en la palestra, Egipto acaba con la incertidumbre de los últimos meses sobre las intenciones de Al Sisi de cara a las presidenciales, incluidas en la hoja de ruta trazada por el Ejército tras la caída de Mursi.

Ese plan de transición, que ya completó en enero su primera fase con la aprobación en un referéndum de la nueva Carta Magna, tiene como siguiente paso la elección de un nuevo jefe de Estado antes de culminar, meses después, con los comicios legislativos.

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